Fuego sin control: el campo vuelve a exigir prevención, recursos y créditos tras los incendios
Los incendios rurales que arrasaron cerca de 100 mil hectáreas en La Pampa y el sur bonaerense reavivaron el reclamo del campo por mayor prevención y respuesta estatal.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su solidaridad y acompañamiento a los productores damnificados por los incendios que en las últimas semanas afectaron extensas zonas rurales del sur bonaerense y, principalmente, de la provincia de La Pampa. La entidad advirtió que la magnitud de los daños vuelve a dejar en evidencia la falta de planificación y de acciones preventivas frente a un fenómeno que ya es recurrente.
Según detalló CARBAP, las condiciones climáticas extremas -altas temperaturas, sequedad del suelo y fuertes vientos-, sumadas a la escasa preparación previa, impidieron neutralizar con rapidez los focos ígneos que se desataron en campos bonaerenses de Coronel Dorrego y Tres Arroyos, en localidades como Copetonas, Oriente y Valle Hermoso. Sin embargo, el mayor impacto se registró en el oeste y sur pampeano, con incendios en zonas de Santa Isabel, La Pastoril, Jacinto Arauz, Alpachiri, Hucal, Conhelo y Chalileo.
Para contener el avance del fuego fue necesaria la movilización de numerosos cuarteles de bomberos voluntarios de localidades como Alpachiri, Guatraché, Eduardo Castex, Arata, La Maruja, General San Martín, Jacinto Arauz, Bernasconi, La Adela, Winifreda, Victorica y Trenel, entre otros, en un operativo que demandó enormes recursos humanos y materiales.
Actualmente, todo el territorio pampeano permanece bajo alerta roja por riesgo extremo de incendios, debido a la combinación de temperaturas elevadas, abundante material combustible seco y la probabilidad de tormentas eléctricas que podrían originar nuevos focos. En ese contexto, se establecieron guardias de cenizas en áreas como Jacinto Arauz y Santa Isabel, donde el fuego fue contenido, pero persiste la amenaza de reactivaciones por la acción del viento y la extrema sequedad del suelo.
Desde CARBAP remarcaron que esta situación no es nueva. "Hace años venimos señalando la necesidad de trabajar de manera coordinada antes del inicio de la temporada de incendios", indicaron, y subrayaron que la prevención es clave para atenuar las consecuencias del fuego y evitar pérdidas productivas y ambientales irreversibles.
En ese sentido, la entidad reclamó que tanto Vialidad Nacional como las vialidades provinciales realicen tareas sistemáticas de mantenimiento de banquinas en rutas y caminos vecinales. Muchos de estos caminos, señalaron, se encuentran intransitables, lo que dificulta el acceso de los equipos de emergencia y no se condice con las tasas que afrontan los productores. Además, insistieron en la necesidad de contar, de manera anticipada, con camiones cisterna, motoniveladoras y maquinaria adecuada para el control rápido del fuego, así como con aviones hidrantes, considerados indispensables en este tipo de emergencias.
CARBAP también puso el foco en el "día después" de los incendios. Recordaron que en 2017, tras quemarse más de 300 mil hectáreas, fue necesario articular el envío de forraje junto al Ejército Argentino para sostener el ganado que había sobrevivido a las llamas. En la actualidad, con casi 100 mil hectáreas quemadas en La Pampa, la entidad consideró imprescindible la implementación de líneas de crédito diferenciales y herramientas de asistencia específicas para recomponer alambrados, corrales, mangas y otras instalaciones básicas que permitan retomar la actividad productiva.
Finalmente, la confederación convocó a los productores afectados a acercarse a las sociedades rurales de sus zonas para informar el estado de sus campos, canalizar las demandas y planificar en conjunto las acciones a seguir, en un escenario que vuelve a poner en debate la urgencia de políticas públicas sostenidas en materia de prevención y manejo del fuego.

