Economías regionales

Genética para competir: 30 líneas de banana Cavendish que buscan cambiar la forma de producir en el norte argentino

Un equipo del INTA en Formosa desarrolla 30 líneas avanzadas de banana Cavendish adaptadas al norte argentino, con mejores rindes, calidad comercial y sanidad, en un avance clave para fortalecer la cadena bananera nacional

28 de Enero de 2026

Con más de veinte años de investigación sostenida, el INTA avanza en un programa de mejoramiento genético que apunta a transformar la producción bananera a nivel nacional. Los trabajos desarrollados en la localidad formoseña de Laguna Naineck dieron origen a 30 líneas avanzadas de banana Cavendish, que se destacan por rendimientos por encima de la media del país y un mejor comportamiento sanitario, en particular frente a las enfermedades foliares y a la Sigatoka amarilla, uno de los principales condicionantes del cultivo.

¿Qué se busca con estas 30 líneas?

El investigador del INTA El Colorado (Formosa) a cargo del programa, Gerardo Tenaglia, explicó: "Estamos trabajando para ofrecer a los productores materiales con mejores rendimientos, excelente calidad comercial y comportamiento destacado a campo". Y agregó: "Después de más de cuatro ciclos de evaluación, seleccionamos los clones más promisorios para distintos destinos de mercado". 

Los ensayos a campo incluyeron la evaluación de 36 indicadores vinculados al desarrollo del cultivo, el rendimiento y su desempeño agronómico, complementados con estudios de marcadores moleculares. A partir de ese proceso, se identificaron 12 clones destacados, que fueron organizados en tres conjuntos de variedades según su orientación a los mercados nacional, regional y local.

Bananas adaptadas a cada mercado

Las líneas seleccionadas para abastecer al mercado nacional se caracterizan por plantas de tamaño intermedio, con un pseudotallo ("falso tronco" que sostiene la planta) de buen diámetro y una cáscara firme, una condición clave para que la fruta soporte traslados largos sin perder calidad. De acuerdo con Tenaglia: "Son materiales pensados para competir con la fruta importada, por su buena presentación, firmeza y sabor equilibrado".

Fuente: INTA.

Fuente: INTA.

Para el abastecimiento del mercado regional, que incluye áreas productivas como Resistencia, Corrientes y Santa Fe, el trabajo del INTA permitió identificar materiales con pseudotallos firmes, buen nivel de productividad y una resistencia intermedia a la Sigatoka amarilla. Si bien estas variedades demandan un manejo cuidadoso luego de la cosecha, son una opción consistente para cubrir canales de comercialización de alcance medio, con fruta pareja y de calidad estable.

En cuanto a los materiales orientados al mercado local, se destacan por la producción de racimos con mayor cantidad de frutos, un atributo muy valorado en los circuitos de venta directa, donde la banana suele ofrecerse por docenas. Aunque presentan una cáscara más delicada para el traslado, combinan rendimientos de nivel medio a alto con buenas cualidades de sabor, aroma y textura, lo que les permite competir con ventaja frente a otras alternativas presentes en la zona.

En este sentido, el especialista sostiene: "La selección de materiales con características distintas es fundamental para garantizar estabilidad productiva en distintas zonas del país". Y agregó: "No existe una única variedad ideal: trabajamos con grupos de clones que permiten a los productores elegir según sus condiciones de manejo y sus objetivos comerciales".

El programa que impulsa el INTA busca aumentar la rentabilidad del cultivo y consolidar una cadena productiva nacional más fuerte. En ese marco, el banano sigue siendo una actividad histórica en el norte argentino, con especial peso en provincias como Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, donde resulta clave para la agricultura familiar y las economías regionales. Según explicó Tenaglia: "Argentina tiene potencial para aumentar su producción y sustituir importaciones con un producto propio, de calidad y excelente aceptación en los mercados".

Las nuevas variedades desarrolladas se consolidan como una herramienta para fortalecer la productividad y la competitividad de la actividad bananera, al combinar mayores rendimientos, calidad homogénea y una mejor adaptación a las condiciones climáticas del norte argentino. Desde el INTA remarcan que las variedades aportan entre el 18 y el 20% de la rentabilidad, mientras que el resto depende del manejo y la incorporación de tecnologías adecuadas. Es por ello que el acompañamiento técnico al productor resulta determinante.

Con estos desarrollos, el INTA ratifica su aporte estratégico al fortalecimiento del sector bananero, combinando investigación, innovación y transferencia de conocimiento. La incorporación de nuevas variedades adaptadas al norte argentino abre la puerta a una producción más eficiente y con mayor valor agregado. Y al mismo tiempo, brinda más herramientas y oportunidades de mejora a una economía regional históricamente relegada en el país, con impacto directo en la competitividad del banano nacional y en las posibilidades de desarrollo de los productores locales. 

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