Invasión de pinos: el fertilizante menos pensado
Un estudio de la FAUBA reveló que el polen de las plantaciones de pino actúa como un fertilizante natural que acelera el crecimiento de los ejemplares invasores hasta en un 50%, planteando un nuevo desafío para el manejo forestal y la biodiversidad regional.
En la Patagonia, lo que comenzó como un impulso a la producción forestal el siglo pasado ha derivado en un reto de gestión ambiental. Tras el cese de incentivos, muchas plantaciones de especies exóticas quedaron sin manejo, permitiendo que ejemplares adultos, sobre todo de Pinus contorta, liberen semillas y polen de forma masiva.
Luis Pérez, docente de Ecología en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) e investigador del CONICET, advierte que estas especies ya colonizan más de 100 mil hectáreas, ocupando en localidades como Bariloche la misma superficie que las plantaciones originales abandonadas.
Nutrición estratégica y ventaja biológica
Macetas con Pinus contorta en invernáculo. Fuente: FAUBA.
La clave del éxito de esta invasión parece estar en un mecanismo biológico hasta ahora ignorado. Pérez descubrió que el polen, rico en nitrógeno, fósforo y potasio, funciona como un potente fertilizante: "En experimentos controlados de la Facultad, los pinos con polen crecieron casi un 50% más en altura y biomasa".
Al respecto, Danila Sánchez, Licenciada en Ciencias Ambientales por la FAUBA, destacó la importancia de la sincronización: "Los adultos liberan este polen al mismo tiempo que emergen las plántulas, dándoles una ventaja inicial frente a nativas como el ñire o el ciprés". Además, advirtió que el cambio climático podría agravar el proceso al disparar la producción de polen por las altas temperaturas.
Gestión temprana y ciencia aplicada
Desde el sector técnico, la recomendación es el control temprano. Eliminar los ejemplares jóvenes en las primeras etapas de invasión es la estrategia más costo-efectiva para proteger el ecosistema. En esta línea, resaltaron iniciativas como la Red Pinos, que ya coordinan acciones entre el sector público y organizaciones vecinales para mitigar este avance.
Luis Peréz y Danila Sánchez.
A modo de cierre, Pérez subraya que para diseñar estos planes de manejo es vital mantener el financiamiento de la investigación científica. A pesar de los recursos escasos, el equipo de la FAUBA continúa trabajando para generar el conocimiento necesario que permita preservar los bosques nativos frente al avance de las especies exóticas.
