Ganadería temporalmente estable

La ganadería empieza el 2026 con equilibrio en la invernada y alivio en el engorde

La invernada y la cría abren el 2026 con valores firmes, costos que juegan a favor del engorde y un mercado que muestra señales de sostén en toda la cadena

2 de Enero de 2026

El inicio del 2026 encuentra a la ganadería sobre una base de estabilidad que aporta previsibilidad en la toma de decisiones. Los precios de la invernada atraviesan los primeros días del año sin sobresaltos, luego de algunos ajustes a la baja registrados hacia el cierre de diciembre, pero manteniéndose dentro de un rango considerado muy favorable de cara a la próxima zafra. 

Durante las últimas semanas del 2025, los valores se acomodaron sin perder firmeza y dejaron como saldo un escenario atractivo para el arranque del ciclo 2026. La lectura predominante en el mercado es que, pese a la corrección reciente, el nivel de precios sigue siendo elevado en términos históricos, lo que permite planificar compras y reposiciones con mayor claridad. 

La oferta de terneros 

Los datos disponibles indican que la cantidad total de terneros del ciclo 2026 se mantendría estable, aunque con una mejora en la relación ternero por madre. Este fenómeno convive con una reducción en el stock de vientres, un dato que no pasa inadvertido para la cría y que condiciona las perspectivas de mediano plazo. 

En el Mercado Agroganadero de Cañuelas, el comportamiento de las categorías livianas durante 2025 logró acompañar e incluso superar a la inflación. Esta cerró el año en torno al 31%, mientras que en el caso de los novillitos su valor incrementó cerca del 40% en el mismo período, consolidándose como una de las referencias más sólidas del mercado. 

El contraste aparece en la góndola 

Los cortes al consumidor final registraron subas superiores al 70% anual, muy por encima tanto de la inflación como de la evolución del ganado en pie. Esta brecha vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la distribución de márgenes dentro de la cadena cárnica y el impacto de los costos industriales y comerciales. 

Incluso en la última semana del año, marcada por una demanda reducida y típica de las fiestas, los precios lograron sostenerse sin caídas bruscas. El volumen operado fue acotado, pero el mercado mostró capacidad para absorber la menor actividad sin desarmar valores, un dato que refuerza la sensación de equilibrio con la que se inicia el nuevo año. 

En el caso del engorde a corral, la relación maíz-novillo aparece como uno de los principales aliados del feedlot. Los números actuales muestran una ecuación muy favorable que incentiva a sumar kilos, estrategia clave para diluir el costo de compra de terneros y mejorar el resultado económico de la actividad. 

Con el ternero operando en valores firmes y presionando el margen bruto del encierre, la alternativa de extender el ciclo de engorde gana protagonismo. Agregar peso al animal permite licuar el precio de reposición y aprovechar un contexto de costos relativos que hoy juega a favor del productor, especialmente mientras el precio del grano mantiene una relación conveniente respecto del valor del gordo. 

El comienzo del 2026 deja un escenario de equilibrio fino para la ganadería argentina. La estabilidad de precios, la mejora relativa frente a la inflación en algunas categorías y una relación insumo producto favorable configuran un marco que sostiene las expectativas, aunque la caída en el stock de vientres obliga a mirar más allá del corto plazo. 

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