La soja quedó bajo presión y el maíz encontró sostén en plena tensión global
La incertidumbre en Medio Oriente y el comienzo de la cosecha demorada por lluvias impactaron de lleno en el mercado de granos, con perspectivas bajistas para la soja y señales más firmes para maíz y trigo
Mientras la tensión en Medio Oriente sigue sin una resolución clara, en Sudamérica comenzó a sentirse con más fuerza la presión estacional de la cosecha de soja. En ese contexto, el mercado transitó una calma superficial con tensión de fondo, y operadores atentos tanto a la evolución geopolítica como al ritmo de ingreso de mercadería.
El informe de Agro Perspectivas, elaborado por Dante Romano para el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, planteó que la negociación entre Irán y Estados Unidos no logró destrabar el conflicto. Además, Israel mantuvo sus ataques en el sur del Líbano, un trasfondo que siguió sosteniendo una prima bélica en los precios, sobre todo en trigo, aunque también en maíz y soja.
En ese marco, la soja apareció como el cultivo más expuesto, ya que en este contexto Brasil mostraría grandes ventas durante el mes, lo que presionaría a la baja las primas del poroto. A eso se sumó un contexto de fundamentos internacionales poco alentadores, aunque en el mercado local la industria mostró una mayor capacidad de pago por la firmeza del aceite y de la harina.
Soja, entre la cosecha y la necesidad de logística
Una vez recuperados los pisos, luego de las lluvias del fin de semana pasado, el foco del trabajo pasaría decididamente a soja. De ser así, podría comenzar a sentirse una presión de cosecha más marcada, impulsada no solo por el ingreso físico del grano sino también por la necesidad de resolver cuestiones logísticas.
En el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires registraba un avance de cosecha de soja inferior al 4%, afectado por las precipitaciones. Aun así, los primeros rindes relevados en núcleo sur y norte se ubicaron por encima de lo esperado, mientras la condición normal a excelente mejoró hasta 81,5%.
De acuerdo con el análisis de Romano, el productor se mostró reticente a vender a precios bajos y buena parte del mercado apuesta a una eventual baja de los derechos de exportación. Pero también advirtió que las fábricas llegan con compras reducidas y necesitarán mercadería para moler, por lo que, si los acopios se vieran sobrecargados por el ingreso de grano, esa resistencia a vender podría aflojar y moderar cualquier intento de sostén en las cotizaciones.
Maíz y trigo: señales distintas
En el caso del maíz, podría desacelerarse la trilla porque la capacidad operativa tendería a volcarse hacia la soja. Sin embargo, esa menor velocidad de cosecha contrasta con una importante cola de buques para cargar y con un fuerte ritmo de Declaraciones Juradas de Exportación, incluso por encima del año pasado.
A eso se agregó una proyección de cosecha récord de maíz en la Argentina de 67 millones de toneladas, impulsada por buenos rindes en zona núcleo. Aunque se trata de un gran volumen, el mercado sigue atento a la combinación entre demanda activa, logística portuaria exigida y una trilla que podría perder velocidad en las próximas semanas.
El panorama internacional del trigo mostró dos caras diferentes, por un lado subieron los stocks en Estados Unidos y en el mundo, apoyados por mejores perspectivas en Rusia y Europa. Por el otro, el trigo de invierno norteamericano mostró una condición muy débil tras la hibernación, con apenas 35% en estado bueno a excelente y una amplia proporción del área afectada por sequía.
A todas estas complicaciones, se suma la huelga de transportistas en reclamo por una actualización de la tarifa de fletes debido al mayor costo del combustible. Esta situación afecta especialmente a los productores más alejados de los puertos, quienes se encuentran en medio de un conflicto sobre el que no tienen incidencia para su resolución.
De esta manera, entre conflicto externo, cosecha demorada y costos logísticos en alza, el mercado se ve atravesado por más preguntas que certezas. Por lo que, en este escenario, el desenlace internacional y el ritmo de la cosecha serán determinantes para esclarecer cuáles serán los precios en el corto plazo.

