Ganadería

Las claves que explican por qué 2026 será el año del despegue ganadero

Demanda internacional firme y precios de la hacienda que vuelven a incentivar la producción explican el nuevo escenario. El punto de quiebre es cultural, ya no rige la "carne a precio político", y se abre una etapa de inversión y mayor integración en la cadena ganadera

6 de Febrero de 2026

La cadena de ganados y carnes argentina atraviesa un momento marcado por una firme demanda internacional y un contexto externo favorable, sumado a un consumo interno que sigue eligiendo a la carne como principal fuente de proteínas. Este conjunto de factores configura un escenario de oportunidades para el sector y marca un cambio en las condiciones del negocio ganadero de cara al 2026.

En este sentido, el presidente de ROSGAN, Raúl Milano define el año como la consolidación de "una nueva era", empujada por un cambio de paradigma sobre el valor de la carne. Se trata de un cambio cultural, en el que quedó atrás la noción de que la carne debía tener un "precio político". De este modo, los precios vigentes de la hacienda lejos de representar un problema constituyen el incentivo para impulsar más producción, elevar la calidad de los rodeos y asegurar un abastecimiento más previsible y sostenible a lo largo del tiempo.

El empuje de la demanda

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que en 2025 la Argentina alcanzó un récord de exportaciones de carne bovina en valor, con 3.700 millones de dólares, un 22,3% más que el año previo, como resultado de la creciente demanda global y la mejora de precios internacionales. En este sentido, se registró un salto de 35,6% interanual del precio en dólares por tonelada equivalente res con hueso en diciembre de 2025.

Milano sostiene que "el productor es el principal beneficiario de esta etapa, con una recuperación real en los precios de la hacienda en pie que supera a la inflación". También subrayó que es clave que esa rentabilidad se transforme en inversiones destinadas a infraestructura como alambrados, aguadas y una mayor incorporación de pasturas, para ampliar la capacidad productiva de los establecimientos y mejorar la eficiencia del sistema.

El feedlot un engranaje fundamental

Respecto de los esquemas de engorde, el presidente de ROSGAN indicó que el feedlot ya ocupa un lugar clave dentro de la cadena ganadera, como resultado de los cambios productivos acumulados en las últimas décadas. En esa línea, explicó que la búsqueda de animales de mayor peso al momento de la faena se debe tanto a criterios económicos como al mayor perfil exportador del sector, que actualmente funciona sin grandes trabas y termina orientando la formación de precios.

El equilibrio entre los actores 

Milano plantea la necesidad de avanzar hacia mayores niveles de integración y coordinación entre productores, feedlots y frigoríficos, con "con esquemas de aprovisionamiento más previsibles y una distribución más equilibrada del valor agregado a lo largo de la cadena". En otras palabras, menos improvisación y más contratos, más programación de oferta y más transparencia en señales de precio.

Finalmente destaca la importancia de los instrumentos financieros. Como es el caso del forward ganadero, el warrant ganadero y el uso de mercados de futuros, diseñados para ordenar flujos, cubrir riesgos y facilitar capital de trabajo en un momento donde el desafío ya no es solo vender, sino sostener un plan de inversión.

Si 2026 termina siendo "el año del despegue", como plantea ROSGAN, no dependerá únicamente de la demanda externa o de un buen precio coyuntural. La verdadera transformación estará en convertir el cambio cultural en decisiones de inversión, mejoras productivas y acuerdos entre quienes conforman la cadena. Con un 2025 que ya mostró récord en divisas y señales de precios internacionales más altos, la oportunidad para la ganadería es clara. 

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