fuera de control

Los incendios forestales, en Chile, amenazan al ambiente y al agro

Los incendios forestales que afectan al centro-sur de Chile ya consumieron unas 20.000 hectáreas y mantienen en alerta a las zonas rurales. El avance del fuego y las condiciones climáticas extremas generan preocupación por sus efectos ambientales y el impacto sobre la producción agropecuaria.

19 de Enero de 2026

Chile atraviesa una nueva emergencia por incendios forestales durante enero de 2026, con focos activos principalmente en las regiones de Ñuble y Biobío, donde el avance del fuego obligó a declarar el estado de catástrofe y a desplegar recursos extraordinarios para su combate. Más allá de las víctimas humanas y los daños materiales, la situación genera una creciente preocupación por sus efectos sobre el medio ambiente y la actividad agropecuaria.

Los incendios forestales, en Chile, amenazan al ambiente y al agro

De acuerdo con los últimos reportes oficiales, los incendios han afectado más de 50.000 hectáreas, en su mayoría correspondientes a vegetación natural y áreas forestales, aunque con focos cercanos a zonas rurales productivas. El escenario se ve agravado por olas de calor extremo, fuertes vientos y una sequía prolongada, condiciones que favorecen la rápida propagación de las llamas y dificultan las tareas de control.

Desde el punto de vista ambiental, los daños son significativos. La quema de extensas superficies de bosque y matorrales implica pérdida de biodiversidad, destrucción de hábitats naturales y una fuerte emisión de gases de efecto invernadero, lo que reduce la capacidad de los ecosistemas para actuar como sumideros de carbono. Además, el fuego altera la estructura del suelo, disminuye su fertilidad y aumenta el riesgo de erosión y escorrentías en futuras lluvias, comprometiendo la recuperación de los territorios afectados.

En cuanto al impacto en el agro, si bien aún no hay un balance definitivo sobre la cantidad de hectáreas agrícolas directamente dañadas, existen efectos concretos e indirectos sobre la producción. Las regiones afectadas incluyen áreas con actividad agrícola y ganadera, donde el humo, las cenizas y la pérdida de cobertura vegetal impactan sobre cultivos, pastizales y forrajes. Esto genera dificultades para la alimentación del ganado y eleva los costos productivos.

Sectores sensibles como la apicultura también se encuentran en alerta. La destrucción de vegetación y el estrés ambiental ponen en riesgo colmenas y reducen la polinización, un servicio clave para la producción frutícola y hortícola del centro-sur chileno. A su vez, las condiciones climáticas extremas asociadas a los incendios incrementan el estrés térmico en los cultivos, con potenciales pérdidas de rendimiento.

Otro aspecto que preocupa a los productores es el impacto logístico. Cortes de rutas, evacuaciones preventivas y la presencia de humo dificultan el transporte de insumos y productos, afectando la cadena de comercialización en zonas rurales.

Aunque las autoridades continúan relevando los daños y elaborando informes más precisos, el actual episodio de incendios vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del sector agropecuario frente a eventos climáticos extremos. Productores y especialistas advierten que, de repetirse estos escenarios, los efectos sobre los suelos, la disponibilidad de agua y la productividad podrían sentirse con mayor fuerza en las próximas campañas. 

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