Rafaela

Maíz tardío en alerta: detectan chicharrita en estadios vegetativos iniciales

La aparición anticipada de Dalbulus maidis en lotes santafesinos encendió las alertas técnicas. El INTA recomienda monitoreos intensivos y manejo oportuno para reducir el riesgo sanitario en el cultivo

8 de Enero de 2026

Técnicos detectaron la presencia temprana de la chicharrita en lotes de maíz tardío de la zona de Rafaela, con densidades de 0,6 individuos por planta en estadios vegetativos iniciales. El dato es preocupante, ya que se trata del período de mayor susceptibilidad del cultivo frente al complejo de enfermedades asociadas a este insecto vector. 

Si bien los niveles observados no implican una emergencia generalizada, el hallazgo resulta estratégico por su carácter anticipado. El período que va desde emergencia (Ve) hasta V8-V10 es considerado el de mayor vulnerabilidad del cultivo frente a la transmisión de patógenos responsables del achaparramiento del maíz, una enfermedad que puede provocar pérdidas significativas de rendimiento. 

Desde el organismo técnico remarcaron que el monitoreo sistemático es la principal herramienta de prevención. En este sentido, recomendaron intensificar los controles con una frecuencia de entre 3 y 5 días, especialmente en las primeras etapas del desarrollo del cultivo, para detectar a tiempo incrementos poblacionales del vector. 

"El monitoreo temprano y sistemático es una herramienta clave para tomar decisiones oportunas y reducir el riesgo de transmisión de patógenos", señalaron desde el equipo técnico del INTA, subrayando la importancia de anticiparse antes de que el daño sea irreversible. 

¿Qué pasos se deben seguir? 

Para una correcta evaluación de la presencia de chicharrita, el técnico Federico Massoni detalló: "revisar cinco plantas en 15 a 20 puntos representativos del lote; realizar los monitoreos en horas de la mañana, cuando los insectos presentan menor movilidad; evitar sombrear las plantas durante la observación; y no efectuar monitoreos en horarios de altas temperaturas". 

En cuanto al manejo, los especialistas recordaron que las chicharritas pueden ser portadoras de los patógenos causales del achaparramiento, por lo que el objetivo central es reducir el inóculo inicial. En este sentido, la técnica Romina Manfrino esplicó: "Es necesario hacer las intervenciones de control durante los estadios V2-V3 a V8, cuando el cultivo es más vulnerable a la infección". 

Entre las herramientas disponibles, existen productos químicos y biológicos registrados por SENASA. Las opciones incluyen combinaciones de insecticidas de acción sistémica y de contacto, así como formulaciones biológicas a base de hongos entomopatógenos y bacterias benéficas, que permiten diversificar estrategias y disminuir riesgos de resistencia. 

Finalmente, desde el INTA Rafaela insistieron en que toda decisión de control debe ajustarse al nivel de infestación y al estado fenológico del cultivo, priorizando siempre un enfoque de manejo integrado. En un contexto donde la presión de plagas puede variar rápidamente según las condiciones ambientales, la detección temprana y la información técnica siguen siendo las principales aliadas para resguardar el potencial productivo del maíz argentino. 

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