Se frena el crecimiento de China, caen las importaciones de carne vacuna por primera vez desde 2015
Tras diez años de crecimiento sostenido, China redujo en 2025 sus importaciones de carne vacuna. La baja interanual estuvo acompañada por una suba de precios y un esquema de cuotas que anticipa un nuevo ajuste para 2026.
China cerró 2025 con un quiebre histórico en su dinámica de compras externas de carne vacuna. Según datos oficiales de la Administración General de Aduanas, el país asiático importó a lo largo del año un total de 2,802 millones de toneladas, lo que representa una caída del 2,5% respecto de las 2,87 millones de toneladas registradas en 2024, marcando la primera contracción anual desde 2015.
El retroceso se evidenció con fuerza en el último tramo del año. En diciembre, las importaciones alcanzaron 208.289 toneladas, un 24% menos que en diciembre de 2024, aunque con una recuperación mensual del 11% en comparación con noviembre de 2025, lo que sugiere cierta estabilización hacia el cierre del ejercicio.
A pesar de la reducción en los volúmenes, el valor promedio de las compras mostró una tendencia alcista. El precio medio anual se ubicó en USD 5.279 por tonelada, lo que implicó un incremento del 11% interanual, reflejando un mercado más selectivo y con mayores exigencias comerciales y sanitarias.
El cambio de tendencia responde a una combinación de factores, entre ellos la desaceleración del consumo interno, la recomposición de stocks, mayores controles sobre las importaciones y una política comercial más restrictiva por parte de las autoridades chinas.
De cara a 2026, el escenario anticipa nuevos ajustes. El gobierno chino fijó un tope de importaciones por cuota de 2,69 millones de toneladas para los principales países proveedores. De cumplirse ese límite, el volumen importado podría registrar un nuevo descenso cercano al 4% anual, profundizando la corrección iniciada en 2025.
Este contexto plantea desafíos relevantes para los países exportadores de carne vacuna, que deberán competir en un mercado chino más regulado, con cupos definidos y un mayor énfasis en el precio, la calidad y el cumplimiento de requisitos técnicos, en un escenario donde China sigue siendo el principal comprador mundial, pero ya no garantiza un crecimiento automático de la demanda.

