Fertilización

Sin estrés hídrico, el nuevo desafío de la campaña 2025/26 está bajo tierra

Con rindes récord en trigo y cebada, la nutrición será determinante para sostener la calidad del trigo, la soja de segunda y el maíz tardío, ya que los suelos llegan exigidos y requieren reposición estratégica de nutrientes

28 de Noviembre de 2025

La campaña 2025/26 inicia con un escenario pocas veces visto, ya que cuenta con perfiles hídricos recargados, rindes históricos en los cultivos de invierno y una perspectiva productiva muy favorable. Sin embargo, cuando el agua deja de ser el principal factor limitante, la nutrición de los cultivos aparece como un desafío que puede definir el techo de la campaña. 

Según el informe técnico difundido por Fertilizar Asociación Civil, el principal riesgo para el trigo no está en la humedad, sino en la caída de proteína. Para alcanzar niveles comerciales de 10,5% o más, el cultivo requiere de 30 kg de nitrógeno por tonelada producida. Con rindes proyectados por encima de los 50-60 qq/ha en amplias zonas, la oferta actual de nitrógeno puede resultar insuficiente, afectando no solo la calidad industrial sino también el precio de comercialización. 

Otro foco crítico aparece en la soja de segunda, que tras un trigo de rendimientos excepcionales, los lotes quedan exigidos y con reservas de fósforo y azufre muy limitadas. Ensayos en la región pampeana muestran respuestas claras a la fertilización fosfatada y azufrada, con incrementos de rendimiento del 20 al 25% (equivalentes a 400-500 kg/ha), además de mejoras en proteína. Sin reposición adecuada, la soja no logra nodular correctamente ni aprovechar su potencial de fijación biológica de nitrógeno. 

La situación del maíz tardío también obliga a repensar la estrategia, porque las complicaciones logísticas por exceso de agua demoraron parte de la siembra temprana y empujara muchos lotes al esquema tardío. Con expectativas de rendimiento superiores a las de campañas previas, especialistas recomiendan análisis de suelo y un manejo que contemple no solo nitrógeno, fósforo y azufre, sino también potasio (clave en zonas del este de Entre Ríos y Corrientes) y micronutrientes como zinc, esenciales para activar procesos enzimáticos y sostener el crecimiento del cultivo. 

Las proyecciones generales indican que el uso de fertilizantes superaría los 5 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un crecimiento superior al 7% respecto del ciclo previo. La recomendación ante perfiles hídricos llenos es que cada milímetro disponible debe convertirse en grano a partir de un diagnóstico preciso y una nutrición balanceada que acompañe el potencial productivo. 

En un año donde la humedad ya no es el obstáculo central, la nutrición emerge como el factor que definirá el verdadero techo productivo de la campaña. Y recuerda que sin suelos bien nutridos, no hay futuro próspero para los cultivos, ya que el potencial dependerá no sólo de diagnósticos acertados, sino también de una reposición adecuada de nutrientes. 

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