Gran cantidad, poca calidad

Trigo 2025/26 en Córdoba: récord productivo con calidad por debajo de lo esperado

Con perfiles recargados antes de la siembra y lluvias mayormente por encima de lo normal, el cereal llegó a cosecha con rinde récord. Sin embargo, la calidad pasa factura con descuentos que ya se sienten en la liquidación

26 de Enero de 2026

El trigo cordobés cerró la campaña 2025/26 con una postal que combina dos caras. Por un lado, rindes récord que empujaron la producción provincial a un máximo histórico. Por el otro, una calidad comercial que quedó por debajo de lo habitual y que, en muchos casos, recortó el resultado final cuando llegó el momento de vender. 

El nuevo relevamiento de calidad de la Bolsa y Cámara de Cereales de Córdoba, basado en muestras que representan 96.771 toneladas, puso números concretos a ese balance. El peso hectolítrico promedio fue de 79,35 kg/hl y el contenido proteico promedió 9,1%, un valor que explica buena parte de las penalizaciones observadas en el mercado.

La proteína con bajo rendimiento

Del total de muestras analizadas, el 39,9% quedó por debajo del 9,0%, el rango asociado a los mayores descuentos comerciales acumulativos. A la vez, el 83,8% se ubicó por debajo del 11%, umbral de referencia a partir del cual comienzan penalizaciones por bajo contenido proteico.

En gluten húmedo, el promedio ponderado fue de 20,4%. Aunque el informe marca contenidos bajos, la mayoría de las muestras cumplió con la "ligazón" durante el lavado, una condición relevante para la aptitud industrial. En ese contexto, un 7,9% de las muestras no presentó ligazón durante el proceso de lavado, una condición que limita su aptitud industrial y condiciona su destino comercial.

La tipificación comercial también mostró dispersión. El 37,8% de las muestras clasificó como Grado 1, el 19,4% como Grado 2 y el 20,4% como Grado 3. El 22,4% restante quedó fuera de estándar, principalmente por el rubro panza blanca por encima del 40%, lo que implica descuentos adicionales a los del contenido proteico. 

La propia Bolsa remarca que la campaña se caracterizó por altos rendimientos por hectárea, pero una baja calidad comercial, con impacto directo en los factores finales de las liquidaciones. En otras palabras, el trigo llenó los silos, pero no siempre llenó el bolsillo en la misma proporción. 

El estado del cultivo antes de las lluvias que marcaron el arranque fue, en gran medida, una ventaja competitiva. Según el informe agronómico de enero, el otoño registró precipitaciones excepcionalmente abundantes, recargando perfiles y habilitando un inicio de siembra con humedad óptima en gran parte de Córdoba. Esa base hídrica funcionó como "colchón" durante el resto del ciclo. 

Octubre fue el único mes en el que se creyó que no abundaba el agua, ya que en este mes los acumulados quedaron por debajo de lo habitual. Sin embargo, el informe señala que, incluso en ese bache, durante septiembre y octubre el trigo transitó su período crítico con elevada disponibilidad hídrica en el perfil gracias a las recargas previas. En términos productivos, las lluvias acumuladas del ciclo resultaron suficientes para sostener el potencial. 

No todo fue agua

Entre fines de junio y comienzos de julio, fuertes heladas frenaron el desarrollo inicial, con daños por frío, amarillamiento y retrasos fenológicos. Sin embargo, con la ausencia posterior de heladas de magnitud y precipitaciones por encima de los promedios históricos para la época, el cultivo se recuperó y llegó al tramo definitorio del rendimiento en muy buen estado. 

Para el trigo, la estimación en secano marcó 43,2 qq/ha, casi 70% por encima del promedio histórico, y una producción estimada de 7,1 millones de toneladas. En paralelo, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a esos rindes elevados, una relación clásica cuando el rendimiento diluye proteína si no hay un manejo de nitrógeno que logre seguirle el ritmo al potencial. 

Aunque hubo pérdidas, no alcanzaron a cambiar el panorama general. En este sentido, durante la campaña se perdieron aproximadamente 35 mil hectáreas de trigo, el 2% de la superficie sembrada, principalmente por eventos de granizo. Aun así, el desempeño global se sostuvo y el cierre quedó marcado por el récord productivo. 

El 2025 mostró que la recarga temprana y la continuidad de aportes por encima de lo normal, con la excepción de octubre, fueron suficientes para asegurar el rinde, aunque no para garantizar calidad premium en una proporción mayor de lotes. De esta forma, queda demostrado que cuando el agua toma protagonismo y el perfil llega cargado al invierno, el trigo en Córdoba puede empujar rindes a niveles excepcionales. Pero ese mismo techo productivo debilita la calidad, porque con rindes altos la proteína y el gluten tienden a quedar cortos y los descuentos aparecen rápido en la comercialización. 

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