Un avance del INTA promete arroz más resistente y competitivo
El INTA logró modificar genéticamente en laboratorio variedades comerciales como Gurí INTA CL, iniciativa que abre la posibilidad a acelerar mejoras en sanidad, productividad y calidad del cultivo
En un nuevo avance el INTA anunció que logró regenerar y modificar genéticamente en laboratorio plantas de variedades comerciales de arroz. Se trata de la regeneración in vitro de plantas de la variedad Gurí INTA CL, una de las más utilizadas en sistemas productivos a nivel nacional e internacional. Se trata de un paso clave para aplicar edición génica directamente sobre cultivares de alto uso productivo.
En ese contexto, el equipo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética del INTA comenzó a avanzar en el desarrollo de técnicas de edición génica aplicadas a cultivares de arroz desarrollados por la propia institución. El trabajo permitió regenerar plantas en laboratorio e introducir cambios genéticos estables en variedades comerciales locales de alto interés productivo, surgidas del Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay, en Entre Ríos.
La investigadora del Instituto de Genética Ewald A. Favret del INTA, Paula Faccio, explicó: "El trabajo consistió en evaluar el potencial embriogénico de cultivares índica, como Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL, Memby Pora INTA CL y japónica -Kira INTA y Koshinta-, comparando la eficiencia en la formación de callos embriogénicos y la regeneración de plantas a partir del cultivo in vitro".
Los ensayos evidenciaron que las variedades del grupo índica, como Puitá, Memby, Angiru y Gurí, tuvieron un desempeño superior en la generación de callos embriogénicos. Estas variedades obtuvieron niveles que se ubicaron entre 40 y 84 %, mientras que las variedades japónicas, Kira y Koshinta, registraron respuestas más bajas, con valores que oscilaron entre 10 y 40 % en iguales condiciones de cultivo.
Faccio reforzó la importancia de este paso: "estas diferencias fueron estadísticamente significativas y, dentro de las índicas, Gurí INTA CL tuvo el mejor desempeño". Y agregó: "Además, se logró regenerar plantas con modificaciones genéticas a partir del cultivo in vitro en todos los cultivares evaluados".
Fuente: INTA.
El responsable del Mejoramiento Biotecnológico de Cereales, Ezequiel Bossio, sostuvo: "Estos resultados representan un paso clave para optimizar los protocolos de transferencia de ADN en arroz, una herramienta esencial para la incorporación de nuevas características agronómicas mediante edición génica".
Y destacó: "Estos avances sientan las bases para aplicar edición génica directamente en cultivares de alto valor agronómico, con el objetivo de desarrollar variedades más productivas, resilientes y alineadas con las demandas actuales".
Dentro de las metas que persigue el programa de mejoramiento se encuentra el desarrollo de variedades con resistencia a Pyricularia oryzae, la enfermedad más relevante del cultivo a nivel global. Este avance permitiría disminuir el uso de fitosanitarios, reducir riesgos de restricciones comerciales en mercados exigentes y avanzar hacia arroces con menor índice glucémico, en línea con la creciente demanda de alimentos más saludables.
El logro fue presentado en encuentros científicos de la región, como el XIII Congreso Brasileiro de Arroz Irrigado y el Primer Congreso de Redes Biotecnológicas REDBIO 2025, donde el trabajo obtuvo la Primera Mención en el área de Biotecnología Vegetal. En este sentido Bossio sostuvo: "Este reconocimiento refuerza nuestro compromiso y nos motiva a seguir trabajando para facilitar la adopción de nuevas biotecnologías".
Una vez más el INTA demuestra cómo la investigación científica puede transformarse en una herramienta concreta para la producción agropecuaria. La posibilidad de aplicar edición génica directamente sobre variedades comerciales permite dar respuestas más rápidas a los desafíos sanitarios, productivos y comerciales del arroz argentino. En un contexto de mercados cada vez más exigentes, donde se valoran la eficiencia, la sustentabilidad y la calidad de los alimentos, este tipo de desarrollos refuerza el rol estratégico de la ciencia pública para acompañar al sector productivo y sostener su competitividad en el largo plazo.

