Innovación científica

Bolsas biodegradables de mandioca: un desarrollo argentino con sello misionero

Un equipo del CONICET y la empresa Plastimi avanzan en bioplásticos a base de almidón de mandioca para reemplazar materiales importados y reducir el impacto ambiental.

28 de Noviembre de 2025

Un proyecto que combina ciencia y producción local

Un equipo de investigación del CONICET, en alianza con la empresa misionera Plastimi SRL, está desarrollando bolsas biodegradables a partir de almidón de mandioca, un recurso clave para la economía regional. El proyecto se lleva adelante en el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET-UNaM) y es liderado por las investigadoras Cristina Area y Pamela Cuenca, con la participación del Grupo de Preservación y Envases (GPE) y el Programa de Celulosa y Papel (PROCYP).

El objetivo es producir bioplásticos para abastecer al mercado nacional, reduciendo la dependencia de resinas importadas desde Europa y disminuyendo el impacto ambiental de los plásticos convencionales. Actualmente, en Argentina no se fabrica ningún material biodegradable de este tipo, lo que vuelve estratégico este desarrollo.

Tecnología propia y economía circular

El proyecto apunta a crear una formulación novedosa y una tecnología eficiente para obtener pellets biodegradables -el insumo base para producir bolsas y películas flexibles- mediante técnicas de extrusión. La innovación incorpora aditivos provenientes de residuos de la industria forestal, como micro y nanocelulosa y derivados de colofonia, fortaleciendo el enfoque de economía circular y mejorando las propiedades mecánicas de los materiales.

La elección de la mandioca como materia prima responde a su relevancia productiva para Misiones y a la posibilidad de generar valor agregado en origen. En otros países, estos bioplásticos suelen elaborarse con almidón de papa o maíz; este proyecto no solo propone un material distinto, sino también una tecnología transferible a la industria local.

Una alianza público-privada de larga data

El vínculo entre el IMAM y Plastimi se consolidó a lo largo de una década de trabajo conjunto. Uno de los antecedentes clave fue un proyecto PICTA presentado en 2021, que permitió adquirir una extrusora pelletizadora piloto para realizar las primeras pruebas. Ese equipamiento, hoy instalado en comodato en la planta de Plastimi en el Parque Industrial de Posadas, permite trabajar directamente a escala piloto-industrial, con una capacidad de producción de cinco a treinta y cinco kilos por hora, sin necesidad de pasar por un escalado intermedio.

El convenio de Investigación y Desarrollo entre el CONICET y Plastimi SRL fue gestionado por la Oficina de Vinculación Tecnológica del Nordeste y firmado en mayo de 2025. Para la empresa, se trata de un avance estratégico: "La articulación público-privada es esencial para transformar conocimiento en soluciones concretas", destacó Nicolás Guelman, propietario de Plastimi.

Hacia nuevos usos y mayor valor agregado

Además de envases y bolsas biodegradables, el equipo trabaja en materiales para agroinsumos, como películas para mulching utilizadas en cultivos regionales -tomate y cannabis medicinal- que también se fabrican actualmente en el exterior.

La combinación de ciencia, industria y materia prima regional posiciona a Misiones como un polo de innovación en bioplásticos y abre la puerta a una producción nacional sustentable, basada en recursos locales y con impacto directo en la reducción de residuos plásticos.