Ganaderos ganadores: terminan el año como Lando Norris
Con valores históricos en casi todas las categorías de hacienda, el sector recuperó la rentabilidad, aunque con un impacto menos favorable en otros eslabones de la cadena
El desempeño del sector de ganados y carnes a lo largo de los últimos doce meses es, sin dudas, sumamente positivo. Así lo señala María Julia Aiassa, analista de Rosgan.
En su último informe, Aiassa destaca a 2025 como un año excepcional para los eslabones primarios de la ganadería, a partir de una combinación de factores: condiciones climáticas favorables para la producción a campo; un contexto macroeconómico más estable, que incentiva la planificación de largo plazo; y un mercado con valores históricamente elevados para la mayoría de las categorías.
En esa línea, al analizar la evolución de los precios de la hacienda en los últimos 20 años, se observan récords históricos en prácticamente todas las categorías. Según la analista, el precio del ternero de 160 a 180 kilos medido en dólares se ubica un 86% por encima del promedio del período 2005-2024; el del novillito liviano de hasta 390 kilos, un 56% por encima; y el del novillo, un 70% superior a dicho promedio.
Asimismo, Aiassa indicó que las subas superaron ampliamente a la inflación en todas las categorías: mientras el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) mostró un incremento interanual del 22,5%, los valores de la hacienda registraron aumentos que promediaron entre el 60% y más del 90% en el caso de los novillos. Este escenario se tradujo en una mejora generalizada de los márgenes a lo largo de toda la cadena ganadera, desde la cría hasta el engorde, según datos oficiales.
En este contexto de mayor confianza, la especialista sostiene que se generaron incentivos para la capitalización en hacienda, dando inicio a una fase de retención que venía siendo postergada.
La contraparte
Sin embargo, el proceso se da sobre una base productiva más ajustada. Con una pérdida cercana a un millón de vientres en los últimos dos años, la capacidad reproductiva del rodeo se vio sensiblemente reducida. Esto se refleja en una menor producción de terneros: tras el pico alcanzado en 2022, con 15,1 millones de cabezas, la zafra actual ronda los 14,6 millones. Esta menor disponibilidad limita la reposición a lo largo de toda la cadena y termina impactando en la oferta de animales terminados, con efectos tanto sobre el mercado interno como sobre las exportaciones.
A este escenario de oferta restringida, Aiassa suma un mercado internacional sumamente demandado, con valores históricamente elevados. Esta situación obligó a la exportación a trasladar gran parte de la mejora de precios al productor para asegurar niveles de abastecimiento, aunque también derivó en una reducción de la actividad de varias plantas frigoríficas orientadas a la exportación, que optaron por adelantar paradas para mitigar los quebrantos acumulados.
De cara al próximo ciclo, la industria enfrenta un desafío significativo. "Si los pronósticos se consolidan, 2026 debería marcar el inicio de la tan esperada fase de retención, lo que tensionará aún más el aprovisionamiento de la industria y obligará a maximizar la eficiencia operativa en todos sus aspectos, desde la compra de hacienda hasta la elección de los destinos comerciales", afirmó la analista.
Por último, Aiassa concluyó que, si bien el ánimo general del sector de ganados y carnes es positivo, las decisiones de inversión de mayor envergadura aún aguardan la consolidación de una serie de reformas legislativas impulsadas por el Gobierno tras la renovación del Congreso, uno de los ejes centrales de la apuesta política para el próximo año.