La carne de cerdo en riesgo

La competitividad de la cadena porcina en riesgo por falta de previsibilidad

Con costos que suben muy por encima del precio del cerdo en pie y récord de importaciones, la Federación Porcina advierte que, sin decisiones pendientes, la competitividad del sector queda en riesgo

14 de Enero de 2026

La cadena porcina argentina enfrenta un contexto complejo, atravesado por problemas estructurales y decisiones aún pendientes que afectan su funcionamiento. En ese marco, la combinación de costos productivos en alza, una macroeconomía inestable y un fuerte crecimiento de las importaciones obligó al sector a redefinir su esquema productivo para sostenerse con márgenes cada vez más ajustados. 

Según explicó el director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina (FPA), Agustín Seijas: "Estamos frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados". Y agrego: "Si comparamos el precio del cerdo en pie en la primera semana de enero 2026 con el que tenía en el mismo período del 2025, aumentó sólo un 12%, mientras que la inflación fue del 31,5 %. Por otro lado, a nivel costos, el maíz en ese período aumentó 40%, la soja el 70% y el dólar 40%".

Además, el sector advierte que cambió el límite del precio, ya que anteriormente el precio encontraba su límite en la capacidad de absorción de la industria. Sin embargo, hoy el techo lo marca la carne importada, principalmente desde Brasil, estableciendo una competencia catalogada como desigual por muchos actores. A su vez, esta situación impacta directamente en la rentabilidad y "la dificultad para integrar plenamente la media res y valorizar subproductos".

Definiciones que frenan la competitividad

De acuerdo con la entidad, dentro de las definiciones consideradas centrales para construir "competitividad genuina", se encuentra la firma de un protocolo sanitario para exportar subproductos porcinos a China, el cual ya fue aprobado por ambos gobiernos, pero permanece pendiente desde hace más de dos años. 

En este sentido Seijas sostiene: "La real importancia de exportar patitas, cabezas y menudencias es poder darle valor al 100% del animal, tal como lo hace Brasil. Esto les da mayor competitividad a la hora de exportar diferentes cortes a distintos países". Y agregó: "En Argentina, por costumbre los subproductos prácticamente no tienen demanda, con lo cual su valor es muy bajo; mientras que en mercados como el asiático, son muy valorados. Por eso es sumamente importante la firma de este protocolo: para transformar lo que hoy es descarte en divisas, darle valor al animal en su totalidad y así poder fortalecer toda la cadena".

La segunda definición urgente, según el sector, es corregir distorsiones normativas vinculadas al uso de ractopamina. Aunque la producción porcina argentina no utiliza ese promotor de crecimiento, sigue vigente una resolución de 2011 que autoriza su uso bajo un plan de trazabilidad que nunca se implementó. Esa incongruencia genera confusión en países importadores y pone en riesgo el acceso a mercados que prohíben la sustancia. Por eso, la cadena consensuó y presentó un pedido formal ante la Secretaría de Agricultura para derogar la resolución, pero aún espera respuesta.

Otros obstáculos en el camino

El sector cuenta con proyectos de inversión en análisis y planificación orientados al crecimiento productivo y al desarrollo de la cadena de valor. Sin embargo, la Federación advierte límites concretos, como el sobrecosto del IVA a las inversiones, el financiamiento acotado y, sobre todo, la falta de previsibilidad, que frena iniciativas o las empuja a avanzar con extrema cautela.

En materia sanitaria, hacia fin de año se aprobó la Resolución 810/2025, que establece el Plan Nacional de Control y Erradicación de la Enfermedad de Aujeszky, trabajado en conjunto entre la FPA y el SENASA. La implementación, dispuesta a partir de abril de 2026, no termina de alinearse con las necesidades productivas, aunque el sector espera que se ponga en marcha en tiempo y forma y que pueda ajustarse con el avance de su aplicación.

El inicio de 2026 encuentra a la cadena porcina con definiciones clave aún pendientes y un escenario que limita su competitividad. Con costos en alza, precios rezagados y decisiones regulatorias sin resolver, el sector advierte que la previsibilidad será determinante para sostener la producción y avanzar hacia un esquema de desarrollo de largo plazo que sea más competitivo y eficiente, aprovechando en la mayor medida posible los recursos disponibles.