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Con 64 casos confirmados de Peste Porcina Africana reavivan la preocupación por el impacto económico y los mercados

La confirmación de cuatro nuevos casos de peste porcina africana en jabalíes eleva a 64 los positivos en Cataluña. Aunque no hay granjas afectadas, crece la preocupación por el impacto económico en el principal productor porcino de la Unión Europea.

20 de Enero de 2026

El brote de peste porcina africana (PPA) detectado en jabalíes silvestres en Cataluña continúa bajo seguimiento sanitario estricto, luego de que el laboratorio de referencia del Ministerio de Agricultura de España confirmara cuatro nuevos casos positivos dentro del radio de seis kilómetros establecido en torno a los focos iniciales. Con estas detecciones, el total de animales infectados asciende a 64, todos correspondientes a fauna salvaje y sin que, hasta el momento, se haya registrado afectación alguna en explotaciones porcinas.

Desde el Departamento de Agricultura y Ganadería de la Generalitat de Cataluña remarcaron que los nuevos casos se mantienen dentro del perímetro ya delimitado, por lo que no se han introducido modificaciones en los radios de restricción ni en las medidas de control vigentes. Las autoridades continúan trabajando en tareas intensivas de rastreo, captura y control de la población de jabalíes con el objetivo de frenar la propagación del virus y reforzar la vigilancia sanitaria del territorio afectado. El foco, insisten desde el Govern, no ha ingresado en granjas, lo que constituye la principal prioridad para preservar la sanidad del sector productivo.

Sin embargo, más allá del control sanitario, la aparición de la PPA en Cataluña ya ha comenzado a tener consecuencias económicas relevantes. España es el mayor productor de carne de cerdo de la Unión Europea y uno de los principales exportadores mundiales, con un sector que factura miles de millones de euros anuales y genera empleo directo e indirecto en amplias regiones del país. La confirmación del brote encendió alertas en los mercados y provocó la suspensión temporal de certificados sanitarios y restricciones comerciales por parte de varios países importadores, lo que incrementó la incertidumbre en la cadena de valor.

A nivel interno, el impacto se refleja en una presión a la baja sobre los precios del cerdo vivo, mayores costos asociados a las medidas de bioseguridad y una creciente preocupación entre productores e industriales ante la posibilidad de que el virus logre ingresar en explotaciones comerciales. Organizaciones del sector advierten que, de prolongarse las restricciones o ampliarse los focos, las pérdidas económicas podrían incrementarse de manera significativa, afectando tanto la rentabilidad de las granjas como el ritmo de faena y procesamiento en la industria cárnica.

El efecto del brote trasciende las fronteras españolas y se proyecta a escala global. La aparición de la peste porcina africana en un exportador de la magnitud de España altera los flujos del comercio internacional de carne porcina, genera reacomodamientos entre proveedores y compradores, y suma tensión a un mercado ya impactado por brotes previos en Asia y Europa del Este. Países importadores clave, como China, siguen con atención la evolución de la situación, evaluando la aplicación de criterios de regionalización para limitar las restricciones únicamente a las zonas afectadas.

En este contexto, las autoridades españolas y europeas refuerzan los controles sanitarios y la vigilancia epidemiológica, conscientes de que la contención del virus en fauna silvestre resulta determinante no solo para proteger al sector porcino nacional, sino también para evitar un impacto mayor sobre el comercio internacional y la estabilidad del mercado global de proteínas animales. Mientras tanto, el caso catalán se consolida como una prueba clave para los sistemas de prevención y respuesta frente a una de las enfermedades animales más temidas por la industria porcina mundial.