Carne argentina entre cupos que condicionan la exportación y costos que aprietan al mercado interno
FIFRA advierte que el esquema definido por China no debería chocar con el volumen exportado, pero sí complica la planificación anual. A la vez, la industria enfrenta costos en alza, subproductos deprimidos e informalidad creciente en el mercado interno
La cuota de importación fijada por la República Popular China, como cierre del proceso de salvaguardia, fue definida en el último comunicado de FIFRA como "la noticia del verano" para el sector exportador. Esto se debe a que el gigante asiatico representó en 2025 el 70% del volumen exportado por la Argentina y el 50% del valor. Además, hay un factor que suma tensión, el hecho de que con una particularidad que la habilitación de plantas depende de la voluntad de China.
En este contexto, la entidad planteó: "El uso del criterio único de past perfomance por valor para la distribución de las otras cuotas fue disonante". Y agregó: "Incluso en la actualidad con la decisión de China y ante la posibilidad de una nueva cuota por parte de Estados Unidos, quedarían muy pocas toneladas de exportación genuina, por ponerle un nombre, poniendo en duda los criterios históricamente utilizados".
No es solo el número, sino el modo
La cuota definida por China es de 511.000 toneladas y, según FIFRA, por lo efectivamente exportado en 2025 y las previsiones productivas del año en curso, esta cantidad no debería ser un problema. Sin embargo, el sistema de "primero llegado primero servido" es el que siembra incertidumbre, porque vuelve más difícil planificar la producción y sostener actividad pareja a lo largo de los doce meses.
Ademas, desde la organización explicaron: "El mercado chino es diferente al resto, y de poca participación de cortes de alto valor, al menos como se definen en la Cuota Hilton. Si bien se ha crecido -y es un objetivo el crecimiento de la participación de cortes de calidad en ese destino-, en el total exportado su peso es bajo". En Estados Unidos, el panorama es similar, ya que a pesar de la intención de promover el abastecimiento de hoteles, restaurantes y catering, los productos destinados a la industrialización siguen siendo los de mayor peso.
Reglas por definir
A esa incertidumbre externa se suma el hecho de que todavía no hay novedades del cupo de carne prometido por el gobierno de Estados Unidos. Mientras que el parlamento europeo demora la entrada en vigencia del acuerdo UE-Mercosur, lo que agrega dudas sobre la posibilidad real de crecer en esos destinos.
Puertas adentro
En cuanto al mercado ganadero doméstico, FIFRA sostiene: "Los muy buenos precios de la hacienda en todas sus categorías hacen presumir que se inicia un ciclo de retención y por ende podríamos proyectar un año con una disminución de faena del orden de 1 millón de cabezas, lo que implicaría una caída en la producción de 230 mil toneladas si proyectamos lo que fue la producción de cada animal/res con hueso promedio el año pasado (231 kilos)". Y explica: "Para equiparar esa disminución el promedio en casi 20 kilos por animal faenado, lo que es difícil de alcanzar en un año".
Sin embargo, la industria frigorífica no celebra ese escenario, ya que a pesar de los mejores precios internacionales, no se logra obtener rentabilidad. Esto se debe a que los subproductos continúan teniendo precios muy bajos, y no generan ingresos. Además, a medida que crecen los costos de producción, la oferta disminuye. En este sentido, FIFRA sostiene que "es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores".
A su vez, a la competencia desleal en lo sanitario, comercial, impositivo y laboral, se suma el crecimiento de las importaciones de carne, en un mercado interno dondese profundiza la informalidad. En este escenario, la entidad reclama que: "Es necesario e indispensable dar una pelea directa contra la marginalidad para cuidar de los frigoríficos que cumplen con sus obligaciones sanitarias y fiscales, cuidando en definitiva el empleo formal y, a la par, avanzar con la reforma laboral e impositiva".
En cuanto al mercado internacional, la cuota china de 511.000 toneladas no aparece como un techo inmediato por volumen, pero el mecanismo de asignación introduce un riesgo de que puede alterar la programación industrial y la regularidad del negocio exportador. Mientras que en lo relativo al mercado doméstico, con retención en puerta, menos faena proyectada y una industria con altos costos, subproductos deprimidos e informalidad, la incertidumbre no queda limitada a China sino que se amplifica en el mercado interno, donde la competitividad y el control se vuelve igual de determinante que cualquier cupo internacional.