Alerta por la campaña gruesa: la soja entra en período crítico con menos agua y el maíz ya muestra recortes en la región núcleo
Con la siembra prácticamente finalizada, la atención se traslada al clima. Mientras se deteriora la humedad del suelo, aumenta la superficie de soja en condición regular y el maíz temprano comienza a mostrar recortes en zonas con déficit de lluvias
El último relevamiento del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que el mapa está dividido debido a los "contrastes hídricos", que ya están condicionando la evolución de la campaña gruesa 2025/26 en sus días más decisivos.
En soja, la siembra entra en su tramo final y cubre el 96,2% del área proyectada. Sin embargo, se reporta un deterioro concreto del escenario hídrico. La condición Adecuada/Óptima retrocedió 7 puntos porcentuales, con el Sur de Córdoba y el oeste bonaerense entre las zonas más comprometidas. También bajó 10 puntos la condición de cultivo Normal/Excelente, una señal temprana de que el estrés comienza a sentirse en los lotes.
En cuanto a la soja de primera, el 15% ya inició el período crítico, principalmente en ambos núcleos, y queda a la espera de futuras precipitaciones. Tras varios días sin lluvias, el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires comenzó a registrar focos de arañuela roja (Tetranychus urticae) que requieren aplicaciones para evitar que el daño escale en momentos sensibles del cultivo.
En paralelo, la Bolsa de Comercio de Rosario, a través de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), puso cifras a lo que se ve en recorridas del corazón agrícola. Y luego de lluvias erráticas, los lotes de soja de primera en condición regular aumentaron 13 puntos porcentuales y ya suman el 15% del área, unas 450.000 hectáreas.
El informe de la BCR describe además una región que quedó "casi al margen" del agua, se trata de un 65% del área núcleo la cual prácticamente no recibió lluvias relevantes, con registros significativos solo en el noreste y sur. En ese marco, el repunte térmico terminó de consolidar una combinación que acelera el consumo de reservas.
El estado fenológico explica por qué la preocupación es inmediata. Esto se debe a que la soja empieza a transitar su período crítico, con un 5% del área en plena fructificación (R4) y un 55% iniciando fructificación (R3). En esa ventana, la falta de agua pone en riesgo el rinde potencial, cuya magnitud de pérdida dependerá de lo que ocurra en los próximos siete días.
El maíz con grandes contrastes
La siembra con destino a grano comercial alcanza el 93,1% del área proyectada, aunque con una demora interanual de 5,3 puntos. Las tareas siguen retrasadas en NOA y NEA por la imposibilidad de ingresar a los lotes tras las lluvias recientes. A su vez, la presión producida por el incremento de poblaciones de Dalbulus maidis en el Centro-Norte de Santa Fe empieza a modificar decisiones de manejo. Y parte del maíz tardío aún no implantado podría reorientarse hacia soja.
Por su parte, el maíz temprano sostiene un panorama general "resistente", pero con recortes concretos donde no llovió. El sudeste cordobés es la región más comprometida, con estimaciones de pérdidas de rinde del 30% al 50% y rindes que podrían ubicarse en torno a 70 qq/ha o menos en zonas del norte y este de Marcos Juárez.
El girasol, el único con buenas noticias
La cosecha de girasol ya avanzó al 21,9% del área apta, con un adelanto de 12 puntos porcentuales respecto del promedio de las últimas cinco campañas. El rinde nacional se mantiene en 22,6 qq/ha, con registros regionales que oscilan entre 20 y 30 qq/ha, lo que permite sostener sin cambios la proyección de producción en 5,8 millones de toneladas.
A diferencia de la soja y el maíz, el girasol atravesó sus etapas más sensibles con una disponibilidad hídrica más equilibrada en buena parte del área agrícola, lo que se traduce en lotes más uniformes y con menor nivel de estrés. Esa estabilidad, sumada a una ventana climática favorable para las labores, facilitó una recolección más fluida y posiciona al girasol como el cultivo que hoy aporta mayor previsibilidad dentro del esquema productivo.
El clima marca el pulso
En cuanto al clima, consultor de la GEA, Elorriaga prevé que en los próximos días "hay grandes probabilidades de que, en el inicio de la última semana del mes, el frente frío quiebre el bloqueo permitiendo que las lluvias avancen sobre la zona núcleo".
En este contexto, se espera un marcado ascenso térmico en la región núcleo, con temperaturas máximas que podrían ubicarse entre 35 y 38 °C y mínimas persistentemente altas, lo que configuraría un episodio de ola de calor desde el domingo 25. En tanto, desde el lunes 26 el pronóstico incorpora la posibilidad de precipitaciones de carácter aislado y discontinuo.
La campaña entra en una fase donde la estadística de avance de siembra importa menos que la capacidad del clima para sostener el potencial. En este contexto, la soja ya pisa su período crítico con más superficie regular en el núcleo y el maíz temprano empieza a mostrar recortes donde faltó el agua, mientras el girasol capitaliza mejores condiciones con una cosecha adelantada. En términos productivos, si las lluvias se generalizan, puede haber margen para estabilizar; si la ola de calor se impone sin recargas, el deterioro que hoy aparece como "heterogéneo" puede transformarse en pérdida consolidada.