Una cuenta que no cierra

Las finanzas verdes en rojo: por cada dólar para cuidar el ambiente, se gastan 30 en degradarlo

La ONU advierte sobre el fuerte desbalance entre las inversiones que degradan el ambiente y aquellas destinadas a proteger la naturaleza y llama a reorientar los incentivos para preservar los sistemas que sostienen la producción y el abastecimiento de alimentos

23 de Enero de 2026

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo destina miles de millones de dólares a la protección de la naturaleza, pero al mismo tiempo gasta billones en actividades que degradan el ambiente. Esa es la principal conclusión del informe Estado de la financiación para la naturaleza 2026, que advierte sobre la necesidad de un cambio profundo en las políticas públicas para escalar soluciones que beneficien al capital natural y, a la vez, respalden el desarrollo económico.

El documento revela que en 2023 los flujos financieros perjudiciales para los ecosistemas superaron los siete billones de dólares anuales. La mayor parte de esos fondos tuvo origen privado y se concentró principalmente en los sectores de la energía y la industria.

En contraste, la inversión destinada a soluciones que protegen la naturaleza alcanzó los 220.000 millones de dólares, de los cuales casi el 90 % provino de fuentes públicas. "Por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan 30 dólares en destruirla", alertaron los especialistas.

No obstante, el informe también destaca una señal alentadora: entre 2022 y 2023, el gasto en biodiversidad y protección del paisaje aumentó un 11 %, mientras que la financiación pública internacional para soluciones basadas en la naturaleza creció un 22 %, ubicándose un 55 % por encima de los niveles registrados en 2015.

En este escenario, el jueves pasado la ONU llamó a impulsar una reforma financiera integral, a la que considera la herramienta más poderosa para reorientar los mercados globales hacia un modelo que favorezca tanto al bienestar humano como a la salud del planeta.

Control de daños

Según el informe, sectores como la energía, la industria y los servicios públicos concentran gran parte del daño ambiental, mientras que el agro forma parte del conjunto de actividades que reciben incentivos y subsidios con impactos ambientales negativos, junto con los combustibles fósiles, el transporte, el agua y la construcción.

"Si se sigue el rastro del dinero, se dimensiona la magnitud del desafío", advirtió Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, al contrastar el lento avance de las soluciones basadas en la naturaleza con el ritmo acelerado de las inversiones que degradan los ecosistemas. "O invertimos en destruir la naturaleza o impulsamos su recuperación: no hay punto intermedio", sostuvo.

Una gran variedad de soluciones

Además de dimensionar el desequilibrio actual, el informe propone un "gran cambio en la naturaleza" y enumera distintas alternativas económicamente viables, que van desde la incorporación de infraestructura verde en áreas urbanas hasta el desarrollo de materiales con menores emisiones.

En ese marco, el documento interpela de manera directa al sector agropecuario: en un escenario de mayor variabilidad climática y creciente presión sobre los recursos naturales, plantea la necesidad de reorientar el financiamiento y los incentivos hacia inversiones "positivas para la naturaleza", promoviendo sistemas productivos que conserven el suelo y agua, sostengan los rendimientos y fortalezcan la seguridad alimentaria en el largo plazo.