Proyecto Internacional

El pastoreo planificado como aliado clave para recuperar biodiversidad y sostener la rentabilidad ganadera

Planificar el pastoreo, respetar los tiempos de descanso de los pastizales y conservar componentes clave del paisaje permiten mejorar la rentabilidad de los sistemas ganaderos y, al mismo tiempo, fortalecer la biodiversidad.

26 de Enero de 2026

La recuperación de la biodiversidad en los sistemas productivos se consolidó como uno de los ejes estratégicos para sostener la productividad ganadera en el mediano y largo plazo. En este contexto, diversas líneas de investigación desarrolladas en el marco del proyecto internacional CurveBend destacan el rol central de la ganadería -y en particular del pastoreo planificado- como herramienta para recomponer funciones ecológicas degradadas en los paisajes rurales.

Rodrigo Tizón, investigador del INTA Bordenave e integrante de la iniciativa, explicó que "el manejo racional del pastoreo, los descansos estacionales y la asignación variable de la carga animal en los pastizales naturales permitirían recuperar biodiversidad en los territorios ganaderos y, al mismo tiempo, sostener la rentabilidad de los sistemas".

Entre los principales beneficios de estas prácticas se destacan la mejora en la infiltración del agua, el incremento de la materia orgánica del suelo y una mayor presencia de plantas nativas, incluidas gramíneas perennes de raíces profundas. Estos factores contribuyen a la estabilidad del sistema productivo y reducen su vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, como las sequías. "El pastoreo bien planificado puede funcionar como un proceso regenerativo: estimula los brotes, redistribuye nutrientes y promueve la cooperación entre especies", señaló Tizón.

En paralelo, los equipos de trabajo avanzan en el diseño de indicadores que permitan evaluar la salud de los pastizales y orientar las decisiones de manejo. Entre ellos se incluyen mediciones de riqueza florística, estructura de la vegetación, cobertura verde y parámetros fisicoquímicos y biológicos del suelo. Estos indicadores permitirán ajustar las estrategias de pastoreo y evitar la sobrecarga o el uso excesivo de sectores sensibles.

Iniciativa global

El proyecto CurveBend, financiado por la Dutch Research Council (NWO) en el marco de la Agenda Nacional de Ciencia, tendrá una duración de siete años (2025-2032) y busca identificar y promover prácticas ganaderas capaces de mejorar la biodiversidad sin comprometer los niveles productivos.

Según Manuela Fernández, investigadora de la EEA Bariloche del INTA e integrante del proyecto, una de las estrategias centrales es el manejo ganadero regenerativo, basado en una planificación adaptativa del pastoreo que favorezca la recuperación de los pastizales y la regeneración de la vegetación nativa.

Otra línea de trabajo relevante es la conservación de árboles maduros en bosques nativos, fundamentales para sostener hábitats, aportar sombra, regular el microclima y mantener la diversidad de aves e insectos. "La meta de mediano plazo es consolidar sistemas ganaderos que integren producción y conservación, reduciendo la velocidad de pérdida de especies y, eventualmente, revirtiendo esa tendencia", afirmó Fernández.

En la Argentina, el proyecto se desarrolla en regiones donde la ganadería se asienta sobre bosques y pastizales nativos. En Entre Ríos, por ejemplo, predominan planicies con bosques xerófilos del Espinal -desde cerrados hasta sabanas- intercalados con áreas agrícolas, que albergan especies como ñandubay, algarrobo negro y espinillo, cuya estructura depende del suelo y del manejo ganadero.

En el sudoeste bonaerense, en cambio, el paisaje original estuvo dominado por pastizales abiertos con escasa presencia arbórea. "Actualmente, estos ambientes ocupan solo una fracción de su extensión histórica, debido al avance agrícola y a la intensificación del uso ganadero", explicó Noelia Calamari, investigadora de la EEA Paraná del INTA.

Durante los últimos meses, productores, técnicos y referentes de distintas Estaciones Experimentales del INTA impulsaron encuentros, talleres y espacios de intercambio junto a organizaciones locales de productores y de conservación, con el objetivo común de fortalecer los sistemas ganaderos en armonía con la biodiversidad.

En el país participan especialistas del INTA de Entre Ríos, Buenos Aires y Río Negro, junto con investigadores del CONICET y universidades nacionales. El proyecto también contempla becas doctorales y posdoctorales en régimen de co-tutela con la Universidad de Groningen, en los Países Bajos.