Centro del país

Lluvias puntuales, alivio parcial: el agua llegó, pero la campaña todavía no respira

Tras semanas de calor y déficit hídrico que complicaron soja y maíz, las precipitaciones del fin de semana dejaron milimetrajes fuertes en puntos del centro del país

27 de Enero de 2026

En el mes de diciembre la región central del país, se vio marcada por la combinación de escasez de precipitaciones y temperaturas elevadas venía profundizando el déficit hídrico y sentando las bases para un escenario adverso para el normal desempeño de la campaña gruesa. En este contexto, los registros de precipitaciones del sábado 24 de enero, fueron vistos con alivio, pero a su vez con cautela. 

En la fecha se registraron acumulados importantes en el norte de La Pampa y zona limítrofe, con picos como Dorila (48 mm), Realicó (45 mm), Quetrequén (41 mm), General Pico e Ingeniero Luiggi (40 mm), además de varios puntos entre 20 y 38 mm. En el sur de Córdoba, los números fueron todavía más contundentes en algunas localidades: Villa Huidobro y Huinca Renancó (70 mm), Buchardo y Ranqueles (67 mm), Pincén (60 mm), entre otros registros. También el noroeste bonaerense sumó milimetrajes que, en varios casos, superaron los 40 mm, como Cañada Seca (55 mm), Arenaza (52 mm) y General Villegas (50 mm).

Pero el impacto real en los cultivos de estas lluvias no se define solo por el número del pluviómetro. Sino que su importancia recae tanto en cuánta de esa agua logra infiltrarse y quedar disponible, como también en el punto del ciclo en el que encuentra a cada cultivo. En los planteos que venían más comprometidos, la lluvia funciona como un freno al deterioro, no necesariamente como una solución definitiva.

El caso del maíz de primera venía encendiendo alarmas en el sur cordobés. En un reporte semanal del 15 de enero, se advirtió que en la delegación Río Cuarto el cultivo estaba sufriendo estrés térmico e hídrico, en plena etapa sensible para definir rendimiento. En ese contexto, los 50 a 70 mm que cayeron en parte de la región pueden marcar una diferencia, pero no garantizan, por sí solos, la recuperación.

En este línea, el informe semanal posterior de la región núcleo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR-GEA) advirtió que "por la falta de lluvias" se estiman pérdidas de hasta un 50% del rendimiento en el maíz temprano en el sudeste cordobés. Se trata de un recorte que implica que parte del potencial ya quedó atrás aun cuando luego lleguen precipitaciones.

¿Fueron suficientes las lluvias?

Donde los acumulados fueron altos, el alivio puede ser significativo en el corto plazo; donde llovió aproximadamente 15 mm o menos, el efecto es más superficial. Además, con las altas temperaturas que continúan marcando el verano se consume rápido. Y aun en los lotes favorecidos por una mayor cantidad de lluvia, la recarga de perfiles suele requerir más de un evento para estabilizar la oferta de agua.

Por eso, el foco inmediato pasa por lo que ocurra en los próximos días. Para que la mejora sea sostenible, la campaña necesita una continuidad de precipitaciones que consolide humedad en el suelo y evite que el estrés vuelva a instalarse. No se trata de una lluvia abundante, sino de una secuencia que permita sostener el crecimiento y, sobre todo, atravesar los períodos críticos con piso hídrico.

¿Qué depara el final de enero?

En ese sentido, el pronóstico para el arranque de la última semana de enero suma señales de inestabilidad. Según el informe meteorológico, un frente frío pondrá en alerta por tormentas severas al centro y a Cuyo, con un escenario de inestabilidad y calor sofocante en algunas provincias. El pronóstico abre una ventana de posibilidad en la que se registren nuevas lluvias más agua, aunque no necesariamente de manera pareja.

Cuando el patrón viene con calor húmedo e inestabilidad, las lluvias pueden aparecer el riesgo de la contracara. Que se presenta en forma de tormentas fuertes, con alta variabilidad espacial y eventos intensos que, si se dan concentrados, no siempre se traducen en agua útil para el perfil. Por eso, la expectativa productiva queda atada tanto al milimetraje como a la forma en que se presente el evento.

El agua llegó, pero el mensaje de la última semana de enero es más complejo que "llovió o no llovió". En un escenario de déficit hídrico acumulado y estrés en maíz de primera, los milimetrajes escasos de enero compran tiempo en varias zonas, sin garantizar recuperación plena. La campaña necesita que la inestabilidad pronosticada se convierta en lluvias repetidas y aprovechables, y que no quede reducida a chaparrones aislados. En esa diferencia se va a jugar buena parte del resultado productivo de la gruesa.