Economías regionales

La forestoindustria cerró 2025 con rebote productivo y fuertes reclamos para 2026

Mientras que el 2025 estuvo marcado por un mercado interno débil, costos en alza y exportaciones que sostuvieron la actividad. Para 2026, el sector plantea condiciones claras para recuperar competitividad

28 de Enero de 2026

El balance del año 2025 para la forestoindustria argentina mostró un escenario de alta fragilidad, con señales mixtas y una recuperación que el propio sector interpreta más como un rebote técnico que como un cambio de ciclo. Durante gran parte del año, la actividad estuvo condicionada por la debilidad del mercado interno, la volatilidad macroeconómica y la falta de crédito productivo. 

Debido a los bajos niveles de la demanda interna y a la fuerte competencia de los precios entre empresas, muchas firmas debieron aplicar descuentos comerciales, ampliar plazos de pago y recurrir a operaciones informales para sostener volumen. Como consecuencia, se implementó una dinámica que impactó negativamente en la rentabilidad y tensionó la cadena de pagos. 

Uno de los indicadores más sensibles fue el aumento de cheques rechazados, que comenzó a consolidarse como una señal de alerta durante el segundo semestre. Si bien el informe no cuantifica el número absoluto, el fenómeno fue identificado como un síntoma del deterioro financiero que atraviesa especialmente a las pequeñas y medianas industrias del sector. 

La producción mostró mejoras puntuales 

De acuerdo a datos relevados por INDEC, en septiembre la producción de madera registró un incremento intermensual del 3,47%y una suba interanual del 11,3%. Sin embargo, esos números se dieron sobre una base baja, luego de la fuerte contracción registrada durante 2024. 

Mientras los segmentos del mercado interno vinculados a pallets y embalajes lograron sostener mejor el nivel de actividad, aquellos asociados a la construcción continuaron afectados por la retracción de la obra pública y la cautela del sector privado, sin señales claras de reactivación estructural. Estos desempeños reflejaron un comportamiento dispar del mercado interno. 

Frente a ese escenario, las exportaciones volvieron a cumplir un rol clave en el sostenimiento de la actividad y el empleo, aunque con márgenes ajustados. Las exportaciones de madera aserrada de pino acumularon un incremento del 38,5% en los primeros nueve meses de 2025, impulsadas principalmente por grandes empresas y una creciente participación de aserraderos PyME. 

En septiembre, los despachos externos de madera aserrada crecieron un 24,4% respecto del mes anterior y un 63,7%en la comparación interanual. Consolidándose Asia como el principal destino. Sin embargo, las exportaciones de molduras se mantuvieron estables, con foco en el mercado estadounidense. 

A pesar del crecimiento en volumen, en el acumulado de los primeros nueve meses del año, las exportaciones totales del sector cayeron un 7,8% en valor frente a 2024, reflejando el impacto de precios internacionales deprimidos. En ese contexto, la estrategia exportadora se orientó a sostener niveles mínimos de actividad, reducir costos fijos y asegurar cobranzas, aún resignando rentabilidad. 

Los avances de 2025 

El Gobierno destacó la apertura de más de 90 destinos para productos forestales argentinos. Además del impulso a grandes inversiones a través del RIGI y la Ley de Tierras, y los progresos en exigencias fitosanitarias para pino y eucalipto, con especial foco en el mercado indio. También se avanzó en herramientas de información estratégica como el Mapa de Plantaciones y el Censo Industrial Forestal. 

Sin embargo, el diagnóstico fue más crítico cuando se analizó la situación regional. En Misiones, uno de los principales polos forestoindustriales del país, se advirtió sobre cierres de empresas, despidos y paralización de actividades. Allí, más del 75% de la producción se destina al mercado interno, lo que expone al sector a la contracción del consumo y a la falta de financiamiento.Con niveles de capacidad instalada que en algunos segmentos rondan el 50%, las empresas misioneras alertaron que el verano podría convertirse en un período crítico. 

En ese marco, los principales referentes del motor económico de Misiones reclamaron para 2026 una reducción drástica de la presión tributaria, que incluya no solo menores impuestos nacionales y provinciales sino también la eliminación de la llamada burocracia fiscal y de retenciones que hoy actúan como barreras adicionales al comercio. También remarcaron la urgencia de contar con financiamiento productivo real, con líneas de crédito hipotecario que permitan reactivar el mercado interno y herramientas específicas para inversión en tecnología y maquinaria, con tasas compatibles con la rentabilidad del sector. 

A su vez, reclamaron mejoras sustanciales en eficiencia logística y energética, con menores costos de transporte, infraestructura adecuada y acceso a energía a valores competitivos. En este línea, señalaron que estos factores siguen siendo frenos estructurales que limitan la competitividad de la forestoindustria argentina frente a otros países de la región. 

El balance que dejó 2025 muestra a la forestoindustria argentina transitando un delicado equilibrio entre resistencia y estancamiento. Las exportaciones permitieron sostener niveles mínimos de actividad y empleo, pero no alcanzaron para compensar un mercado interno debilitado, costos en alza y márgenes cada vez más estrechos. En este contexto, sin cambios durante 2026 en materia tributaria, financiera y logística, la recuperación corre el riesgo de quedar limitada a rebotes puntuales, mientras que una mejora del entorno podría habilitar un ciclo de inversión y crecimiento sostenido para una de las economías regionales con mayor potencial exportador del país.