Mercado de granos

Granos: mayor oferta global y altos stocks presionan los precios en 2026

Los últimos ajustes del informe WASDE ratificaron un contexto de elevada disponibilidad global y escasas señales de recuperación en los precios. En Argentina, el impacto se expresa de manera diferenciada según el cultivo y la calidad de la mercadería

30 de Enero de 2026

El 2026 comienza con mercados agrícolas internacionales condicionados por una oferta abundante y una demanda que no logra absorber por completo los volúmenes disponibles. De acuerdo con los últimos informes elaborados por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Lomas de Zamora, los recientes ajustes del informe WASDE consolidaron esta tendencia y generaron presión sobre las cotizaciones de maíz, soja y trigo, sin indicios claros de un cambio de rumbo en el corto plazo.

En este contexto, los principales cultivos muestran comportamientos dispares, aunque comparten un mismo escenario marcado por elevados niveles de producción y existencias que limitan las posibilidades de mejoras sostenidas en los precios internacionales. A nivel local, la situación se complejiza por factores propios de cada mercado, como la calidad del trigo, la presión estacional en soja y el aumento de oferta en maíz.

Trigo: oferta holgada y fuerte incidencia de la calidad

El mercado internacional de trigo continúa caracterizado por una amplia disponibilidad. El informe WASDE de enero ajustó al alza las existencias finales, como consecuencia de una demanda global que no logra absorber el volumen producido por los principales países exportadores.

En Estados Unidos, el USDA incrementó los stocks finales de trigo debido a una reducción en el consumo interno, mientras que las exportaciones se mantuvieron sin cambios. A nivel global, la mejora productiva registrada en países como Rusia, Argentina y Australia refuerza la competencia entre oferentes y limita cualquier intento de recuperación de precios.

En el mercado argentino, la principal dificultad no está asociada al volumen producido sino a la calidad del grano disponible. Una gran proporción del trigo comercializado presenta niveles de proteína inferiores a los requeridos por la exportación para cumplir funciones de corrección de mezclas, lo que limita su destino y reduce la competencia entre compradores. buena parte de los lotes se ubica por debajo del umbral del 10% de proteína base húmeda, cuando los mercados externos demandan, como mínimo, valores de entre 10,5 y 11% para panificación estándar, además de parámetros adecuados de peso hectolítrico y gluten.

Si el promedio de proteína base húmeda se hubiera ubicado en el rango de 10 a 10,5%, el trigo argentino habría tenido un rol más activo dentro del esquema exportador, permitiendo mejorar la colocación de mercadería y sostener precios más firmes. En cambio, la actual dispersión de calidades obliga a segmentar el mercado, concentrando la demanda en los lotes con mejores atributos y dejando a una parte significativa de la oferta con menor poder de negociación.

Esta situación genera una marcada dispersión de precios. En este contexto, el trigo en condición cámara encuentra valores de referencia entre 175 y 180 dólares por tonelada, con un techo estimado de 190/192 dólares para entregas febrero-marzo. En contraste, los lotes con proteínas de entre 10,5 y 11% alcanzan precios de entre 200 y 205 dólares por tonelada en los puertos de Rosario y Bahía Blanca.

Desde el punto de vista comercial, la campaña 2025/26 registra ventas por 12,88 millones de toneladas, equivalentes al 44,24% de la oferta total. De ese volumen, 4,1 millones de toneladas permanecen a fijar, mientras que 19,46 millones de toneladas aún no tienen precio definido.

Soja: mayor producción sudamericana y presión estacional

La soja continúa condicionada por la dinámica comercial entre Estados Unidos, Brasil y China. En el caso del país asiatico, se concentra cerca del 60% de las importaciones globales, mientras que Estados Unidos y Brasil explican más del 80% de las exportaciones mundiales.

El WASDE de enero incrementó en 3 millones de toneladas la estimación de producción de soja en Brasil, consolidando una cosecha récord que incluso supera las proyecciones difundidas recientemente por la CONAB. Esta mayor disponibilidad refuerza la presión estacional sobre los precios internacionales y reduce las posibilidades de que Estados Unidos incremente su participación en el mercado chino. En este escenario, el mercado opera con escaso margen para subas sostenidas, a la espera de que algún factor externo altere el equilibrio actual entre oferta y demanda.

Por su parte, en la Argentina la comercialización avanza lentamente. Para la campaña 2025/26, las ventas alcanzan 4,72 millones de toneladas, lo que representa apenas el 10% de la oferta total estimada. De ese volumen, aproximadamente la mitad cuenta con precio fijado, mientras que el resto permanece a fijar. En este contexto, 44,45 millones de toneladas continúan sin precio.

Maíz: aumento de área y mayores existencias

El maíz fue el cultivo más impactado por los ajustes del informe de enero. El USDA incrementó el área cosechada en Estados Unidos en aproximadamente 520.000 hectáreas. Además, tuvo una leve mejora en el rendimiento promedio y ajustar el stock inicial.

Como resultado, la oferta total estadounidense fue estimada en 472,3 millones de toneladas. Este volumen supera la capacidad de absorción de la demanda y deriva en un aumento significativo de las existencias finales, ejerciendo una presión directa sobre las cotizaciones internacionales.

A este escenario se suma un incremento de 6,24 millones de toneladas en la producción de maíz de China, que pasan a integrar los stocks finales del ciclo. Este dato reduce las expectativas de un mayor nivel de importaciones por parte del principal demandante mundial.

En el mercado argentino, el impacto se reflejó en una caída cercana a los 12 dólares por tonelada en Rosario. En términos comerciales, la campaña 2025/26 registra ventas por 10,83 millones de toneladas, equivalentes al 24,7% de la oferta total. De ese volumen, cerca de la mitad tiene precio fijado, mientras que 37,87 millones de toneladas continúan sin precio.

En un escenario dominado por una elevada oferta global y una demanda que no genera señales de tensión alcista, se plantean desafíos para la Argentina desafíos específicos según el cultivo. En el caso del trigo, la calidad se convierte en el principal factor de diferenciación, mientras que para la soja la presión estacional de la oferta sudamericana limita los precios. Por su parte, el aumento de producción de maíz en Estados Unidos y China refuerza un escenario de valores deprimidos. De mantenerse estable este contexto, el mercado continuará operando con márgenes acotados y oportunidades puntuales, que la Argentina deberá aprovechar para poder obtener un margen mínimamente mejor que el piso que establece el mercado internacional.