La Pampa entra al período crítico con un alivio tardío que no alcanza
La campaña estival en La Pampa ingresa a su tramo más sensible con los cultivos ya implantados y un deterioro general del estado productivo. El calor y la falta de lluvias recortaron el potencial, mientras las precipitaciones recientes solo lograron mejoras parciales
De acuerdo con el Informe Agronómico de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) la campaña estival 2025/26 en La Pampa cerró la etapa de implantación con los lotes ya establecidos, pero con una señal de alerta por las condiciones climáticas adversas. El relevamiento agronómico provincial mostró un deterioro del estado general respecto de diciembre, con más cuadros en condición regular y mala, en un escenario atravesado por altas temperaturas y lluvias escasas.
El estrés coincidió con el período crítico de los cultivos de verano, cuando la demanda de agua aumenta significativamente y los márgenes para corregir se achican. Ese cruce entre falta de humedad y calor extremo consolidó un contraste creciente entre zonas y fechas de siembra, lo que explica por qué la campaña ya exhibe resultados muy desiguales incluso dentro de un mismo departamento.
El caso de cada cultivo
En maíz, el impacto del clima dejó un contraste marcado entre fechas de siembra. Los planteos tempranos ya muestran daños y pérdida de potencial, lo que en varios lotes obligó a anticipar decisiones y destinar el cultivo a forraje mediante consumo en pie o ensilaje. Mientras que el maíz tardío conserva una mejor condición general, aunque su evolución y la posibilidad de completar el llenado dependen de manera directa de la ocurrencia de nuevas precipitaciones que eviten la reaparición del estrés.
El girasol también atraviesa su tramo más sensible con respuestas heterogéneas. Los lotes de fechas tempranas aparecen como los más comprometidos, con escasa uniformidad y variación en el tamaño de capítulos, sobre todo en ambientes restrictivos y suelos de menor profundidad. A la vez, se registraron mejores respuestas en áreas de mayor productividad o donde las lluvias llegaron en el momento justo.
En cuadros muy golpeados, algunos productores decidieron ingresar hacienda para aprovechar el cultivo como forraje y descartar la cosecha, una práctica que se vuelve más frecuente cuando el clima fuerza a priorizar el uso del recurso disponible. Con ese contexto de fondo, el llenado se instala como el tramo determinante para el resultado final.
En soja, el impacto del estrés hídrico y térmico se manifestó con mayor intensidad en los planteos de primera, donde se observa un deterioro del estado general y una merma en el potencial productivo, especialmente en lotes implantados sobre ambientes más restrictivos. En contraste, parte de la soja de segunda mostró una respuesta algo más favorable luego de las lluvias registradas hacia fines de enero, con una leve mejora en el crecimiento y la condición del cultivo.
Por su parte, el maní transita floración y se aproxima a su período crítico, con síntomas de estrés en momentos de mayor demanda, como pliegue de folíolos. Mientras que en el sorgo el deterioro se hizo más visible y en la zona de Quehué se informaron tormentas con viento y granizo, con desflecado foliar.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA).
Sanidad y clima
Desde el punto de vista sanitario no se registró por el momento un frente generalizado que sume presión a la campaña. Por el contrario, se trata de una baja incidencia en general, con casos puntuales como isoca cogollera en maíz y apariciones aisladas de chicharrita con baja incidencia. En girasol se registró roya blanca de manera puntual y baja presencia de plagas, mientras que en soja y maní la principal adversidad informada fue la arañuela roja, favorecida por la baja humedad y con niveles variables según zona.
En lo relativo al tiempo, durante la primera parte de enero predominó la escasez de lluvias, y recién hacia la última semana se registraron precipitaciones más generalizadas con mayores acumulados en el norte. El máximo semanal reportado fue de 70 mm en General Pico, lo que permitió mejorar el agua útil en el perfil respecto de la semana previa, aunque los mapas siguen mostrando disponibilidad escasa en amplios sectores y una recomposición parcial y desigual.
La campaña entra a su tramo decisivo con potencial ya recortado en maíz temprano y girasol, y con una producción que dependerá más que nunca de la regularidad de las lluvias de febrero. El alivio de fin de mes mejora levemente las expectativas, pero no revierte el cuadro. En este contexto, se deberá hacer un seguimiento tanto a la continuidad de las precipitaciones, como a la velocidad con la que los lotes logren recomponer estado, especialmente en ambientes restrictivos donde el margen de recuperación es menor.