Economía argentina

Con menos margen para ajustes, el superávit fiscal pone al agro en el centro del debate económico

Mientras el Gobierno nacional celebra dos años consecutivos de superávit fiscal, los desafíos en ingresos tributarios y derechos de exportación abren interrogantes clave para el sector agropecuario en 2026

3 de Febrero de 2026

De acuerdo al último informe macroeconómico de CREA, el Sector Público Nacional cerró 2025 con un superávit fiscal por segundo año consecutivo. Con un resultado primario superior al 1% del PBI, se consolidaría el esfuerzo de ordenamiento iniciado en 2024 y el objetivo de sostener el equilibrio presupuestario sin recurrir a un mayor endeudamiento.

Sin embargo, el margen para continuar reduciendo el gasto público se ha acotado significativamente. Y para este año la principal palanca para sostener y ampliar el superávit pasará por la recuperación de la recaudación tributaria y mejoras en la eficiencia del sistema fiscal.

Recaudación tributaria

Los informes de recaudación del año 2025 muestran que los ingresos tributarios aumentaron ligeramente en términos de PBI, aunque sin compensar totalmente los efectos de medidas de reducción de ciertos impuestos. En particular, al excluir la recaudación asociada al impuesto PAIS (cuya eliminación significó una pérdida cercana al 1 % del PBI en ingresos) las cifras de recaudación muestran un mayor esfuerzo de la economía para sostener el nivel de ingresos del Estado.

Desde el sector agropecuario, este punto es central. Ya que los tributos asociados a la actividad, especialmente los derechos de exportación, representan una proporción significativa de la recaudación total y constituyen un elemento clave del debate fiscal y productivo.

Derechos de exportación y su impacto en la competitividad

El Marco Normativo Oficial vigente durante el último año incluyó disposiciones que ajustaron las alícuotas para determinadas posiciones arancelarias con el objetivo de incentivar el agregado de valor industrial exportable. Estas modificaciones, publicadas en el Boletín Oficial, buscaron compatibilizar la necesidad de ingresos fiscales con la competitividad del sector exportador encargado de aportar divisas claves para el superávit externo.

Aun así, la recaudación por derechos de exportación en los sectores agroindustriales mostró variaciones interanuales a lo largo del último año. Estas fluctuaciones estuvieron asociadas principalmente a la evolución de los precios internacionales de los principales commodities, pero también a los cambios en los volúmenes exportados, condicionados por factores productivos, climáticos y por la dinámica del comercio exterior. En este contexto, el desempeño de las exportaciones agroindustriales volvió a incidir de manera directa sobre los ingresos fiscales, reforzando la sensibilidad de la recaudación a las condiciones del mercado global. 

Presión tributaria y rol de la agroindustria

En términos más amplios, la presión tributaria total, es decir, el peso de los impuestos sobre el PBI, se mantuvo relativamente estable en 2025 respecto a 2024, aunque con desafíos estructurales. De este modo, los impuestos indirectos como el IVA y los derechos de exportación continúan siendo componentes importantes de la recaudación, mientras que los ingresos por impuestos directos como Ganancias mostraron estabilidad o leves variaciones. Este equilibrio relativo es clave para que el conjunto de tributos siga aportando al balance sin quitarle incentivo a la actividad productiva.

Exportaciones agrícolas: motor del superávit externo

Los últimos informes de comercio exterior del INDEC confirman que el sector agroindustrial sigue siendo uno de los pilares fundamentales del saldo comercial. Este rol se debe a las exportaciones que contribuyen al ingreso de divisas y ayudan a sostener un superávit externo estable, compatible con la estrategia fiscal del Gobierno Nacional.

Cultivos tradicionales como soja, maíz y trigo, junto con productos con alto valor agregado, como aceite y harinas, siguen siendo los principales aportantes de divisas. Este rol protagónico del sector agroindustrial tiene lugar en un contexto donde la estabilidad macroeconómica se vuelve una variable relevante para tomar decisiones de inversión, expansión de hectáreas sembradas y contratación de mano de obra en el campo.

Expectativas para 2026

Si bien el ajuste del gasto público permitió sostener resultados fiscales positivos en 2024 y 2025, el informe macroeconómico de CREA -y las proyecciones oficiales del presupuesto nacional- señalan que será más difícil reducir aún más el gasto en términos del PBI en 2026. Esto deja como principal instrumento la ampliación de la recaudación tributaria, en especial aquella que proviene de la actividad económica en general y del comercio exterior en particular.

Para el sector agropecuario, este escenario abre dos líneas de discusión centrales. Por un lado, el rol de los derechos de exportación y su posible ajuste o reconfiguración en función del dinamismo de la actividad productiva, así como el impacto que estas decisiones tienen sobre la competitividad global. Por otro lado, la importancia de avanzar en la agregación de valor y en la diversificación de la producción como vías para ampliar la base tributaria y fortalecer la recaudación sin recurrir a incrementos unilaterales de la carga impositiva.

El escenario fiscal de Argentina en 2025 presenta una consolidación que se enfrenta a restricciones crecientes. Para el sector agropecuario, la clave estará en cómo se equilibra la necesidad de sostener ingresos fiscales con la competitividad del comercio exterior. Los debates sobre derechos de exportación y la estructura tributaria seguirán siendo temas centrales en 2026, ya que su impacto no pierde vigencia en las decisiones productivas de los actores del agro.