Soja y girasol: récords que muestran dos caras de la industria aceitera argentina
Mientras la soja cerró 2025 con la segunda mayor molienda histórica, el girasol se quedó con el salto más contundente y un récord exportador en aceite. El contraste también deja una alerta, la capacidad instalada sojera volvió a caer
El Monitor Agroindustrial de CIARA-CEC confirmó al cierre de 2025 el peso determinante del complejo oleaginoso, que volvió a marcar registros históricos, a pesar de que el desempeño entre las principales oleaginosas mostró dinámicas claramente diferenciadas. Mientras la molienda anual de soja alcanzó 42,63 millones de toneladas, el segundo mayor volumen desde 2016, el girasol exhibió un crecimiento más acelerado y cerró el año con un récord histórico de 4,63 millones de toneladas industrializadas.
A pesar de la diferencia en volumen, la molienda de soja bajó y arrastró el uso de la capacidad instalada, que retrocedió del 64% en noviembre al 57% en diciembre. Mientras que en el caso del girasol, aun con una caída mensual, diciembre registró el mayor valor para ese mes dentro de la serie relevada, sosteniendo un crecimiento más lineal y con mejores señales de demanda final.
Capacidad ociosa en soja e importación
El retroceso del índice de uso de la capacidad instalada en la industria sojera no respondió únicamente a una desaceleración puntual de la molienda. El informe señala que la importación temporaria tuvo un impacto limitado para compensar esa caída, ya que en diciembre ingresaron apenas 62.000 toneladas, el menor volumen mensual de todo 2025. Como consecuencia, con menos poroto disponible para procesar y sin un aporte significativo del flujo importador, la capacidad ociosa de la industria aumentó del 36% al 43%.
Por su parte, el girasol no registró este problema, ya que su industria cerró el año en máximos históricos, con una molienda anual de 4,63 millones de toneladas. Esta cifra implicó un aumento de 852.000 toneladas respecto de 2024 y superó en más de 700.000 toneladas los récords previos alcanzados en campañas anteriores. Este desempeño se tradujo en exportaciones récord de aceite de girasol por 1,384 millones de toneladas al año.
Exportaciones, la soja lidera en poroto y el girasol en aceite
En 2025 la soja logró un récord de exportaciones de poroto, con un total de 12,4 millones de toneladas, un salto que el informe vincula a la demanda china y al esquema transitorio de derechos de exportación. Mientras que en harina de soja, el acumulado de 2025 llegó a 27,784 millones de toneladas, a pesar de que diciembre recortó 30% frente al mes anterior.
En aceite de soja, se produjo una fuerte recuperación, y en el 2025 las exportaciones alcanzaron 6,259 millones de toneladas, con mejora interanual frente a 2024 y más del doble que 2023. Por su parte, el girasol logró un récord anual de 1,384 millones de toneladas exportadas, por encima del máximo previo y casi duplicando 2023. En la comparación directa, la soja predomina por escala y diversidad de productos, mientras el girasol se posiciona como una especialidad que ganó mercado y volumen.
Señal macroeconómica e industrial
La soja continúa siendo el pilar central del complejo oleaginoso argentino por escala, diversidad de productos y capacidad de generación de divisas, con récords en exportaciones de poroto, harina y aceite durante 2025. Sin embargo, también se registró una mayor sensibilidad a los cambios en los incentivos económicos. En este sentido, el uso de la capacidad instalada del 57% en diciembre y el mínimo ingreso de importación temporaria demuestran que cuando el flujo de mercadería se desacelera, la industria pierde eficiencia y aparece un nivel de ociosidad que condiciona costos y competitividad.
En cambio, el girasol a pesar de tener un peso macroeconómico menor, logró cerrar el año con una cadena más equilibrada, molienda récord y exportaciones récord de aceite, sin señales de saturación industrial. En este sentido, su desempeño muestra una mejor articulación entre producción primaria, capacidad instalada y demanda externa, lo que le permitió transformar crecimiento productivo en ventas al exterior de manera más directa.
La comparación entre soja y girasol no tiene un ganador, sino dos modelos que conviven dentro del complejo oleaginoso argentino. La soja sostiene la estructura macro del sector gracias al volumen y la generación de divisas, a pesar de que su escala exige condiciones estables para evitar pérdidas de eficiencia industrial. En cambio, el girasol, a pesar de tener una menor dimensión, crece a pasos agigantados, batiendo récords y convirtiendo su desempeño en exportaciones sin acumular capacidad ociosa. En 2026, el desafío no será solo producir más, sino lograr cadenas que mantengan ritmo industrial, demanda y competitividad aun cuando cambian los incentivos del contexto económico