UE-Mercosur: qué necesita la forestoindustria para no perder la ventaja regional
El acuerdo podría abrir un mercado de más de 700 millones de consumidores para la forestoindustria argentina, pero advierten que sin competitividad, financiamiento y adaptación a las normas europeas la oportunidad podría quedar en promesa
La foresto-industria argentina volvió a poner el Acuerdo UE-Mercosur en el centro del debate productivo y político, evaluando sus potenciales beneficios y riesgos para el sector, frente a un avance de inversiones a nivel regional. El Consejo Foresto-Industrial Argentino (CONFIAR) difundió un comunicado en el que destaca que el acuerdo "representa una oportunidad estratégica que sólo podrá aprovecharse si va acompañada de políticas productivas activas, inversión y definiciones políticas claras".
El comunicado emitido por la entidad que agrupa a cámaras como AFoA, AFCP, ASORA y FAIMA, subraya que, pese a la firma del acuerdo, el texto todavía debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y en la Argentina será tratado mañana en Diputados, un paso que el sector considera determinante para su concreción. Desde CONFIAR, advirtieron: "El riesgo no es el acuerdo en sí, sino llegar tarde o mal preparados".
Una de las claves del debate para la foresto-industria es el acceso preferencial que el acuerdo promete para productos como madera, celulosa, papel y cartón. Este tendría lugar al eliminar los aranceles actualmente vigentes y establecer plazos más flexibles de desgravación para bienes sensibles como muebles o papel especial.
No obstante, el sector también puso el foco en los desafíos regulatorios que podrían surgir, en especial por las exigencias ambientales europeas sobre trazabilidad y producción libre de deforestación. Estas normas, como el Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR) que la UE implementa de forma progresiva desde 2026, imponen requisitos estrictos de cadena de suministro para importar productos forestales al viejo continente.
En este sentido CONFIAR sostuvo: "Para competir en mercados exigentes se necesitan inversiones en tecnología, procesos y financiamiento accesible", junto con políticas que mejoren aspectos como los costos logísticos, la carga fiscal, la simplificación burocrática y un entorno que acompañe a las PyMEs forestales del interior del país.
El comunicado también resaltó la dimensión del sector: la foresto-industria argentina involucra más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, con unas 13.000 empresas, 100.000 empleos directos formales y exportaciones por alrededor de 550 millones de dólares anuales. Estas cifras muestran el potencial económico y social de una cadena con impacto en varias regiones productivas del país.
La discusión llega en un contexto donde parte de Europa analiza los efectos del acuerdo y de su legislación ambiental, señalando tensiones entre la apertura comercial y la capacidad para cumplir con normas de trazabilidad y sostenibilidad. Un claro ejemplo de ello fue la manifestación que tuvo lugar hoy en Madrid, donde miles de agricultores y ganaderos protestaron con columnas de tractores contra el acuerdo y la nueva Política Agraria Común 2028-2034, argumentando que la apertura comercial profundiza desigualdades de estándares y competitividad, incluso con medidas de defensa incluidas.
El acuerdo UE-Mercosur abre una ventana comercial con oportunidades concretas para la foresto-industria argentina, pero no modifica por sí mismo las condiciones estructurales que determinan la competitividad local. Mientras en Europa persisten tensiones ambientales y productivas que anticipan una implementación compleja, en la Argentina el desafío está en convertir la oportunidad en resultados reales. Sin una estrategia coordinada entre sector público y privado, el riesgo no será el tratado en sí, sino que el potencial productivo termine capitalizado por otros socios del Mercosur con mejores condiciones para competir.