Crean un "laboratorio de bolsillo" para medir fosfato en el lote
Un equipo del CONICET y la UBA desarrolló un método portátil y de bajo costo para medir fosfato en suelo y agua, clave para decisiones de fertilización, monitoreo ambiental y control de calidad
El fosfato es un insumo determinante para la productividad agrícola, sobre todo, en un contexto donde el manejo de nutrientes se vuelve cada vez más fino y el costo de la fertilización exige precisión. En este contexto, investigadores del CONICET y la UBA presentaron un sistema basado en teléfonos celulares que permite medir fosfato fácil y rápido y en muestras de suelo y agua.
Esta innovación tiene gran relevancia para el sector agrario argentino. En este sentido, el propio informe del CONICET sostiene que, en suelos, "los niveles adecuados de fosfato son fundamentales para el desarrollo óptimo de los cultivos" y subraya que "en Argentina aproximadamente el 60% de las tierras cultivadas está por debajo del rango crítico de fosfatos".
El líder del desarrollo, Luis González Flecha, afirma: "Hay diferentes métodos convencionales en la actualidad que miden fosfato, pero presentan baja capacidad de detección y en algunos casos, equipamientos costosos que requieren personal altamente capacitado limitando su uso en laboratorios especializados, entre otras desventajas". Y agrega: "Nuestro método, que incluye el desarrollo de un nuevo reactivo y el uso de teléfonos celulares, resuelve estas limitaciones".
Según el investigador, la validación del sistema fue completa y apunta a un desempeño comparable para uso aplicado. En este sentido, explica: "La metodología fue evaluada de manera exhaustiva en términos de sensibilidad, exactitud, reproducibilidad, límite de detección y rango dinámico, demostrando un desempeño robusto y confiable".
En cuanto a la adopción de esta nueva tecnología, en el mismo artículo pone en foco actores del entramado agroindustrial. De esta manera, González Flecha menciona: "En cuanto a empresas u organismos que podrían utilizar el método, podemos mencionar la industria de fertilizantes, empresas agropecuarias, cooperativas, laboratorios de control y organismos de extensión rural".
El salto operativo es la posibilidad de medir en el lugar de muestreo, sin depender siempre del laboratorio. El primer autor del estudio, Álvaro Recoulat Angelini, explica: "La posibilidad de realizar mediciones in situ con un teléfono celular abre la puerta a esquemas de monitoreo más frecuentes y descentralizados, involucrando no solo a laboratorios especializados, sino también a organismos de control ambiental, municipios, empresas de saneamiento e incluso iniciativas de ciencia ciudadana".
Fuente: CONICET. Descripción: Álvaro Recoulat Angelini, primer autor del trabajo que describe el desarrollo.
¿Cómo funciona?
Tras agregar el reactivo, se desarrolla un color en aproximadamente 30 minutos que permanece estable por horas. En palabras de González Flecha: "La intensidad del color generado es proporcional a la cantidad de fosfato presente en la muestra". Y aclara: "Esta intensidad puede cuantificarse midiendo la absorbancia, es decir, cuánta luz es absorbida por la muestra, a una longitud de onda característica en la región del rojo en el espectro electromagnético".
La cámara del celular hace el trabajo de "lector" óptico mediante sus sensores, en conjunto con un software. Otro diferencial que menciona Recoulat Angelini es que "a partir de estos valores se define una magnitud denominada absorbancia digital, análoga a la absorbancia utilizada en la espectrofotometría clásica, que permite cuantificar el desarrollo del color y, por lo tanto, la concentración de fosfato presente en la muestra".
Fuente: CONICET.
De acuerdo con González Flecha: "Estos métodos requerían preparar un reactivo de color cada vez que se realizaba una medición, lo que los hacía poco prácticos para su uso rutinario". Y explica: "Para resolver este problema, comprobamos que un copolímero ampliamente utilizado en preparaciones farmacéuticas y cultivos celulares, denominado Pluronic® F-68, mejoraba sustancialmente la estabilidad del reactivo de color, permitiendo conservarlo por más de un año a temperatura ambiente sin pérdida significativa de sensibilidad".
Si el desarrollo avanza hacia patente y kit comercial, puede convertirse en una herramienta básica para la toma de decisiones, especialmente en un país donde la brecha de fósforo en suelos sigue siendo estructural. El objetivo no es solo medir más barato, sino que la medición sea más seguida y más cerca del lote, algo que impacta en la eficiencia del uso de fertilizantes, el control ambiental y la construcción de datos agronómicos a escala territorial.
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