Producción agrícola

Campaña 2025/26: ¿salto productivo o cosecha al filo?

El sector está en vilo ante proyecciones dispares de rindes para la gruesa 2025/26, con posibilidades de crecimiento moderado y récords regionales condicionados por la irregularidad climática

27 de Febrero de 2026

La campaña 2025/26 en la Argentina transita una fase decisiva marcada por contrastes climáticos que alteran las expectativas productivas del sector. De acuerdo al último informe de Fundación Mediterránea, el análisis del estado de cultivos y las proyecciones de producción muestran que, pese a condiciones favorables en algunos lotes, la evolución de las lluvias y las temperaturas extremas seguirá definiendo los resultados finales.

Si bien en algunas zonas del norte argentino las lluvias de enero redujeron el área con estrés hídrico, en la zona núcleo el déficit en reservas de agua persiste y complicó el desarrollo de cultivos claves como maíz y soja. Este desequilibrio abre numerosas posibilidades sobre la producción de granos en la corriente campaña. 

Maíz: entre crecimiento y riesgo

El maíz, uno de los principales granos muestra un estado general favorable en gran parte de la superficie implantada. Sin embargo, las señales de estrés hídrico podrían limitar potenciales de rendimiento si no se consolidan nuevas precipitaciones. 

Las proyecciones de producción para la campaña 2025/26 lo ubican entre 57 y 58 millones de toneladas, lo que implicaría un crecimiento de 10-12% respecto al ciclo anterior. No obstante, estos números están por debajo de los máximos históricos planteados desde algunos mercados y quedan sujetos a la definición climática de los próximos meses. 

Soja: estabilidad con matices

La soja, otro cultivo estratégico para las exportaciones argentinas, presenta dos realidades. La soja de primera se desarrolla bien gracias a la humedad inicial en primavera, pero alta temperatura y baja humedad en etapas críticas pueden recortar el rinde potencial. 

Por su parte, la soja de segunda arrancó condicionada por baja humedad en el suelo y altos niveles de rastrojos, aunque recientes lluvias en la zona núcleo han ayudado a recuperar parte del potencial productivo. Las proyecciones sitúan la producción de oleaginosa cerca de los 47,5-48,5 millones de toneladas, lo que implicaría una caída de entre 5 y 7% respecto a la campaña anterior. 

Girasol: la "sorpresa" de la campaña

Contrariamente al desempeño del maíz y la soja, el girasol se destaca como un potencial protagonista de esta campaña. La cosecha ya comenzó en varias zonas y las estimaciones oficiales difundidas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) sitúan la producción en torno a 7,2 millones de toneladas. 

Este volumen supera las proyecciones de la Bolsa de Buenos Aires y del USDA. Lo que podría significar un nuevo máximo histórico si se confirma, lo que aportaría un impulso significativo a la oferta de oleaginosas del país. 

En un contexto donde el clima sigue siendo el factor más determinante, maíz y soja podrían crecer respecto al año pasado aunque con limitaciones, mientras que el girasol emerge como la gran esperanza de un volumen excepcional. Para el sector agroindustrial, la definición final de rindes y producción de granos dependerá de los próximos episodios climáticos, que determinarán no sólo la magnitud de la cosecha sino también su impacto en los mercados domésticos y externos. 

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