Exportaciones agroindustriales crecen 7% con fuerte disparidad entre complejos
En el primer bimestre de 2026, la agroindustria argentina exportó más de 7.000 millones de dólares, registrando un crecimiento del 7% interanual. Sin embargo, la participación de los complejos fue heterogénea
Entre enero y febrero, el sector acumuló ventas externas por 7.463 millones de dólares, es decir, 489 millones de dólares más que en igual período del año pasado. De acuerdo con el último Informe Mensual de Exportaciones por Complejos realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el Consejo Agroindustrial Argentino se trata de una mejora interanual de 7%, la cual muestra que aun con retrocesos en algunos complejos clave, la canasta agroindustrial logró sostener una recuperación en valor.
En febrero las exportaciones agroindustriales sumaron 3.341 millones de dólares, 158 millones de dólares por debajo del mismo mes del 2025, con una variación interanual de -4,5%. Aun así, el balance del primer bimestre siguió siendo favorable y mostró que la mejora del año se explica más por el desempeño acumulado de ciertos complejos que por una suba generalizada.
A su vez, durante este mes el tipo de cambio real multilateral mostró una baja de 4% frente al mes previo, aunque se mantuvo 3% por encima del promedio de 2025. En otras palabras, el arranque exportador fue positivo, pero en un marco de competitividad externa que volvió a llamarle la atención.
Los complejos responsables de la mejora
El trigo aparece como el gran motor del bimestre, con exportaciones acumuladas por 1.468,5 millones de dólares, con una suba de 73,5% frente a enero-febrero de 2025. Además, ganó peso dentro del total agroindustrial y ya representa 19,7% del valor exportado en lo que va del año.
El girasol, se consolidó como uno de los fenómenos del inicio de 2026, ya que entre enero y febrero exportó 541,1 millones de dólares y mostró un salto interanual de 220% en el acumulado. Junto con el sector tabacalero y porcinos, fue uno de los rubros de mayor expansión relativa, aunque en el caso del girasol, además, el peso absoluto de la mejora lo convirtió en uno de los pilares del resultado general.
La carne y cuero vacuno completó el podio de los complejos que más aportaron al crecimiento. En el primer bimestre sumó 710,3 millones de dólares, con un avance de 30,1% interanual y una participación de 9,5% sobre el total exportado por la agroindustria. La mejora estuvo respaldada por mayores valores y por un desempeño firme en los principales productos del complejo.
Los responsables de amortiguar el rebote
El complejo soja exportó 1.865,7 millones de dólares en enero-febrero, con una caída de 17,4% interanual. Aun así, sigue siendo el principal complejo exportador de la agroindustria, con 25% de participación sobre el total. El retroceso se explicó principalmente por menores ventas de harina y pellets, además de una baja en aceite de soja en bruto, dos productos centrales dentro de la canasta sojera.
Por su parte, en el acumulado del primer bimestre el maíz exportó 610,1 millones de dólares, con una baja de 44,1% frente al mismo tramo de 2025. Su retroceso terminó teniendo un impacto directo en el agregado agroindustrial. A pesar de que el cereal conserva un peso relevante de 8,2% en el total exportado, fue uno de los rubros que más restó en la comparación interanual.
Otros complejos con señales dispares
La cebada, por su parte, también aportó una señal positiva con un acumulado de 431,7 millones de dólares en enero-febrero, con una mejora interanual de 32% y una participación de 5,8% en el total exportado por la agroindustria. Aunque no tuvo el protagonismo del trigo o del girasol, su avance ayudó a ampliar la base de complejos con resultado favorable.
Por su parte, el complejo bovino-lácteo mostró un desempeño más moderado en el inicio del año. Mientras la carne vacuna fue uno de los motores del crecimiento exportador, el segmento lácteo tuvo un desempeño estable, condicionado por precios internacionales más ajustados y una demanda externa menos dinámica.
Del mismo modo, el complejo vitivinícola presentó un comportamiento más estable, aunque sin lograr destacarse en términos de crecimiento. Ya que las exportaciones se mantuvieron en niveles similares a los del año anterior, con variaciones acotadas tanto en volumen como en valor.
A diferencia, el inicio de 2026 del complejo maicero estuvo marcado por una fuerte retracción. La caída en las exportaciones respondió principalmente a menores volúmenes comercializados, lo que impactó de lleno en el valor total exportado. De acuerdo con el informe, dado su peso estructural dentro de la canasta agroindustrial, este retroceso no solo afectó al propio complejo, sino que también limitó el crecimiento agregado del sector, consolidándolo como uno de los principales factores que amortiguaron la mejora general del bimestre.
Durante los primeros dos meses del año, el crecimiento de 7% se sostuvo en pocos complejos con fuerte capacidad de tracción, en especial trigo, girasol y carne vacuna, mientras soja y maíz siguieron mostrando debilidad relativa. Aunque, la imagen general es positiva, el comportamiento de los grandes cultivos confirma que 2026 todavía se mueve con velocidades muy distintas dentro del mapa exportador.