Sube la producción de leche, pero crece la presión sobre los tambos
La producción de leche mostró una mejora interanual en febrero, pero la rentabilidad sigue deteriorándose y cada vez más productores quedan en rojo
La producción lechera argentina muestra números de recuperación y mejores perspectivas forrajeras en varias regiones durante el mes de marzo. Sin embargo, la actividad sigue atada a exigencias económicas, en un contexto en el que la cadena aparece ajustada y con márgenes cada vez más finos.
De acuerdo al Panorama Lechero realizado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) en febrero la Argentina produjo 821 millones de litros de leche, con un promedio diario de 29,3 millones, lo que implicó un crecimiento interanual de 10% en litros y de 11,5% en sólidos. Aunque el volumen diario quedó 6% por debajo de enero, el desempeño fue mejor al comportamiento promedio de los últimos cuatro años para ese mismo periodo.
Fuente: Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Además, en la Cuenca Oeste se destaca un avance de 7% frente a 2025, acompañado por buenos rindes de los maíces ensilados, ubicados entre 30.000 y 50.000 kilos de materia verde por hectárea. A eso se suma un pronóstico con buena humedad, lluvias registradas y nuevas precipitaciones previstas, un dato clave para activar la siembra de verdeos y sostener la base alimenticia de los rodeos.
De todos modos, la mejora productiva no alcanza, ya que cada vez más productores están en rojo. Se trata de un momento delicado que atraviesan muchos tambos, aun cuando la oferta de leche se mantiene firme y la industria empieza a insinuar una mayor necesidad de materia prima.
A pesar de que buena cantidad de leche llega a los recibos de fábrica en marzo, las grandes empresas mantienen ociosa una porción importante de sus instalaciones por un mercado interno débil, aunque sostenido. En paralelo, las pymes buscan preservar el equilibrio y moverse con cautela, evitando asumir riesgos en un escenario de demanda todavía frágil.
La rentabilidad y la incertidumbre
El informe sostiene que "la rentabilidad de los tambos no ha parado de caer, en un contexto ‘macro' complejo y poco contemplativo con la ‘micro'", exponiendo el desfasaje entre las variables generales de la economía y la realidad cotidiana del productor. Aun cuando la necesidad de leche parecería reactivarse, el alivio todavía no se traduce en una recomposición firme de los números del tambo.
A su vez, la guerra en medio oriente, reordena el comercio internacional con especial afección sobre el petróleo, el gas y los fertilizantes nitrogenados. Para la cadena láctea, esto implica un riesgo directo sobre energía, insumos, transporte y costos logísticos, además de sumar volatilidad a los mercados.
Entre los posibles efectos de un aumento en el precio del gas, el petróleo y los combustibles, se encuentran: una suba en los granos y otras commodities agropecuarias, mayores costos logísticos de larga distancia, dificultades para conseguir barcos y subas en seguros. Sin embargo, como buena parte del comercio con Asia utiliza rutas marítimas que no pasan por el Golfo Pérsico, se podría reducir el riesgo de una afectación directa sobre las exportaciones lácteas locales.
En paralelo, el Servicio Meteorológico Nacional proyecta para el trimestre marzo-abril-mayo lluvias normales y temperaturas algo superiores a las habituales, mientras el monitoreo ENSO anticipa neutralidad actual con posible transición a Niño a partir del otoño. En las zonas que todavía tienen margen para recuperar humedad, ese dato puede convertirse en un respaldo importante para la producción forrajera, aunque también plantea amenazas para el avance de la cosecha gruesa.
El mercado lechero argentino arranca 2026 con más producción, mejores perspectivas climáticas y una industria que mira con atención la evolución del mercado externo. Sin embargo, ese alivio productivo convive con una rentabilidad deteriorada, costos sensibles a la coyuntura internacional y un número creciente de productores comprometidos financieramente.