Queso

Día Mundial del Queso: el lácteo confirma su reinado en la mesa argentina

Con consumo sostenido, más de 100 variedades y una producción que ronda las 450.000 toneladas, el queso volvió a mostrar su peso cultural e industrial en la Argentina

27 de Marzo de 2026

Cada 27 de marzo se celebra el Día Mundial del Queso, una fecha que invita a revisar el lugar que ocupa este lácteo en la alimentación de los argentinos. Uno de los alimentos más arraigados en la cultura local, celebra su día con una presencia que no necesita excusas, ya que entre el 40% y el 50% de la leche producida se destine a su elaboración.

Lejos de ser solo un clásico gastronómico, el queso es también una pieza clave del entramado agroindustrial argentino. Con una producción que ronda las 450.000 toneladas anuales y más de 100 variedades elaboradas en el país, el sector refleja escala, diversidad y una fuerte conexión con los hábitos de consumo. 

Un consumo que resiste

En un contexto económico desafiante, el queso logró sostener su protagonismo. Aunque el consumo de lácteos mostró altibajos en los últimos años, este producto se mantuvo firme, impulsado por su versatilidad y su capacidad de adaptarse a distintos bolsillos y momentos de consumo.

Los quesos blandos siguen liderando las preferencias, representando cerca del 60% de la producción nacional, con volúmenes que superan las 250.000 toneladas anuales, en línea con una demanda que prioriza lo práctico y lo cotidiano. Dentro de este segmento, la muzzarella y el cremoso concentran gran parte del consumo interno, impulsados por su uso extendido en preparaciones diarias como pizzas, pastas y comidas rápidas.

Más variedad, nuevos hábitos

En paralelo, crece el interés por quesos semiduros y duros, con sabores más intensos y usos más diversos. Variedades como gouda, pategrás, reggianito o parmesano ganan espacio en una mesa que ya no se limita a lo básico y empieza a explorar nuevas combinaciones.

Esa evolución del consumo también empuja a la industria a diversificar su oferta. Tal es así, que hoy conviven productos pensados para el consumo diario con propuestas más elaboradas, vinculadas a experiencias gastronómicas o momentos de disfrute.

De la leche al valor agregado

Al concentrar casi la mitad del destino de la leche producida en el país, el queso se convierte en uno de los principales vehículos de agregado de valor. Detrás de cada horma hay tambos, transporte, procesos industriales y mano de obra que dinamizan economías regionales, especialmente en provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

En ese entramado, distintas industrias avanzaron en los últimos años en ampliar su capacidad productiva y diversificar su portfolio. Desde su planta ubicada en Bartolomé Bavio, la empresa Vacalin informó una producción mensual de entre 300.000 y 400.000 kilos de queso, con más de 30 variedades en su oferta.

Actualmente, en ese esquema productivo, los quesos blandos representan cerca del 70% del volumen, seguidos por los semiduros con el 20% y los duros con el 10%. En esta línea, el jefe de quesería de Vacalin, Jorge Bentos, explicó: "El lanzamiento del queso cremoso marcó el inicio de una expansión que hoy nos posiciona en distintos segmentos del mercado".

En un país con fuerte tradición láctea, el queso logró mantenerse vigente sin dejar de evolucionar. De esta manera, continúa presente en la mesa de los argentinos entre la tradición y la innovación, entre lo cotidiano y lo gourmet.