Crisis sanitaria

Alerta en Grecia: reapareció la fiebre aftosa

Con la fiebre aftosa y la viruela de los rumiantes acechando sus rebaños autóctonos, el país heleno lucha por erradicar dos epidemias que amenazan la sostenibilidad de su balanza comercial y su patrimonio gastronómico

1 de Abril de 2026

La sanidad animal en el continente europeo atraviesa un ciclo crítico que parece no dar tregua. Tras los brotes de 2025 en Alemania y Hungría, la reaparición de la fiebre aftosa en la isla de Lesbos (Grecia) confirma una tendencia que mantiene en vilo a la Unión Europea (UE) y amenaza la estabilidad de los mercados agroalimentarios.

El retorno de la fiebre aftosa

En el caso griego, la aparición de la enfermedad el pasado 17 de marzo activó todas las alarmas, ya que se la consideraba erradicada tras el último brote detectado en 1994, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Debido a la naturaleza del virus detectado, con síntomas leves como una cojera transitoria o una ligera caída en la producción de leche, se presume que la patología pudo haber circulado de forma silenciosa durante semanas antes de su detección oficial, en línea con los anticuerpos hallados en los análisis realizados.

Las medidas extremas no se han hecho esperar: desde marzo ya han sido sacrificadas y enterradas, bajo estrictas normas sanitarias, más de 3.000 cabras, ovejas y vacas. Asimismo, se han establecido perímetros de control exhaustivos bajo la supervisión del Servicio de Emergencias Sanitarias de la UE para intentar contener un brote que coincide con las vísperas de la Pascua ortodoxa, un periodo en el que se preveía el sacrificio de 70.000 corderos solo en la isla.

La viruela de los rumiantes: un golpe devastador al censo ganadero

Este escenario se vuelve aún más sombrío al sumarse a la crisis de la viruela de los pequeños rumiantes, una patología altamente contagiosa y mortal que desde agosto de 2024 ha devastado el campo heleno. Con casi medio millón de ovejas y cabras sacrificadas y miles de granjas afectadas, según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación de Grecia, la viruela ha afectado drásticamente el patrimonio ganadero del país.

Ante esta situación, el Gobierno griego optó por mantener la prohibición de vacunar a los rebaños, medida que desató duras críticas entre los ganaderos pero que se enmarca en una estrategia de supervivencia económica. El objetivo de las autoridades es preservar el estatus oficial de Grecia como "país libre de la enfermedad" ya que, de iniciarse una campaña de vacunación masiva, pasaría a clasificarse como zona endémica, una etiqueta que impactaría de lleno en las exportaciones de productos cárnicos y lácteos.

El queso feta y la encrucijada económica del país

La confluencia de ambas enfermedades ataca directamente al corazón financiero de Grecia: la producción de queso feta. Este producto, que en 2025 generó ingresos por exportaciones superiores a los 1.070 millones de euros, cuenta con Denominación de Origen Protegida (DOP), por lo que depende exclusivamente de la leche de razas autóctonas. Dado que el 80% de la leche de oveja y cabra del país se destina a su elaboración, cualquier caída en la población ganadera o restricción comercial por motivos sanitarios impacta de forma inmediata en la balanza comercial.

Con Alemania y el Reino Unido como principales compradores, Grecia se enfrenta ahora a convencer a sus socios comerciales de que su "oro blanco" sigue siendo seguro, mientras lucha por erradicar dos epidemias que amenazan la sostenibilidad del sector ganadero.