política monetaria

Entre tasas altas y dólar estable: cómo la política monetaria redefine el escenario del agro

Un informe de CREA analiza cómo las decisiones del Gobierno impactan en el crédito, la inflación y la producción agropecuaria, en un contexto global incierto.

7 de Abril de 2026

En un escenario internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, el último informe macroeconómico de CREA advierte sobre un delicado equilibrio entre riesgos y oportunidades para la economía argentina, con impactos directos sobre el sector agroindustrial.

Por un lado, la incertidumbre global impulsa a los inversores a buscar refugio en mercados más estables -fenómeno conocido como flight to quality-, lo que podría encarecer el refinanciamiento de los USD 9.300 millones de deuda privada con vencimientos en 2027 si el conflicto se prolonga. A nivel interno, el aumento de los precios de la energía también presiona sobre la inflación.

  Costos en alza y presión sobre la campaña agrícola  

El agro no queda ajeno a este contexto. Según CREA, el precio del gasoil subió un 22% en lo que va del año y el de la urea un 63%, deteriorando la relación de precios de cara a la siembra de la campaña fina. Sin embargo, el informe también identifica factores positivos: la suba del petróleo -con el Brent avanzando un 71%- mejora las perspectivas de la balanza energética, con un superávit proyectado de USD 12.000 millones para 2026. A esto se suman acuerdos comerciales que favorecen las exportaciones ganaderas y expectativas de una cosecha cercana a 148 millones de toneladas.

Según CREA, el precio del gasoil subió un 22% en lo que va del año y el de la urea un 63%, deteriorando la relación de precios de cara a la siembra de la campaña fina

Aunque los precios locales aún no reflejan completamente las subas internacionales (Chicago registra aumentos del 11% en trigo, 2% en maíz y 18% en soja), el sector mantiene perspectivas de crecimiento. Además, el superávit comercial permitió acumular casi USD 4.000 millones en reservas, contribuyendo a sostener la estabilidad cambiaria.

  Una política monetaria contractiva para sostener el peso  

El informe destaca que uno de los pilares del programa económico es la política monetaria contractiva, basada en tres ejes: fortalecimiento del peso, control de la base monetaria y tasas de interés reales positivas. En este esquema, el Banco Central mantuvo altos encajes bancarios (50%) mientras el Tesoro absorbió pesos mediante la colocación de deuda en licitaciones periódicas. Estas no solo apuntaron a refinanciar vencimientos, sino también a retirar liquidez del mercado, convalidando tasas más elevadas. El objetivo oficial es claro: acumular reservas sin generar presiones inflacionarias ni volatilidad cambiaria, especialmente en un contexto de alta demanda estacional de dólares.

  Crédito en desaceleración y menor dinamismo económico  

Uno de los efectos más visibles de esta política es el freno en el crédito. Tras una fuerte expansión entre fines de 2023 y mediados de 2025 -cuando los préstamos personales y de tarjetas crecieron un 75%-, el ritmo se desaceleró abruptamente. Mientras en la primera mitad de 2025 el crédito crecía al 4% mensual, desde agosto lo hace apenas al 0,2%. El encarecimiento del financiamiento y la menor liquidez redujeron tanto la oferta como la demanda de crédito, impactando en el consumo y la actividad económica. Además, la eliminación de instrumentos como las LEFIs amplió la brecha entre tasas activas y pasivas, restando atractivo a los depósitos en pesos.

El encarecimiento del financiamiento y la menor liquidez redujeron tanto la oferta como la demanda de crédito, impactando en el consumo y la actividad económica

El agro encuentra alternativas en el financiamiento en dólares

A diferencia de otros sectores, el agro logró sortear parcialmente esta restricción gracias a su perfil exportador. Productores agrícolas y ganaderos incrementaron su endeudamiento en dólares, aprovechando tasas inferiores al 10% anual. De hecho, los préstamos en moneda extranjera al sector alcanzaron un récord de USD 3.028 millones, según datos del Banco Central. No obstante, el informe advierte sobre el riesgo cambiario: si el dólar se ubicara en torno a los $1.900 hacia fin de año, la ventaja financiera se diluiría. Este fenómeno fue posible gracias al aumento de los depósitos en dólares, impulsados por procesos de blanqueo y mayores oportunidades de inversión, lo que amplía el margen para el financiamiento tanto público como privado.

Productores agrícolas y ganaderos incrementaron su endeudamiento en dólares, aprovechando tasas inferiores al 10% anual.

  Perspectivas: menor liquidez, empleo en tensión y desafío de crecimiento  

En síntesis, CREA señala que la menor liquidez contribuyó al estancamiento de los salarios (-2,7% desde septiembre de 2025) y a una suba del desempleo, que alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado.

Hacia adelante, el desafío del Gobierno será acumular divisas sin comprometer la estabilidad cambiaria ni frenar la recuperación económica. En ese sentido, ya se observan señales de flexibilización: la tasa TAMAR cayó 4,5 puntos en marzo y los encajes comenzarían a reducirse en abril.

Para el agro, el panorama combina cautela y oportunidades. La mayor estabilidad macroeconómica mejora la planificación y alienta la inversión: según la última encuesta SEA, el 20% de los productores considera que es un buen momento para invertir.

Según la última encuesta SEA, el 20% de los productores considera que es un buen momento para invertir.

Así, en un contexto de transición, la política monetaria seguirá siendo un factor clave para definir el rumbo tanto de la economía como del principal motor exportador del país.