Volvió una vieja amenaza: el carbón de la panoja reapareció con pérdidas de hasta el 50%
Con reportes de incidencia de hasta el 48 % en Marcos Juárez, Aapresid advierte sobre el resurgimiento de esta enfermedad que anula el rendimiento del maíz y exige un manejo estricto de la rotación y la limpieza de maquinaria
Aunque históricamente ha sido considerada una enfermedad de baja frecuencia en Argentina, el carbón de la panoja (Sporisorium reilianum) ha vuelto a encender las alarmas en el campo. Así lo indican desde la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), señalando la detección de daños significativos en las últimas campañas en el sudeste de Córdoba, donde la combinación de genética, historial de los lotes y condiciones ambientales durante la emergencia parece haber favorecido su reaparición.
Durante la campaña en curso, el departamento Marcos Juárez registró casos de severidad alarmante. En algunos lotes, la incidencia alcanzó el 48 % de plantas afectadas, lo que se traduce en pérdidas estimadas de hasta el 50 % del potencial productivo. Según advierte el asesor José Luis Zorzín, el problema ha cambiado de escala: ya no se trata de casos aislados, sino de una presencia generalizada en múltiples lotes que sugiere una acumulación peligrosa de inóculo en el sistema.
Dinámica del patógeno: una infección silenciosa y sistémica
A diferencia del carbón común, el carbón de la panoja es una enfermedad sistémica de gran complejidad. El Dr. Roberto De Rossi (UCC) explica que la infección ocurre en etapas muy tempranas, específicamente durante la germinación o emergencia del cultivo, cuando el hongo ingresa por las raíces y coloniza los tejidos meristemáticos.
Esta particularidad dificulta la detección oportuna, ya que los síntomas solo se hacen visibles al final del ciclo. El patógeno sobrevive en el suelo a través de teliosporas, estructuras con una altísima capacidad de resistencia que funcionan como la principal fuente de inoculo al permanecer viables durante varios años, lo que limita las posibilidades de intervención una vez iniciado el ciclo del cultivo.
El impacto en el rinde: planta afectada, planta perdida
El daño que produce el Sporisorium reilianum es directo y contundente. Los especialistas son categóricos: "planta afectada es igual a planta que no rinde". En los ejemplares enfermos, las espigas y panojas son reemplazadas por masas negras de esporas, anulando por completo la formación de granos.
Fuente: Aapresid.
Además de la destrucción de las estructuras reproductivas, la enfermedad puede manifestarse mediante enanismo, acortamiento de entrenudos y malformaciones como la filodia. Incluso, las panojas transformadas en masas de teliosporas pueden dispersarse por acción del viento o por las operaciones mecánicas durante la cosecha. En situaciones de alta incidencia, el impacto económico es crítico, dado que cada planta colonizada representa una pérdida total de su capacidad productiva.
Factores de riesgo y el rol de la intensificación
Desde Aapresid señalan que la intensificación productiva y el acortamiento de las rotaciones son factores que podrían estar favoreciendo este rebrote. Asimismo, advierten que la repetición frecuente del maíz en un mismo lote permite que el patógeno se asiente y gane terreno.
Zorzín subraya que la enfermedad suele ser subestimada cuando presenta incidencias bajas (del 1 al 3 %), pero esa presencia mínima es suficiente para cargar el suelo de esporas. Esto permite que el problema explote en campañas posteriores, afectando incluso a híbridos que previamente habían mostrado un buen comportamiento sanitario.
La cosecha como punto clave de monitoreo
Dado que no existen medidas curativas durante el ciclo, el manejo debe centrarse en la prevención y el registro. Para los especialistas, la cosecha es el momento estratégico para dimensionar la presencia de la enfermedad donde el foco debe ponerse en identificar nubes de esporas negras durante la trilla y, fundamentalmente, realizar una limpieza exhaustiva de la maquinaria para evitar la dispersión del inóculo hacia lotes sanos.
Finalmente, desde la Red de Manejo de Plagas (REM) de la Asociación, la herramienta más valiosa para ajustar la planificación de rotaciones y la elección de híbridos es el registro sistemático de los lotes afectados. En esta línea, destacan la importancia del intercambio de información entre técnicos y productores para consolidar estrategias eficientes que frenen el avance de esta problemática sanitaria en la región.