Alerta sanitaria

Preocupación por casos de una fiebre silenciosa y poco frecuente transmitida por el ganado

Autoridades sanitarias y el Colegio de Médicos Veterinarios advierten sobre nuevos contagios en zonas rurales. La enfermedad zoonótica, vinculada a la actividad ganadera, vuelve a poner en foco la bioseguridad y el riesgo ocupacional.

4 de Mayo de 2026

 La provincia de Entre Ríos encendió las alertas tras la confirmación de nuevos casos de Fiebre Q, una enfermedad zoonótica poco frecuente, pero de alta transmisibilidad en ámbitos rurales. El foco se concentra principalmente en el norte provincial, en cercanías de Chajarí, dentro del departamento Federación, donde se identificaron al menos cinco personas infectadas.

Los casos corresponden mayormente a trabajadores rurales y profesionales veterinarios que tuvieron contacto directo con animales. Algunos pacientes requirieron internación, aunque presentan una evolución clínica favorable. Desde el Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos (CMVER), presidido por la médica veterinaria Carolina Lell, se emitió una advertencia específica al sector tras registrarse incluso el contagio de una profesional durante una intervención a campo.

Los casos corresponden mayormente a trabajadores rurales y profesionales veterinarios que tuvieron contacto directo con animales.

Una enfermedad silenciosa pero persistente La Fiebre Q es causada por la bacteria Coxiella burnetii, un agente con alta resistencia en el ambiente y distribución global. Afecta principalmente a bovinos, ovinos y caprinos, que en la mayoría de los casos no presentan síntomas, lo que dificulta su detección en los establecimientos productivos. No obstante, los animales pueden eliminar la bacteria a través de fluidos de parto, placentas, leche, orina y heces, convirtiéndose en una fuente de contagio para los humanos. Esta característica la transforma en una enfermedad silenciosa, pero con alto potencial de dispersión.

Afecta principalmente a bovinos, ovinos y caprinos, que en la mayoría de los casos no presentan síntomas, lo que dificulta su detección en los establecimientos productivos

Vías de transmisión y exposición   

La principal vía de contagio es la inhalación de partículas contaminadas en el aire, especialmente en entornos donde se manipulan animales o materiales biológicos. Situaciones como partos, abortos, cesáreas a campo o tareas en frigoríficos representan momentos de alto riesgo. Un aspecto relevante es que la transmisión entre personas es extremadamente rara, por lo que el foco de prevención está puesto en el vínculo con el ambiente productivo y los animales.

Manifestaciones clínicas y dificultades de diagnóstico

En humanos, la enfermedad puede presentarse de forma aguda con fiebre alta, dolor de cabeza intenso, fatiga y cuadros respiratorios, similares a una neumonía atípica. En algunos casos puede evolucionar hacia complicaciones como hepatitis o, en su forma crónica, endocarditis. Los especialistas advierten que hasta el 50% de los casos pueden ser asintomáticos, lo que complica su detección y favorece la subnotificación, especialmente en zonas rurales.

En humanos, la enfermedad puede presentarse de forma aguda con fiebre alta, dolor de cabeza intenso, fatiga y cuadros respiratorios, similares a una neumonía atípica.

Riesgo ocupacional y medidas de prevención El brote pone en evidencia el riesgo ocupacional en actividades agropecuarias. Los grupos más expuestos incluyen veterinarios, trabajadores rurales, operarios de frigoríficos y técnicos vinculados a la producción animal. Desde el CMVER se insiste en la necesidad de extremar las medidas de bioseguridad, con énfasis en el uso de elementos de protección personal, el manejo adecuado de residuos biológicos y la desinfección rigurosa de instalaciones y equipos. También se recomienda minimizar la exposición a polvo en ambientes potencialmente contaminados, considerando que la bacteria puede sobrevivir largos períodos y dispersarse por el viento.