Leche argentina

Brasil apuntó contra la leche importada, pero los datos marcaron otra causa

La leche en polvo argentina no fue competitiva frente al precio local en 2025 y la mayor presión sobre los valores al productor vino del crecimiento de la oferta interna

4 de Mayo de 2026

En Brasil distintos proyectos legislativos buscan limitar el uso de leche en polvo extranjera en la industria. Sin embargo, un informe técnico difundido por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) planteó que el diagnóstico no es tan lineal y que los datos del mercado muestran un escenario más complejo.

En los últimos años, productores brasileños reclamaron medidas para frenar el ingreso de lácteos importados, especialmente leche en polvo, bajo el argumento de que esos productos deprimen el precio que recibe el tambero. La preocupación derivó en iniciativas dentro de la Cámara de Diputados y el Senado Federal, orientadas a prohibir la reconstitución de productos lácteos de origen extranjero.

En este contexto, el punto central es que las importaciones no deberían analizarse como una causa aislada ni estructural de las crisis de precios. Según el relevamiento de OCLA, la volatilidad del mercado brasileño responde principalmente a los movimientos de la oferta interna, donde los períodos de mayor rentabilidad estimulan la producción y luego generan una presión bajista sobre los valores.

En 2025, la producción formal de leche en Brasil aumentó 2.148 millones de litros, con una suba de 8,5% frente a 2024. En el mismo período, el saldo en litros equivalentes de leche de la balanza comercial cayó 5,9%, al pasar de 2.126 millones a 2.001 millones de litros.

La leche argentina llegó más cara

El estudio tomó como referencia la leche en polvo importada desde la Argentina durante 2025 y simuló su costo de ingreso para el estado de São Paulo. El resultado mostró que no fue competitiva en ninguno de los meses analizados, ya que llegó a la puerta de fábrica a un valor promedio equivalente a R$ 2,87 por litro de leche.

Ese monto se ubicó alrededor de 11% por encima del precio promedio recibido por el productor paulista, estimado en R$ 2,59 por litro. Incluso antes de sumar todos los costos de internalización, el valor FOB más flete ya alcanzaba R$ 2,79 por litro equivalente, también por encima de la referencia local.

El informe remarcó que, si el cálculo se trasladara a estados como Minas Gerais o Paraná, la diferencia sería mayor por la incidencia de condiciones impositivas y logísticas distintas. Por eso, cuestionó la idea de que la leche en polvo importada funcione automáticamente como un sustituto más barato de la leche cruda producida en Brasil.

Una industria que usa insumos distintos

Otro punto relevante es el destino de la leche en polvo importada. El análisis señaló que, en muchos casos, estos productos no compiten directamente con la leche líquida comprada a los productores, sino que se usan como materia prima en alimentos procesados, como chocolates, helados, galletas, mezclas lácteas y otros productos industriales.

Además, la industria láctea brasileña tiende a priorizar la compra de leche nacional por cuestiones de frescura, continuidad de abastecimiento, logística, costos de transporte y relaciones comerciales ya establecidas. En ese marco, la importación aparece más asociada a necesidades específicas de formulación que a un reemplazo directo de la producción primaria.

El informe también advirtió que una restricción amplia al uso de insumos importados podría generar dificultades operativas, elevar costos y afectar la elaboración de productos que requieren componentes que no siempre se producen en cantidad suficiente dentro de Brasil, como algunos derivados del suero o caseinatos.

El foco quedó puesto en la exportación

Para el análisis difundido por OCLA, prohibir la reconstitución de leche para productos industrializados no resolvería el problema de fondo y podría afectar tanto a la industria como a los consumidores. La principal causa de la caída de precios, está más vinculada al exceso de producción formal que al avance de las importaciones.

En ese sentido, la salida propuesta no pasa por cerrar el mercado, sino por impulsar una estrategia exportadora que permita absorber excedentes, mejorar la rentabilidad del sector y reducir la presión sobre los precios internos. De esta manera, Brasil sigue siendo un agroexportador gigante en varios rubros, pero todavía con baja inserción internacional en productos lácteos.