Hantavirus: urgencia sanitaria y falta de financiamiento en la Argentina
La ciencia local desarrolla kits rápidos para detectar la infección en menos de 30 minutos, una herramienta clave para zonas rurales que aún depende de fondos para avanzar
El hantavirus volvió a tener protagonismo a nivel mundial, y sobre todo en la Argentina, ya que se trata de una zoonosis de alto impacto sanitario que afecta especialmente a regiones rurales, periurbanas y áreas con presencia de roedores silvestres. En este contexto, un equipo de la Fundación Instituto Leloir busca desarrollar pruebas rápidas capaces de acelerar el diagnóstico y mejorar la respuesta frente a posibles brotes.
Hasta el momento, la detección de la enfermedad depende de análisis de laboratorio que requieren equipamiento específico y pueden demorar varias horas o incluso días. Esa ventana de espera representa un problema para el sistema sanitario, ya que la infección puede agravarse con rapidez y provocar cuadros respiratorios severos con riesgo de muerte.
La iniciativa está encabezada por la jefa del Laboratorio de Virus Emergentes de la Fundación Instituto Leloir, María Eugenia Dieterle, trabaja en el desarrollo de análisis de sangre para identificar anticuerpos y antígenos del hantavirus. Según explicó, si el proyecto consiguiera los fondos necesarios, los kits podrían estar listos en aproximadamente un año y medio.
El objetivo es contar con herramientas que funcionen en el punto de atención, sin depender exclusivamente de laboratorios centralizados. La propuesta contempla un test serológico basado en inmunocromatografía de flujo lateral, similar en su uso a las pruebas rápidas de embarazo o de detección de SARS-CoV-2, que requeriría apenas una gota de sangre y permitiría obtener resultados en menos de 30 minutos.
Un diagnóstico más rápido para zonas alejadas
El desarrollo también incluye una prueba orientada a detectar proteína viral en etapas tempranas de la infección, cuando los anticuerpos todavía no pueden identificarse. Este punto resulta clave porque permitiría ampliar la capacidad de respuesta en centros de atención primaria, regiones remotas o escenarios donde trasladar muestras y esperar resultados puede demorar decisiones clínicas y epidemiológicas.
Para el sector agroindustrial, la noticia adquiere relevancia por el vínculo directo entre la enfermedad, el ambiente rural y la exposición a espacios donde pueden circular roedores silvestres. La transmisión a las personas ocurre principalmente por inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva, especialmente al ingresar a lugares cerrados durante mucho tiempo o al remover polvo en galpones, depósitos y viviendas rurales.
En la Argentina, el principal reservorio asociado es el ratón colilargo, y la enfermedad es considerada una zoonosis emergente causada por virus del género Orthohantavirus. Aunque los casos anuales no suelen ser elevados, la preocupación sanitaria está marcada por su letalidad y por la necesidad de actuar con rapidez ante cada sospecha.
La variante Andes
El reciente brote vinculado al crucero MV Hondius reactivó la discusión sobre la importancia de contar con diagnósticos rápidos. La variante Andes, registrada en la nave, es la única identificada hasta ahora con capacidad de transmitirse de persona a persona. De todos modos, Dieterle aclaró: "El del barco es un brote limitado con bajo riesgo para la población en general y por eso no hay riesgos de que se desate una nueva pandemia".
De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional citado por Agencia CyTA-Leloir, en la temporada 2025/2026 se notificaron 32 fallecidos por hantavirus en Argentina y la letalidad llegó al 32%, el valor más alto desde el brote de Epuyén, Chubut, registrado en 2018. Sin embargo, Dieterle remarcó que "no existen vacunas ni tratamientos específicos para tratar la infección por hantavirus, pero poder hacer diagnósticos rápidos y tempranos puede ayudar a salvar vidas y a contener brotes que pongan en riesgo la salud pública.
En un país donde la actividad agropecuaria convive de manera directa con ambientes rurales, silvestres y periurbanos, el desarrollo de herramientas rápidas de diagnóstico no debería depender únicamente de la disponibilidad ocasional de fondos. El hantavirus vuelve a mostrar que la prevención, la vigilancia epidemiológica y la inversión científica son parte de una misma estrategia sanitaria, especialmente para proteger a quienes trabajan y viven en territorios más expuestos.