Trump flexibiliza importaciones de carne vacuna para bajar precios y abre una oportunidad para el Mercosur
La Casa Blanca suspenderá temporalmente restricciones arancelarias a la carne importada ante la fuerte suba de precios en Estados Unidos. Brasil, Argentina y Uruguay podrían incrementar sus exportaciones y ganar participación en el mercado estadounidense
La administración de Donald Trump avanzará desde este lunes con una reducción temporal de los aranceles a las importaciones de carne vacuna, en una decisión que busca contener los precios récord de la carne en Estados Unidos y reducir la presión inflacionaria sobre los alimentos de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.
La medida suspenderá temporalmente el sistema de cuotas arancelarias que aplica tasas más altas una vez superado determinado volumen anual de importaciones. Con esta flexibilización, más carne vacuna podrá ingresar al mercado estadounidense pagando aranceles reducidos, beneficiando especialmente a grandes exportadores como Brasil, Argentina, Australia y Canadá.
La medida suspenderá temporalmente el sistema de cuotas arancelarias que aplica tasas más altas una vez superado determinado volumen anual de importaciones.
La decisión responde a una situación crítica para la ganadería estadounidense. El rodeo bovino del país cayó a su nivel más bajo en 75 años, afectado por sequías prolongadas, altos costos de alimentación y años de liquidación de vientres. La menor oferta impulsó los precios de la carne a máximos históricos y convirtió al rubro en uno de los principales motores de la inflación alimentaria en Estados Unidos. El precio promedio del steak en Estados Unidos pasó de US$ 8,38 por libra hace cinco años a más de US$ 12,70 en mayo de 2026. Actualmente, cerca del 20 % de la carne consumida en el país es importada, cuando hace cinco años representaba apenas el 11%.
El Mercosur, entre los principales ganadores
La apertura estadounidense podría generar un fuerte impacto sobre el negocio exportador del Mercosur, especialmente para Brasil y Argentina, dos de los mayores proveedores mundiales de carne vacuna. Brasil aparece como el principal beneficiado potencial. Las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos crecieron de manera acelerada en los últimos años y ya alcanzaron niveles récord. Solo en el primer trimestre de 2026, los envíos brasileños rozaron los 400 millones de libras. Argentina también podría ampliar significativamente sus ventas. En febrero, Trump ya había firmado una proclamación para incrementar en 80.000 toneladas la cuota de carne argentina con bajos aranceles, principalmente carne magra destinada a hamburguesas. La flexibilización comercial podría mejorar los precios de exportación y aumentar la demanda internacional de carne sudamericana en un momento en que el Mercosur busca ampliar acuerdos comerciales con otros mercados estratégicos, como la Unión Europea y Canadá.
La flexibilización comercial podría mejorar los precios de exportación y aumentar la demanda internacional de carne sudamericana
En el caso de Argentina, la medida podría transformarse en una oportunidad adicional para incrementar el ingreso de divisas y diversificar mercados, especialmente en un contexto de fuerte competencia global y necesidad de fortalecer las exportaciones agroindustriales.
Posible presión sobre los precios regionales
Un aumento sostenido de las exportaciones hacia Estados Unidos también podría generar presión sobre los precios internos de la carne en países exportadores del Mercosur. Si frigoríficos brasileños, argentinos y uruguayos redireccionan mayor volumen al mercado estadounidense -que hoy paga valores elevados por la escasez local- podría reducirse la oferta regional y sostenerse la firmeza de los precios internacionales de la hacienda y de la carne vacuna. Además, la mayor demanda estadounidense podría intensificar la competencia global por proteína animal en mercados como China, principal comprador de carne del Mercosur.
Rechazo de productores estadounidenses
La decisión de Trump generó malestar entre asociaciones ganaderas estadounidenses, que consideran que el ingreso masivo de carne importada amenaza la rentabilidad de los productores locales. Diversas entidades rurales advirtieron que aumentar las importaciones podría desalentar la recomposición del stock bovino nacional y perjudicar especialmente a pequeños y medianos productores. "En lugar de importaciones que desplazan a los productores estadounidenses, deberíamos enfocarnos en reducir costos y apoyar el crecimiento del rodeo", afirmó la senadora republicana Deb Fischer, representante de Nebraska, uno de los principales estados ganaderos del país.
Diversas entidades rurales advirtieron que aumentar las importaciones podría desalentar la recomposición del stock bovino nacional y perjudicar especialmente a pequeños y medianos productores.
Pese a las críticas, la Casa Blanca considera que ampliar la oferta importada es una herramienta necesaria para intentar moderar los precios minoristas y contener uno de los alimentos más sensibles para el consumidor estadounidense.