Clima

Con la primavera vuelven las lluvias

El pronóstico para el mes de octubre avizora mayores precipitaciones en zonas castigadas como Córdoba, Santa Fe y el NOA

CCA-Granar
7 de Octubre de 2013

Al tiempo que las precipitaciones mantuvieron su paso exiguo sobre el corazón de las zonas agrícolas mediterráneas del país, el núcleo triguero del sur de Buenos Aires ha sido beneficiado por lluvias muy favorables. Sobre el final del mes, las mismas incluyeron a la provincia de La Pampa, perdiendo eficiencia hacia el norte justo entrando a la provincia de Córdoba. Esto evidencia un problema con los flujos de humedad que, al menos en la segunda quincena de septiembre deberían haber logrado un despliegue más eficiente sobre el oeste de Santa Fe y Córdoba. Esto ha impuesto un fuerte condicionamiento sobre el normal avance de las siembras tempranas de maíz.

Si observamos el mapa de distribución de precipitaciones obviando la extensión de las precipitaciones que sobre el final incluyeron a La Pampa, se puede decir que la oferta de agua se corresponde con algún mes de invierno, pero con más volumen. Es decir la persistencia de las lluvias sobre el este se asocia a la temporada invernal, observándose también en el norte de los Andes patagónicos un máximo que es típico de invierno. Por otra parte, las casi nulas lluvias en el NOA, algo normal para septiembre, se proyectaron hacia el este definiendo una oferta empobrecida que influenció incluso a la provincia de Corrientes. Dentro del área agrícola principal, Córdoba afianzó su déficit pluvial, algo que apenas mejora sobre el centro sur de Santa Fe y que también se notó en el sudoeste entrerriano, quizá con menor rigor, pero tampoco logrando la performance pluvial esperada. En resumen, septiembre como mes gatillo del inicio de la temporada de precipitaciones no ha mostrado las señales esperadas. Posiblemente lo más favorable haya llegado sobre el final, con las abundantes precipitaciones en La Pampa, que en los primeros días de octubre se afianzaron e incluso promovieron algunas mejoras en el noroeste de Buenos Aires, modestas, pero al menos proyectando posibilidades de cambio. La buena oferta de agua en el este y sur de Buenos Aires o el sudeste de Entre Ríos, no sorprende ya que son zonas que se perfilaban bien a comienzos del mes pasado.

Cuando las lluvias observadas se comparan con los valores estadísticos del mes de septiembre (1973-2012), se obtiene el mapa de categorías el cual permite dar una mirada cualitativa de los apartamientos que se han producido. Allí se destaca la sobreabundancia pluvial que se detecta en el este entrerriano, se afianza en el este de Buenos Aires, con un desvío positivo fortalecido sobre los sectores costeros. Las últimas lluvias en el sur de La Pampa, resultaron  muy superadoras de cualquier oferta esperada, observándose en esta provincia el despliegue de toda la escala al desplazarnos del sur hacia el norte. En este mapa es donde se aprecia con claridad la descompensación en la oferta de agua, con un gradiente que va desde la abundancia a la escasez al desplazarnos desde el sudeste al noroeste de la región pampeana. La zona seca de Córdoba se une a los corredores deficitarios del norte configurando  el sector donde el mes de octubre deberá dar una  respuesta favorable para el inicio de la campaña gruesa.

EL DÍSCOLO COMPORATMIENTO TÉRMICO

Más allá de la preocupación que genera la falta de precipitaciones en Córdoba, Santa Fe, norte de La Pampa y noroeste de Buenos Aires, el comportamiento térmico de septiembre ha tenido un rol protagónico.   Mientras que durante la dos primeras semanas las temperaturas medias se ubicaron claramente por encima de los valores normales, incluso superando largamente valores veraniegos, la segunda quincena fue todo lo contrario, regresando a condiciones de invierno, con alguna jornadas de frío riguroso. Entre el 10 y el 11 del mes pasado las máximas se  ubicaron por encima de los 35°C en todo el centro norte del país, mientras que una semana después las mismas zonas eran alcanzadas por intensas heladas, las cuales reaparecieron durante el martes 24, con un rigor inusual en Córdoba, posiblemente por la sequía.

Cuando se considera el mes en su conjunto, estos contrastes quincenales se diluyen. En el resumen mensual de septiembre el sur de la región quedó con máximas por debajo de los valores normales, prevaleciendo en el noreste del país los desvíos positivos. En cuanto a las temperaturas mínimas, las mismas quedaron por debajo de las normales en Córdoba, centro oeste y sudoeste de Santa Fe, La Pampa y la mayor parte de Buenos Aires.

CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS
Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados de la comparación se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos 1973-2012.

Las reservas de humedad se ubican como piso en los valores normales para una pastura en gran parte del este de y del sur de la provincia de BA, con una gran recuperación en el centro sur de LP en la última semana. El centro y el norte de BA, aún acusan impacto de la falta de lluvias del agosto, pero sin afectar el paso que llevan los cultivos implantados o las potenciales tareas de siembra. La situación se complica hacia el noroeste de BA, donde las reservas caen muy por debajo de los valores normales, extendiéndose  a todo SF, CB, oeste y norte de ER.

Si este análisis de clasificación de humedad se hace para trigo, el mismo es mucho más sobrado en toda la franja sur de la región pampeana, pero se mantiene por debajo de lo normal en el sudoeste de ER, las vecindades del centro sur de SF y CB. Es decir, el núcleo triguero tributario de Rosario en su tránsito por la floración, está quedando marcado por el déficit hídrico y esto se traducirá en una merma de rendimientos. Considerando que el trigo venía condicionado por la falta de agua, la  última helada de septiembre pudo haber significado un impacto difícil de sobrellevar para las sementeras cordobesas, las cuales en muchos casos irán a pastoreo. Como antítesis, el núcleo triguero del sur tiene un planteo de producción que puede superar los valores normales, sin embargo, aún le resta atravesar un período crítico sensible a heladas tardías en la segunda quincena de octubre, con un riesgo máximo en la primera semana de noviembre. Si el devenir de octubre muestra una evolución térmica positiva, estos trigales sin limitantes hídricas, pueden lograr altas performances en sus rindes. Este análisis no sería tan lejano aplicado a la cebada.

Las condiciones de humedad para la misma fecha del año pasado, reflejaban el corrimiento de las precipitaciones hacia el centro de la región pampeana, aliviando la presión sobre las zonas inundadas de BA. Igualmente las lluvias de importancia nuevamente se extenderían hacia el sur en noviembre y diciembre, afectando de manera sustancial la producción de cebada que había ganado muchas hectáreas frente al trigo.

El período comprendido entre octubre y diciembre del año pasado en la región pampeana fue histórico en cuanto a la cantidad de siniestros. Fue tan vasta la extensión y frecuencia de eventos que las compañías de seguro no lograron dar abasto para satisfacer las demandas de inspección de siniestros. Es decir, el comportamiento climático desbordó la capacidad operativa de las aseguradoras en su conjunto, lo cual dimensiona una situación extraordinaria. La misma traducida en números significó el pago de indemnizaciones del orden de los 2400 millones de pesos.

La campaña actual empieza definida de manera antagónica en la franja central, y hoy todos esperan que el mes de octubre finalmente comience a decantar precipitaciones abundantes sobre zonas mediterráneas. La variabilidad interanual del clima da señales de alta exposición para el desarrollo de la actividad agropecuaria y se vuelve imperativo el desarrollo de seguros multirriesgo, inviables sin la participación del estado.

TENDENCIAS CLIMÁTICAS

Indicadores de Escala Global
De acuerdo a lo que marcaban los pronósticos, el mes de septiembre transcurrió sin mostrar modificaciones en el estado de los fenómenos ENSO (Niño/Niña). La neutralidad sigue instalada y con tendencia a afianzarse. Si consideramos que transitamos el trimestre donde este indicador tiene el apogeo de su potencial incidencia sobre el comportamiento pluvial de vastas zonas del sudeste de Sudamérica, debemos concluir que en esta ocasión los apartamientos de la precipitación respecto de los valores normales que puedan sobrevenir, no quedarán explicados por este forzante de gran escala. En el mapa se refleja la situación actual del Pacífico Ecuatorial (NOTA: dada la situación gremial que paraliza el gobierno de USA, estos mapas no tiene actualización desde el 29/9).

Sobre las costas peruanas el enfriamiento se ha venido debilitando a lo largo de septiembre y en general sobre el Pacífico central no se observan anomalías.

Sobre el Atlántico frente al litoral uruguayo y brasileño y también mar adentro, comienzan a notarse calentamientos los cuales, de sostenerse y organizarse, deberían ser beneficiosos para la región pampeana. La zona fría frente a las costas del sudeste de BA, habrá que monitorearla de cara a los últimos enfriamientos de la temporada, principalmente por la afectación que podría tener sobre el sudeste de BA. Por el momento no es una situación de riesgo y debe interpretarse como un refuerzo frío de la corriente oceánica de Malvinas.

Indicadores de Escala Regional
Teniendo en cuenta que los indicadores de gran escala no tienen una presencia sustancial, las previsiones para el desarrollo de la primera parte de esta campaña gruesa, quedan atadas a la circulación de escala regional. Dado que esta tiene una dinámica más volátil los tiempos de la previsión son más acotados, esto es, la campaña deberá monitorearse permanentemente en el mediano plazo.

Hoy debe esperarse que el cambio ambiental que comienza a notarse, se corresponda con un fortalecimiento de los vientos del noreste con una trayectoria que provenga desde las zonas más húmedas del pantanal o el aporte húmedo del Atlántico. De persistir los vientos del este o las entradas de aire del noreste a la altura de Uruguay convergiendo sobre el sur de la región pampeana, entraríamos en una peligrosa situación de persistencia deficitaria para las zonas mediterráneas.

Los niveles de radiación comienzan a ser significativamente más altos con el correr de octubre. Si esta condición geométrica se condice con un aumento de la presencia de aire húmedo sobre la zona central del país, los sistemas convectivos (tormentas en escala reducida) irán apareciendo y las lluvias frontales aportarán lo propio con eventos de mayor escala y homogeneidad en la oferta de agua. La clave para salir de la seca en la zona mediterránea, queda totalmente vinculada a la disponibilidad de humedad. La evolución de la circulación de los próximos días será una buena forma de evaluar cambios. Todo parece estar dado como para que el aire húmedo converja sobre el oeste tomando CB y SF. Esto debería conducir a quebrar el patrón seco dominante.

También se centra la atención sobre la humedad que puede descender desde los llanos orientales bolivianos, como aporte de aire amazónico. Si bien es aún algo temprano para que los mismos sean representativos, las zonas agrícolas de del NOA y el oeste del NEA, se verían muy beneficiadas con su aparición, ganando potencialidad los sistemas precipitantes.

Todos estos aspectos que hemos descripto se vinculan a una dinámica de mediano plazo y como de fondo no se presenta un forzante climático de gran escala, es muy posible que la campaña se desarrolle con muchos matices en el comportamiento pluvial y la descompensación que se ha visto en septiembre posiblemente se repita. Es decir, zonas con desvíos pluviales opuestos pueden repetirse en el próximo trimestre, aunque variando su configuración geográfica. Los forzantes de gran escala como El Niño o La Niña, tienden a favorecer comportamientos más homogéneos en áreas vastas, para bien o para mal.

Dada la situación sería muy favorable que las lluvias más abundantes se desplacen hacia la franja central. Esto sucedió así en octubre del año pasado, pero debemos considerar que por entonces las vastas áreas inundadas que actuaban como fuente de humedad atmosférica en momentos de aumento de la radiación. Es decir un combo muy favorable para la producción de sistemas precipitantes. En esta ocasión acabamos de salir de  condiciones invernales y si se dan las lluvias de mediado de la semana próxima actuarían como precipitaciones de mediados de septiembre en la franja central (principalmente hacia el oeste) es decir estamos con un mes de atraso respecto de la recomposición habitual del patrón de lluvias.

Si esta explicación encuentra validación con las lluvias del resto de octubre, llegaríamos al inicio de las siembras de soja con una situación mejorada en la franja central, pero eventualmente con un forzoso corrimiento de muchas sementeras de maíz temprano a maíz tardío, principalmente en el núcleo maicero de CB y SF.

CONCLUSIONES

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. Como en los últimos informes mensuales, los indicadores vinculados al Pacífico Ecuatorial central (El Niño/La Niña) se mantienen en estado neutral. Hay consenso respecto de que esta posición prevalecerá durante el semestre cálido. La primavera ya no depende de lo que suceda con estos indicadores y desde enero estos predictores pierden incidencia en el patrón pluvial.

2. El sur de la región pampeana presenta la condición de humedad más holgada y el trigo de la zona tiene altas posibilidades de ingresar a su período de floración con buenas reservas de humedad. Pueden darse rendimientos destacados en la zona. Eventualmente pueden darse periodos secos transitorios en el sector, pero no parece perfilarse un panorama donde los mismos puedan volverse persistentes

3. Las reservas de trigo en Rosario son muy ajustadas y el volumen de agua necesario para no perder rendimiento es poco probable de lograr dentro del período de floración. En consecuencia es muy posible que ya la producción este marcada a la baja.

4. Las  provincias de Córdoba y Santa Fe comenzarían a lograr un mejor patrón de lluvias con el correr de octubre, aunque dentro de este período no se lograría recuperar el atraso del perfil que se arrastra desde meses previos. A pesar de esto las siembras de soja podrían comenzar a finales de octubre o en noviembre, no en una situación holgada, pero si mejorada. El oeste entrerriano se incluye en este comportamiento, mientras que el este mantendría un comportamiento cercano al normal como el observado en septiembre.

5. El mes de octubre tiene, estadísticamente, un crecimiento destacado de las precipitaciones en toda la región pampeana. Sin embargo es factible que las mejoras más importantes y persistentes del patrón pluvial en la región pampeana central lleguen en noviembre en este sector. Podríamos pensar en un patrón corrido hacia delante respecto del normal. Las lluvias del miércoles o  jueves próximos marcarían el comienzo de las lluvias mediterráneas como si estuviésemos en septiembre.

6. El norte del país, puede recibir precipitaciones en el corto plazo, y se espera una segunda quincena que también resulte favorable, no con niveles de lluvia por encima de los normales (serían necesarios), pero suficientes como para marcar un cambio en la persistente seca.

7. Los enfriamientos de octubre en el sur de la región pampeana sólo podrán ser evaluados sobre la marcha, en el corto plazo (1 semana o diez días). El productor debe reconocer un riesgo estadístico aumentado, consolidado en los últimos diez años. Es decir las evidencias marcan una disminución del período libre de heladas en las áreas agrícolas del sur, con mayor énfasis en determinados corredores serranos. Actualmente no existe ningún indicador que permita anticipar una helada tardía en el núcleo triguero del sur.

 

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