guerra comercial

Aranceles, ¿la puerta a una nueva escalada de represalias comerciales?

Trump anunció aranceles de hasta 25% a importaciones de ocho países europeos, reavivando tensiones comerciales con la Unión Europea. La medida genera preocupación por su impacto en el comercio agroalimentario y en los mercados agrícolas internacionales.

19 de Enero de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el sábado 17 de enero un nuevo paquete de aranceles a las importaciones provenientes de ocho países europeos, una decisión que reavivó las tensiones comerciales transatlánticas y encendió alertas en distintos sectores económicos, incluido el agroalimentario.

La medida contempla la aplicación de un arancel adicional del 10% a partir del 1° de febrero sobre productos originarios de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Según advirtió el mandatario, esa tarifa podría elevarse hasta el 25% desde el 1° de junio si no se alcanza un acuerdo en el marco del conflicto diplomático vinculado a Groenlandia, que Trump volvió a colocar en el centro de su agenda internacional.

Aranceles, ¿la puerta a una nueva escalada de represalias comerciales?

Desde Washington, el anuncio fue justificado en términos de "seguridad nacional", mientras que en Europa generó un rápido rechazo político. Líderes del bloque y funcionarios de la OTAN señalaron que la decisión debilita la relación entre aliados históricos y abre la puerta a una nueva escalada de represalias comerciales.

Más allá del impacto diplomático, el sector agroalimentario aparece entre los más expuestos. Los aranceles afectarían exportaciones europeas hacia Estados Unidos por miles de millones de dólares, incluyendo productos emblemáticos como vinos, quesos, carnes, aceites y alimentos procesados, que perderían competitividad en el mercado estadounidense por el encarecimiento de sus precios.

Al mismo tiempo, la Unión Europea analiza posibles contramedidas comerciales que podrían alcanzar a productos estadounidenses, lo que elevaría el riesgo de una guerra comercial más amplia con efectos indirectos sobre los mercados agrícolas internacionales. Analistas advierten que este tipo de tensiones suele generar distorsiones en los flujos comerciales y volatilidad en los precios de commodities y alimentos.

Para países agroexportadores como Argentina y otras economías de América Latina, el conflicto no tiene un impacto directo inmediato, pero sí introduce un factor de incertidumbre. Cambios en la relación comercial entre Estados Unidos y Europa pueden modificar patrones de demanda, abrir o cerrar oportunidades en determinados mercados y presionar sobre precios internacionales, en un contexto global ya marcado por la inestabilidad geopolítica y económica.

Con el informe de posibles represalias aún en evaluación y la amenaza de una suba arancelaria en el horizonte, el anuncio de Trump vuelve a poner al comercio internacional, y al agro, en el centro de una disputa que trasciende lo económico y suma un fuerte componente político.

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