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Argentina ante los aranceles de Trump: cómo puede repercutir en el agro la nueva política arancelaria de EE. UU.

El anuncio de Trump de aplicar un arancel del 25% a los países que comercien con Irán vuelve a sacudir el comercio global. Aunque el impacto directo sobre Argentina sería limitado, el agro sigue de cerca los efectos indirectos en mercados, precios y competitividad internacional.

13 de Enero de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta semana que impondrá un arancel del 25% a todos los países que mantengan relaciones comerciales con Irán, una medida que él mismo definió como "definitiva y concluyente" en un post publicado en su plataforma Truth Social. Según el mandatario, la tarifa será "efectiva inmediatamente" y se aplicará a "cualquier negocio que realicen con Estados Unidos" a quienes también hagan negocios con la República Islámica de Irán.

Argentina ante los aranceles de Trump: cómo puede repercutir en el agro la nueva política arancelaria de EE. UU.

La decisión se inscribe en el marco de una escalada de presión contra el gobierno iraní en medio de protestas masivas en ese país, pero tiene implicaciones más amplias para el comercio internacional. Principalmente, afectaría a países que mantienen relaciones comerciales con Teherán, incluyendo potencias económicas como China, India, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, potencialmente alterando flujos globales de bienes y servicios.

¿Por qué podría afectar al agro argentino?

Aunque Argentina no tiene un volumen significativo de comercio directo con Irán, los efectos indirectos de la medida -y del ambiente proteccionista global que representa- pueden repercutir en varios frentes del sector agroindustrial.

El arancel de 25% podría incentivar a varios países a reducir relaciones comerciales con Irán para evitar la penalización en el mercado estadounidense, lo que -en teoría- podría reacomodar las rutas de comercio y la demanda mundial de ciertos productos básicos. Este reacomodo puede traducirse en nuevas oportunidades o presión competitiva para exportadores argentinos de granos y subproductos, especialmente si mercados como China o India ajustan sus patrones de importación para evadir aranceles.

La medida forma parte de un entorno más amplio de proteccionismo impulsado por la administración Trump, que ya había aplicado aranceles a automóviles, medicamentos y otros bienes importados de diversos países. Ese tipo de políticas tiende a encarecer exportaciones sensibles, elevar costos logísticos y generar incertidumbre en mercados clave para el agro argentino, como el estadounidense o asiático.

Las tensiones comerciales y los posibles ajustes en flujos de exportación e importación pueden influir indirectamente en los precios internacionales de commodities agrícolas, de los cuales Argentina es un proveedor importante. Movimientos en la demanda global -si un país reduce compras por el arancel estadounidense o por reciclaje de sus importaciones- pueden traducirse en volatilidad de precios en mercados de granos, aceites y carnes.

Algunos analistas advierten que medidas unilaterales como esta pueden deteriorar la predictibilidad del comercio global. Esto no solo afecta a los principales actores económicos, sino también la confianza de compradores y vendedores en contratos agrícolas de largo plazo, lo que puede traducirse en menor inversión o condiciones más exigentes para exportadores argentinos.

Una mirada local al impacto

En Argentina, donde el sector agro exporta una porción significativa de su producción al mundo, las decisiones de política comercial de economías grandes como la estadounidense son seguidas con atención por productores, cámaras empresarias y autoridades. Las respuestas de socios comerciales de Irán -y sus decisiones sobre continuar o modificar sus lazos comerciales- podrían generar efectos en precios y flujos comerciales que no se limitan a la relación bilateral con Estados Unidos.

En este contexto, aunque el impacto directo sobre exportaciones argentinas puede ser limitado debido a la ausencia de un comercio sustancial con Irán, los efectos sistémicos de un cambio en reglas globales de comercio sí pueden golpear la competitividad en mercados clave o alterar las expectativas de crecimiento de sectores exportadores tradicionales como soja, maíz, trigo y carnes.

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