Energía

El biodiésel argentino al borde de perder su último mercado

La Comisión Europea avanza con una revisión que podría dejar fuera al biodiésel de soja argentino hacia 2030. El golpe llegaría en un momento crítico, con exportaciones en mínimos históricos y un mercado interno más chico

6 de Marzo de 2026

La posibilidad de que la Unión Europea cierre sus puertas al biodiésel de soja argentino encendió la alarma en toda la cadena agroindustrial. El riesgo no es menor, ya que se trata del único destino externo que hoy sostiene las exportaciones argentinas de este biocombustible, en un contexto ya marcado por la caída del mercado interno y por crecientes restricciones internacionales.

El punto de conflicto surge a partir de un borrador de reglamento puesto en consulta por la Comisión Europea en enero, donde la soja fue incluida como cultivo de "alto riesgo" por cambio indirecto del uso del suelo. Si esa revisión finalmente se aprueba, hacia 2030 dejaría de ser posible importar biodiésel elaborado en base a soja hacia la Unión Europea.

Para la Argentina, el impacto potencial es especialmente delicado porque la decisión europea afectaría de lleno al principal proveedor de biodiésel de soja del bloque. Además, el documento cuestiona que el criterio utilizado tome como referencia la expansión global del cultivo, sin distinguir situaciones productivas concretas como la del país, donde la superficie sembrada con soja no mostró un aumento y donde predominan prácticas como la siembra directa y la rotación de cultivos.

Llega en mal momento

Además, la medida aparece en un momento en el que la baja de la tasa de corte obligatorio en el mercado interno, que pasó de 12,5% a 7,5%, redujo de manera directa la demanda doméstica. A eso se sumó una dinámica desigual durante 2025, con ventas de diésel y gasoil creciendo 2,5%, mientras la comercialización de biodiésel cayó 10%.

Aunque los combustibles fósiles mostraron cierta recuperación, el nivel de demanda todavía quedó 3% por debajo de los registros altos de 2022 y 2023. Eso implica que el biodiésel no sólo enfrenta una menor proporción de mezcla, sino también una base total de consumo más reducida.

Entre 2008 y 2022, en promedio, el 65% de la producción argentina de biodiésel se destinó a exportación. Sin embargo, esa participación cayó al 33% del total producido en 2023 y 2024, y terminó 2025 en apenas 28%, el nivel más bajo desde el nacimiento de la industria.

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

Los factores que impulsaron el deterioro

El cierre del mercado estadounidense y las restricciones crecientes aplicadas por la propia Unión Europea, fueron los dos factores determinantes que empujaron a la industria a este deterioro. De ese modo, una industria históricamente pensada para vender al exterior fue perdiendo destinos y quedó cada vez más encerrada.

La dependencia del bloque europeo es hoy casi absoluta, ya que entre 2018 y 2025, en promedio, el 97% de las exportaciones argentinas de biodiésel tuvo como destino la Unión Europea. Mientras que en 2025 el 100% de los embarques fue hacia ese mercado.

En 2025, las exportaciones a la Unión Europea rondaron las 270.000 toneladas, las cuales generaron alrededor de 322 millones de dólares, por debajo de los niveles observados en varios de los años previos. La caída no solo habla de una menor presencia comercial, sino también de un negocio que viene reduciendo escala y valor.

En paralelo, el aceite de soja tampoco compensa esta posible pérdida, ya que las ventas argentinas de este producto hacia la Unión Europea alcanzaron apenas 42.160 toneladas en 2025, menos del 1% del total exportado por el país en aceites. Eso limita la posibilidad de redireccionar el impacto hacia otro segmento de la misma cadena.

Santa Fe, en el centro del impacto

La provincia de Santa Fe aparece como una de las más expuestas frente a este escenario. Allí se concentra buena parte de la infraestructura exportadora del biodiésel argentino, especialmente en el Up River, por lo que cualquier retroceso del comercio externo repercute de forma directa sobre su entramado industrial.

Durante 2025, Santa Fe explicó el 58% de la producción nacional de biodiésel. Sin embargo, la combinación entre menor corte interno y mayores dificultades para exportar género una caída notoria tanto en volumen como en participación dentro del total del país.

En años previos Santa Fe llegó a representar porcentajes mucho más altos de la producción nacional, con picos superiores al 80% e incluso al 90% en la etapa de mayor dinamismo del sector. Frente a este escenario, tanto organismos públicos como entidades privadas presentaron objeciones técnicas durante la consulta abierta por la Unión Europea.

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

También genera incertidumbre el propio acuerdo Mercosur-Unión Europea. Ya que el entendimiento prevé una reducción arancelaria gradual para el aceite de soja y para el biodiésel, pero esos beneficios perderían valor práctico si el mercado europeo termina cerrado por razones regulatorias antes de que puedan aprovecharse.

El biodiésel argentino enfrenta una amenaza global, ya que está en juego la viabilidad de una industria exportadora que ya llega debilitada por la contracción del mercado interno y por la pérdida de destinos en el exterior. Si la Unión Europea confirma este cambio de criterio, el sector podría quedar sin salida comercial relevante y abrir una nueva etapa de fuerte repliegue para una actividad estratégica dentro del complejo sojero argentino. 

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