Granos vs. maquinaria: se deterioró el poder de compra del productor entre 2022 y 2025
Un informe advierte que los productores necesitan cada vez más toneladas de granos para adquirir maquinaria agrícola. El fenómeno se explica por el encarecimiento de los bienes de capital en dólares y la caída de los precios internacionales de los commodities.
La relación entre el valor de los granos y el costo de la maquinaria agrícola mostró un marcado deterioro entre 2022 y 2025, según un análisis elaborado por el sistema de información agrícola SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos. En términos prácticos, el informe señala que al productor le cuesta cada vez más volumen de su cosecha comprar el mismo tractor.
Durante los primeros años del período analizado, la relación de canje resultaba relativamente favorable. En el primer trimestre de 2022, por ejemplo, un tractor podía adquirirse con 186 toneladas de soja, 312 de trigo o 334 de maíz. Incluso hacia el cuarto trimestre de 2023 se registró la mejor ventana de oportunidad de toda la serie, cuando el costo del tractor medido en soja descendió a 172 toneladas.
Sin embargo, a partir del primer trimestre de 2024 se produjo un punto de quiebre que cambió drásticamente la ecuación económica. La corrección del tipo de cambio oficial elevó el precio de la maquinaria agrícola y generó un salto abrupto en la relación de canje. En apenas un trimestre -del cuarto trimestre de 2023 al primero de 2024- el costo de un tractor pasó de 172 a 355 toneladas de soja, de 316 a 521 toneladas de trigo y de 365 a 615 toneladas de maíz.
Este cambio implicó un encarecimiento relativo masivo de los bienes de capital, que prácticamente duplicaron su valor medido en kilos de grano. Desde entonces, los indicadores no volvieron a los niveles previos y se consolidó una "nueva normalidad" mucho más exigente para la capitalización del productor.
El "efecto tijera"
El informe explica que el deterioro se produjo por un marcado "efecto tijera" entre el precio de la maquinaria y el valor de los granos. Por un lado, los tractores y otros equipos agrícolas registraron una inflación en dólares cercana al 36% entre 2022 y 2025. Por el otro, los commodities agrícolas atravesaron un ciclo bajista internacional, con caídas de entre 20% y 30% en sus cotizaciones en dólares.
Esta divergencia -maquinaria más cara y granos más baratos- provocó una pérdida relativa de poder de compra para el productor, dificultando los procesos de inversión y renovación tecnológica en el sector.
Cómo evolucionó la relación en 2025
Durante 2025 la relación mostró comportamientos dispares entre cultivos. En el primer trimestre, la soja registró una mejora en su poder de compra frente a la maquinaria, aunque la tendencia se revirtió en el segundo trimestre, especialmente en el caso de tractores y sembradoras.
A partir del tercer trimestre, el aumento en la cotización en dólares de la oleaginosa permitió recuperar parte de esa capacidad de compra. La soja terminó el año con una mejora del 12% en su relación frente a la maquinaria.
El comportamiento fue distinto para los cereales. Tanto el maíz como el trigo mostraron una caída cercana al 10% en sus precios hacia el último trimestre, lo que interrumpió la mejora observada en la primera mitad del año. De este modo, el maíz cerró 2025 necesitando 6% más toneladas para adquirir la misma máquina, mientras que el trigo requirió un 8% más.
Más ventas pese a la pérdida de poder de compra
Pese a este deterioro en los términos de intercambio, el mercado de maquinaria agrícola mostró una recuperación en el volumen de ventas. Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) y del portal especializado Maquinac, durante 2025 se patentaron 402 máquinas agrícolas en la provincia de Entre Ríos, ubicándola en el cuarto lugar del ranking nacional.
Los patentamientos superaron los niveles registrados en 2022 y mantienen una tendencia creciente desde 2023. Ese año, a pesar de que la relación de precios era más favorable que en 2024 y 2025, las ventas cayeron por el impacto de la sequía y la falta de rentabilidad del sector.
En cambio, en los últimos dos años, la recuperación productiva tras la sequía impulsó la actividad del mercado, aun cuando los productores enfrentaron condiciones menos favorables en los términos de intercambio.
De acuerdo con el análisis, la dinámica de ventas de maquinaria agrícola depende no solo de los precios de los granos y el clima, sino también de factores macroeconómicos como las condiciones de financiamiento, la estabilidad cambiaria y el acceso al crédito. Desde 2024, un escenario de tasas más competitivas y mayor previsibilidad cambiaria, junto con buenas cosechas, contribuyó a dinamizar las inversiones en el sector.

