Mercados internacionales

La presión global por trazabilidad redefinió la gestión del agro

En un contexto de mayores exigencias sobre emisiones, origen de la producción y cumplimiento regulatorio, el agro busca soluciones para ordenar datos, trazabilidad y gestionar el abastecimiento

31 de Marzo de 2026

La digitalización del agro dejó de ser una promesa de eficiencia para convertirse en una pieza cada vez más relevante del comercio internacional. A medida que avanzan las exigencias sobre trazabilidad, deforestación, emisiones y verificación de origen, crece la necesidad de sistemas capaces de unificar datos productivos, ambientales y logísticos en un mismo lugar. 

Un mercado que ya no alcanza con producir

Actualmente buena parte de los mercados más exigentes ya no miran solamente volumen, precio y calidad comercial, sino también la capacidad de demostrar cómo, dónde y bajo qué condiciones se produjo. La regulación europea sobre productos libres de deforestación, por ejemplo, exige debida diligencia y trazabilidad para commodities como soja, carne bovina y madera, entre otros, mientras que los esquemas de reporte corporativo avanzan sobre emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.

En paralelo, el GHG Protocol consolidó estándares para que las empresas informen emisiones de Alcance 3, es decir, aquellas asociadas a su cadena de suministro y no solo a sus operaciones directas. Es por ello que para el agro, eso vuelve cada vez más importante contar con datos de campo verificables, comparables y auditables, algo que hasta hace pocos años no era una exigencia extendida en la operatoria comercial cotidiana. 

Una propuesta integrada

En esa transición, la tecnología pasó a ocupar un lugar central en la competitividad de las cadenas agroindustriales. En este escenario, la nueva fusión se concretó entre Regrow Ag y PUMA (Plataforma Única de Monitoreo Ambiental), dos firmas vinculadas a la gestión de información agrícola y monitoreo ambiental. La operación dio lugar a una empresa combinada que operará bajo la estructura de Regrow, con el objetivo de conformar una plataforma integrada para abastecimiento, sostenibilidad y cumplimiento regulatorio, combinando escala internacional con presencia operativa en América Latina.

La integración busca dar respuesta a problemas cada vez más frecuentes en el negocio agroalimentario, los sistemas fragmentados, datos inconsistentes y procesos duplicados en las cadenas de suministro. La propuesta combina infraestructura científica y de datos de Regrow con las capacidades de ejecución territorial de PUMA en América Latina, abarcando tanto cultivos extensivos como ganadería.

La plataforma apunta a dar soporte a requerimientos de reportes de Alcance 3, auditorías, certificaciones y normativas internacionales. La CEO de Regrow Ag, Anastasia Volkova, explicó: "Esta fusión se trata de crear un estándar empresarial unificado para el abastecimiento preparado para el futuro".

En la misma línea, sostuvo que "las empresas líderes que dependen de las cadenas de suministro agrícola ya no pueden permitirse gestionar el abastecimiento y la sostenibilidad en silos regionales". La integración pretende ofrecer una visión consistente y comparable de la resiliencia agrícola entre distintas regiones del mundo, incluida América Latina.

Por su parte, María Inés Di Napoli, fundadora de PUMA y quien se incorpora al equipo ejecutivo de la nueva compañía como Chief Strategy Officer, aseguró: "Unir fuerzas con Regrow nos permite ampliar el impacto de nuestra inteligencia local mientras preservamos la confiable ‘experiencia PUMA' para nuestros socios regionales". Y añadió: "Juntos estamos combinando la experiencia regional con la escala global y el rigor científico por los que Regrow es reconocido".

Qué lectura deja para la Argentina

Esta novedad no pasa solo por el movimiento corporativo, sino porque cada vez más, la diferenciación competitiva no dependerá exclusivamente de la producción física, sino también de la capacidad de documentarla. Para cadenas como soja, carne y otros productos con destino internacional, la digitalización de la trazabilidad y de los indicadores ambientales deja de ser una decisión voluntaria o personal para convertirse en un requisito de acceso a otros mercados. 

En ese marco, la Argentina puede capitalizar su capacidad de generar alimentos y biomasa integrando herramientas que mejoren verificación, monitoreo y trazabilidad. Sin embargo, para ello primero debe acelerar la adopción de infraestructura de datos si quiere evitar que las nuevas exigencias regulatorias y comerciales se transformen en barreras. 

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