Acuerdo Histórico

Mercosur-Unión Europea: un acuerdo histórico que abre una ventana estratégica para el agro argentino

El entendimiento promete mayor acceso al mercado europeo, previsibilidad comercial y un fuerte impacto en la agroindustria, en un contexto global marcado por el proteccionismo y las tensiones geopolíticas.

9 de Enero de 2026

 Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea habilitó la firma del acuerdo con el Mercosur. El entendimiento promete mayor acceso al mercado europeo, previsibilidad comercial y un fuerte impacto en la agroindustria, en un contexto global marcado por el proteccionismo y las tensiones geopolíticas.

Mercosur-Unión Europea: un acuerdo histórico que abre una ventana estratégica para el agro argentino

Luego de destrabar sus diferencias internas, la Unión Europea dio finalmente luz verde para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firme el Acuerdo de Asociación Mercosur-UE, un entendimiento largamente esperado que podría marcar un punto de inflexión en la inserción internacional del bloque sudamericano y, en particular, de la Argentina.

El acuerdo llega en un escenario global atravesado por conflictos, restricciones al comercio y debilitamiento del multilateralismo. En ese contexto, el pacto entre ambos bloques aparece como una señal clara a favor de reglas previsibles y de una mayor integración económica.

La Unión Europea es hoy la tercera economía mundial, con un PBI cercano a los 19,5 billones de dólares y un mercado de 450 millones de habitantes con alto poder adquisitivo. Además, importa productos agroindustriales por unos 220.000 millones de dólares al año, un volumen en el que la participación argentina aún es marginal. Para analistas del sector, allí radica una de las principales oportunidades del acuerdo.

Desde el punto de vista comercial, el Acuerdo Comercial Interino prevé beneficios arancelarios para el 99,5% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur. En la práctica, el 84% de los productos ingresaría a la UE sin aranceles, mientras que el resto contará con cuotas o preferencias arancelarias. Carnes, granos, economías regionales, productos lácteos, miel, vinos y biocombustibles figuran entre los rubros alcanzados.

Uno de los puntos más relevantes para la Argentina es el compromiso de eliminar, en un plazo determinado, los derechos de exportación para los envíos a la Unión Europea, con excepciones y topes específicos para cadenas sensibles como la soja. Este aspecto aporta previsibilidad y puede mejorar la competitividad de las exportaciones con mayor valor agregado.

En materia sanitaria y fitosanitaria, el acuerdo establece reglas claras, plazos y mecanismos de consulta que buscan evitar medidas arbitrarias y facilitar el acceso al mercado europeo. Para el agro argentino, esto significa un marco más estable frente al endurecimiento de exigencias ambientales y sanitarias que viene impulsando la UE en los últimos años.

El capítulo de desarrollo sostenible también ocupa un lugar central. Si bien incorpora compromisos ambientales y laborales, desde el sector productivo valoran que se limite la aplicación de medidas unilaterales y se priorice el consenso internacional, un punto clave frente a regulaciones como las vinculadas a la deforestación.

El acuerdo no solo amplía mercados, sino que también funciona como un ancla institucional que puede contribuir a estabilizar políticas comerciales internas y atraer inversiones. La Unión Europea ya es el principal inversor extranjero en el Mercosur, y el nuevo marco podría potenciar ese flujo.

En síntesis, el acuerdo Mercosur-UE es visto como una oportunidad estratégica para la Argentina. Su impacto final dependerá de la velocidad de ratificación, de cómo se distribuyan las cuotas y, sobre todo, de la capacidad del país para aprovechar un acceso preferencial a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo.

En ese marco, Cominagro posteó en sus redes sociales en donde destacaron la aprobación de este acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea y señalaron que "se trata de un primer paso clave para el futuro del campo argentino, que amplía oportunidades, impulsa el desarrollo y brinda previsibilidad a largo plazo para la producción nacional". En ese sentido, remarcaron que "el acuerdo no es solo un tratado comercial, sino un verdadero puente de oportunidades para que la producción agropecuaria y agroindustrial argentina demuestre su capacidad de competir en los mercados más exigentes del mundo, con altos estándares de calidad alimentaria".

Asimismo, desde la entidad subrayaron que "para las economías regionales este entendimiento representa una ventana histórica, ya que permitirá que carnes, cítricos y vinos argentinos lleguen a las góndolas europeas con mejores condiciones arancelarias, generando más trabajo, inversión y arraigo en el interior del país".

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