Microalgas tucumanas: una nueva posibilidad para bioinsumos y alimentos funcionales
Un estudio del CONICET identificó en cepas nativas de Tucumán un fuerte potencial biotecnológico para desarrollar bioinsumos agrícolas, ingredientes funcionales y aplicaciones ambientales
Un equipo multidisciplinario del CONICET demostró que microalgas nativas de Tucumán pueden contienen alto valor para la biotecnología. El hallazgo no sólo tiene interés científico, sino que abre una puerta para nuevos desarrollos ligados a alimentos funcionales, bioinsumos para el agro y soluciones ambientales a partir de recursos biológicos propios del NOA.
El trabajo fue publicado en la revista especializada Algal Research y se enfocó en microorganismos aislados de cuencas hídricas de la provincia, en particular del embalse Celestino Gelsi, en El Cadillal. Allí, los investigadores analizaron cómo estas microalgas responden a distintas condiciones de cultivo y cómo esa respuesta modifica los compuestos que son capaces de producir.
El estudio probó que estas microalgas no producen siempre lo mismo, sino que según la luz, el medio de cultivo y otras variables controladas, pueden cambiar su metabolismo y generar más pigmentos, compuestos fenólicos, lípidos, proteínas o carbohidratos específicos. Esta capacidad de "ajustar" su producción es lo que las vuelve atractivas para usos industriales y agropecuarios.
Qué descubrieron los investigadores
Uno de los puntos más relevantes del trabajo fue la confirmación del potencial de una microalga local del género Chlorella, que mostró una gran capacidad de adaptación metabólica. Esto significa que puede orientar su producción de compuestos de interés según el ambiente en el que se la cultive, algo clave para diseñar procesos productivos más eficientes y específicos.
La investigadora y coordinadora del estudio, Melina Sgariglia, explicó: "Cada microalga es diferente; tanto su genética como su metabolismo varían según el ambiente donde se desarrollan". Y agregó: "Aunque ya se conoce el potencial de variedades originarias de otras regiones, las especies locales pueden comportarse de manera distinta y producir bioproductos únicos".
Presentación de póster en el Congreso "Asociación de Biología de Tucumán", en 2024 (izq a der: Carlos H. Armando, María Luz Iriarte y Melina Sgariglia). Foto: gentileza investigadora.
Un activo con valor para el agro y la región
La posibilidad de obtener biomasa microalgal con perfiles específicos abre perspectivas para desarrollar bioinsumos agrícolas más ajustados a nuevas demandas productivas. En un escenario en el que el sector busca mejorar eficiencia, reducir impacto ambiental y sumar innovación, contar con cepas nativas adaptables puede convertirse en una ventaja estratégica.
Los investigadores subrayan que las microalgas son microorganismos fotosintéticos con reproducción rápida, alta eficiencia para convertir energía solar en biomasa y gran versatilidad bajo condiciones controladas. Esas características explican por qué hoy ganan interés en múltiples cadenas, desde la alimentación hasta la economía circular, pasando por aplicaciones ambientales y productivas.
El estudio aporta bases científicas para impulsar iniciativas biotecnológicas para economías regionales, apoyadas en recursos locales y en capacidades científico-tecnológicas instaladas en Tucumán. No se trata solo de una novedad de laboratorio, sino de una posible semilla para nuevas cadenas de valor en el norte argentino.
Ciencia pública con proyección internacional
La publicación en Algal Research le dio validación internacional a esta línea de investigación emergente. Para el equipo, eso consolida el valor del trabajo realizado en Tucumán y ratifica que la ciencia pública argentina puede generar desarrollos alineados con los desafíos globales de sostenibilidad y economía circular.
En un contexto en el que el agro demanda cada vez más soluciones de base biológica, insumos de menor impacto y nuevas herramientas para agregar valor, este avance aparece como una señal prometedora. A partir de organismos que hasta hace poco pasaban inadvertidos, la ciencia argentina empieza a mostrar que también allí puede haber una oportunidad productiva.
El estudio del CONICET pone en primer plano un recurso biológico local con potencial para combinar innovación, sustentabilidad y desarrollo regional. Para el sector agroindustrial argentino, las microalgas nativas no solo significan conocimiento científico de frontera, sino también que puede ser una nueva base para producir más valor con identidad territorial.

