Tormenta perfecta para el tabaco: sobrestock global, caída de la demanda y costos en alza ponen en jaque a la campaña argentina
Productores, industria y gobiernos buscan acordar precios en un contexto marcado por la incertidumbre.
Por la combinación de exceso de oferta internacional, menor demanda externa -especialmente desde China- y costos productivos en alza, el sector tabacalero atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Productores, industria y gobiernos buscan acordar precios en un contexto marcado por la incertidumbre.
El mercado del tabaco enfrenta un escenario desafiante a nivel mundial y local. Referentes del sector, entre ellos Miguel Testa, advierten que la actividad atraviesa un "cóctel difícil" donde confluyen costos elevados, precios internacionales deprimidos y una demanda externa menos dinámica.
La situación se explica por una combinación de factores estructurales y coyunturales que impactan directamente en los países productores, entre ellos Argentina, donde la campaña 2025-2026 se desarrolla bajo fuertes tensiones comerciales.
Sobrestock global y presión sobre los precios
Uno de los principales condicionantes del mercado es el exceso de oferta internacional. La alta producción en grandes exportadores como Brasil y varios países africanos generó niveles elevados de stocks que presionan los valores de referencia. En este contexto, la capacidad de absorción del mercado crece a un ritmo menor que la producción, provocando un desbalance que repercute en toda la cadena. Para los productores argentinos, esto se traduce en menores márgenes y en negociaciones más complejas con la industria.
La demanda externa, un factor clave
El comportamiento del mercado asiático, determinante para el comercio global, muestra señales de enfriamiento. La reducción de compras desde China, principal consumidor mundial, impacta directamente en los países exportadores. En el caso argentino, actores del sector señalan una caída cercana al 30% en la demanda de tabaco empacado por parte del gigante asiático, lo que agrava el problema de acumulación de stock y limita la capacidad de mejora de precios.
Logística saturada y presión financiera
A nivel interno, el panorama también es complejo. Los galpones de acopio se encuentran con altos niveles de ocupación y en algunas zonas se implementaron sistemas de turnos para la entrega de la producción, reflejo del volumen acumulado.
Esta situación genera tensiones financieras en los productores, que necesitan vender para obtener liquidez mientras esperan definiciones de precios en un contexto poco favorable.
Un contexto internacional que condiciona la negociación
La negociación por el precio del tabaco en Argentina enfrenta un escenario internacional sumamente complejo. Según Miguel Testa, la actividad atraviesa un ciclo de sobreoferta global con grandes volúmenes en países competidores como Brasil, Zimbabue y Tanzania, lo que generó un sobrestock acumulado desde la pospandemia. A esto se suma una drástica reducción de la demanda de China, que recortó cerca de un 30% sus pedidos de tabaco empacado en Argentina, dificultando la colocación de una producción que este año se ajusta precisamente a los requerimientos de ese mercado.
Testa señaló que el "descalce" entre la macroeconomía y la microeconomía argentina agrava la situación: mientras los costos productivos son muy elevados, la evolución del tipo de cambio reduce la competitividad del precio internacional para la reposición. Esta incertidumbre cambiaria provocó que los clientes externos no emitan órdenes de producción, derivando en galpones abarrotados de tabaco en Salta y Jujuy. Para preservar la calidad de la materia prima y evitar esperas prolongadas, las cooperativas comenzaron a aplicar sistemas de turnos estrictos ante la falta de espacio físico. A pesar del difícil panorama, el dirigente destacó que las posiciones no son "antagónicas" y confía en alcanzar un acuerdo en la reunión del 27 de febrero en Jujuy. El objetivo es lograr un consenso que permita "salir todos juntos" de la crisis, optimizando costos mediante alianzas estratégicas -como la de la Cooperativa de Jujuy con Massalin y Alliance- y garantizando que los recursos del Fondo Especial del Tabaco lleguen de manera directa al productor.
Negociaciones de precios: un equilibrio delicado
La discusión central de la campaña gira en torno al precio del tabaco. Las entidades productoras reclaman incrementos que compensen el aumento de costos -insumos, energía, financiamiento e impuestos-, mientras que la industria advierte sobre las limitaciones que impone el mercado internacional. El encuentro previsto para el 27 de febrero aparece como una instancia clave para intentar alcanzar un acuerdo que, según reconocen las partes, buscará ser "lo menos dañino posible" para todos los actores.
Costos en alza y rentabilidad en retroceso
El incremento sostenido de los costos productivos es otro de los factores que explican el malestar en el sector. La suba de insumos agrícolas, el encarecimiento del crédito y la presión fiscal reducen la rentabilidad y obligan a replantear estrategias productivas. En este escenario, muchos productores dependen cada vez más de la eficiencia y del resultado de las negociaciones anuales para sostener la actividad.
Un mercado en transición
Más allá de la coyuntura, el sector tabacalero enfrenta desafíos de largo plazo vinculados a cambios en el consumo global, regulaciones sanitarias más estrictas y la transformación de la industria hacia productos alternativos. Estos procesos configuran un mercado con crecimiento limitado y mayor competencia, donde los ciclos de sobreoferta tienden a repetirse.
El futuro inmediato del sector dependerá de la evolución de la demanda internacional, del nivel de stocks globales y del resultado de las negociaciones locales. Mientras tanto, la cadena tabacalera argentina busca sostener el equilibrio en un contexto que combina factores externos adversos con tensiones internas, confirmando el diagnóstico compartido por los referentes del sector: un escenario complejo donde el objetivo principal es preservar la sustentabilidad económica de la actividad.

