Hackeo hormonal: plantas que vencerían al calor
Investigadores de la FAUBA y el Instituto Leloir descubrieron cómo los cultivos reconfiguran sus señales internas para alargar las raíces y buscar agua en profundidad frente al aumento de temperatura
En un contexto climático donde la disponibilidad de agua en el suelo es cada vez más limitada, la ciencia argentina y global han logrado un avance estratégico en el estudio de la resiliencia vegetal. En dos artículos publicados simultáneamente en la revista Nature Communications, científicos de la Fundación Instituto Leloir y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) describieron un comportamiento inesperado: ante el calor, las plantas reconfiguran su sistema de señales para que la auxina, una hormona que habitualmente inhibe el crecimiento radicular, actúe de forma inversa, promoviendo raíces más largas.
La paradoja de la auxina
A pesar de la creencia de que un exceso de auxina frena la elongación de las células en la raíz, el equipo liderado por el Ing. Agr. Jorge Casal (IFEVA-FAUBA e Instituto Leloir) comprobó que las altas temperaturas disparan la producción de esta hormona con un fin adaptativo: alcanzar las capas más profundas y húmedas del perfil del suelo.
"Vimos que la temperatura aumenta el nivel de auxina pero, en vez de inhibir el crecimiento de la raíz y de sus células, lo promueve", explicó Casal en diálogo con la Agencia CyTA-Leloir, vinculando el resultado con una mayor tolerancia vegetal a las sequías, fenómenos cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
El mecanismo del "hackeo": ¿Cómo cambia de función la planta?
La clave de este comportamiento reside en una sofisticada reconfiguración de la señalización celular. Mediante estudios en Arabidopsis thaliana, el equipo de investigación logró identificar que la respuesta al calor se encuentra mediada por unas proteínas denominadas factores de transcripción ARF7 y ARF19.
Bajo condiciones de temperatura normal, estas proteínas operan de manera previsible, manteniendo el crecimiento de la raíz en parámetros estándar. Sin embargo, los expertos observaron que, ante el estrés térmico, los factores ARF7 y ARF19 se desplazan desde el citoplasma hacia el núcleo de la célula para regular la expresión de genes que promueven el crecimiento celular. De esta manera, el sistema hormonal de la planta se ve "hackeado" para priorizar el alargamiento de la raíz.
En esta línea, el aporte de los investigadores de la Universidad de Duke y el Instituto Salk fue determinante para entender que el calor aumenta la estabilidad de las proteínas mencionadas, permitiendo que la planta responda con mucha más fuerza y persistencia a la agresión climática.
Impacto en la mejora genética de cultivos
Este descubrimiento no es solo un hito en la biología molecular, sino que tiene aplicaciones directas en la agroindustria al abrir la posibilidad de mejorar genéticamente los cultivos para que toleren mejor el estrés hídrico y térmico. En un contexto donde la temperatura de las hojas sube y la evaporación del suelo se acelera, estos mecanismos vegetales de respuesta adaptativa se vuelven cruciales para sostener los rendimientos productivos.

