Alimentos en aumento

Los aceites vegetales empujaron otra suba en el precio mundial de los alimentos

El índice de precios de la FAO aumentó por tercer mes consecutivo en abril, impulsado por los aceites vegetales, los cereales y el arroz, en un contexto de mayores costos energéticos y tensión sobre insumos clave

12 de Mayo de 2026

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el precio internacional de los alimentos volvió a subir en abril. El Índice de Precios de los Alimentos realizado por la entidad promedió 130,7 puntos, con un incremento de 1,6% frente a marzo y una suba de 2% respecto del mismo período del año anterior.

La suba estuvo marcada por un escenario global atravesado por mayores costos de energía y por las interrupciones asociadas al conflicto en Medio Oriente. En ese marco, los mercados agroalimentarios mostraron aumentos en productos clave para la dinámica comercial internacional, con especial presión sobre aceites vegetales, cereales y arroz.

Los aceites lideraron la suba

El mayor movimiento se observó en el Índice de Precios de los Aceites Vegetales, que creció 5,9% frente a marzo y alcanzó su nivel más alto desde julio de 2022. La FAO indicó que el avance respondió a mayores valores del aceite de palma, soja, girasol y colza, cuatro mercados de relevancia directa para la agroindustria global.

En el caso del aceite de palma, los precios internacionales subieron por quinto mes consecutivo, sostenidos principalmente por una demanda más firme desde el sector de biocombustibles. Ese comportamiento estuvo acompañado por incentivos de política en algunos países productores, precios más altos del petróleo crudo y preocupaciones por una menor producción en el sudeste asiático durante los próximos meses.

El dato resulta relevante para la Argentina porque el complejo oleaginoso local forma parte de un mercado internacional cada vez más influido por la relación entre energía, biocombustibles y disponibilidad de materia prima. La FAO advirtió que esa presión no se limita a un producto específico, sino que se extendió a distintos aceites vegetales, entre ellos soja y girasol.

Los cereales también acompañaron el aumento

El Índice de Precios de los Cereales de la FAO aumentó 0,8 % mensual y se ubicó 0,4 % por encima del nivel de un año atrás. La entidad señaló que hubo subas en los principales granos, con excepción del sorgo y la cebada.

El trigo registró un incremento internacional de 0,8 %, debido a la preocupación frente a la sequía en algunas zonas de Estados Unidos y por una mayor probabilidad de lluvias por debajo del promedio en Australia. Además, la suba se vio reforzada por expectativas de menor siembra de trigo en 2026, ante el desplazamiento de productores hacia cultivos menos intensivos en fertilizantes.

En maíz, la FAO informó un avance de 0,7%, sostenido por suministros estacionalmente más ajustados, preocupaciones climáticas en Brasil y condiciones secas que afectaron la siembra en algunas zonas de Estados Unidos. También sumó presión la demanda firme de etanol, en un contexto de precios elevados del crudo y persistentes dudas sobre la accesibilidad de los fertilizantes.

Insumos, energía y abastecimiento

El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, sostuvo que "a pesar de las perturbaciones derivadas de la crisis en el estrecho de Ormuz, los sistemas agroalimentarios mundiales siguen demostrando resiliencia". Y agregó: "Los precios de los cereales han aumentado solo moderadamente hasta el momento, gracias a unas existencias relativamente sólidas y a un suministro adecuado de temporadas anteriores".

No obstante, Torero señaló: "Sin embargo, los aceites vegetales están experimentando mayores incrementos de precios, impulsados principalmente por el alza de los precios del petróleo, lo que aumenta la demanda de biocombustibles y ejerce una presión adicional sobre los mercados de aceites vegetales".

La FAO también informó que los mercados de cereales se mantienen bien abastecidos, aunque con incertidumbres hacia adelante. La producción mundial de cereales de 2025 fue estimada en 3.040 millones de toneladas, un aumento de 6% respecto del año anterior, mientras que la proyección de trigo 2026 fue levemente recortada a 817 millones de toneladas.

El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz aparece como uno de los factores centrales del informe, porque elevó los costos de energía y fertilizantes, especialmente urea y fosfatos, y debilitó la accesibilidad a esos insumos. Para el agro argentino, la lectura de la FAO es una advertencia sobre la importancia de seguir la evolución de los costos internacionales, ya que pueden condicionar decisiones de siembra, márgenes productivos y disponibilidad futura de oferta agrícola.

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